lunes, noviembre 08, 2010

tolomato contra los ereaders


Ya sabéis que los tolomatos están desatados últimamente: RSS is dead, The Web is dead (y así vendo más revistas, que la cosa está chunga). Como definí a los tolomato hace unos días, la elegancia del fusilamiento de las tecnologías maduras reside en que se disimula lo que importa realmente: transformar la tecnología y su impacto social en modas pasajeras, con fecha de caducidad puesta en la siguiente übermaravilla que mata la anterior. Los ciudadanos anónimos o, mejor dicho, los que no somos vedettes, guruses o attention bitches  o los que no ocultamos intereses espúreos, parece que estamos empeñados en llevar la contraria a los tolomatos por la fuerza de los hechos: seguimos usando lo que está muerto. Sí, esas tecnologías que pese a no oler mal porque son útiles, son insufriblemente demodés.

En fin, leo en teleread un artículo de Andrys Basten que dice algo muy distinto a lo que indica su título, That Kindle Android Tablet may well be a reality. Es interesante, repasa una serie de indicios aportados por Steven Vaughan-Nichols en su artículo Linux ereaders are evolving into Android Tablets. Como dice Andrys, el artículo plantea pistas interesantes... y las interpreta con el orto.

Efectivamente, se han destapado pistas acerca de un posible tablet android de Amazon. Yo sigo sin ver el sentido de que un distribuidor ponga su marca en un tableto, pero allá. Parecería que toda empresa que se precie tiene que sacar un tableto al mercado. Vistas las cosas, espero ver tabletos del R. Madrid o del Barça, para que el forofo consulte sus contenidos en un marco apropiado. En el caso de Amazon lo veo menos lógico que en el caso del Real Madrid, porque ya tienen cliente para iPad y para Android para su ecosistema kindle.

Se lleva hablando bastante tiempo de que Amazon terminará sacando un Señor Tablet con Mirasol o quizás (difícilmente) Pixel Qi. Ese orden lo atribuyo, fundamentalmente, al tamaño de las empresas que hay detrás de cada tecnología. No quiero decir con esto que pixel qi haya agotado mi crédito de fe, pero la verdad es que ya ha llovido demasiado sobre lo empapado. Qualcomm tiene músculo para lanzar un producto así, pero, como dicen los de Pixel Qi, son fabless. O sea, que no tienen fábrica propia. Y eso que no parecía un obstáculo, se ha revelado como un freno quizás definitivo por la ausencia de recursos para lanzar la fabricación, en ausencia de un gran fabricante que apueste por las ventajas de 3Qi.

A lo que iba.

Como dice andrys, Vaughan interpreta MAL las pautas, porque afirma (y no es el primero en hacerlo), que en la era Tableto no hay espacio para los ereaders dedicados a la lectura prolongada, que "ereaders are history". No es sólo que no valore la diferencia de descanso visual que aporta una pantalla sin retroiluminación, nuestros "papeles grises" que me siguen sorprendiendo después de 3 años. No, el problema es que, según él, un dispositivo de consumo generalista de contenidos audiovisuales, basado en tecnología actual, elimina cualquier otra ventaja.

No entiende a las personas que usan de forma intensiva un ereader. No entiende las ventajas del descanso visual de las pantallas de tinta-e para textos largos, que no permiten ningún tipo de descanso visual. Lo que es peor, no aprecia en absoluto la ventaja decisiva que tiene un ereader para la concentración: te empuja a estar concentrado en la lectura, porque o bien no puedes hacer nada más con él (caso de la primera generación de ereaders), o bien la experiencia de navegación es razonablemente pobre y está más para salir del paso o para leer textos largos en la web que para hacer un uso continuado. Un tableto, por el contrario, debe permitir la navegación y el uso de un amplio abanico de seguro de manera eficaz. Por lo tanto, la lectura de ebooks compite con muy poderosas fuentes de distracción.

La combinación entre pantalla retroiluminada y distracción es explosiva en muchos casos: si la vista se te cansa antes y si encima puedes hacer otras muchas cosas que también son interesantes, es todo un triunfo mantener la concentración en un texto largo y elaborado durante un periodo prolongado y sacar partido a dicho texto.

Después de todo, quizás el señor Jobs tenga razón y el problema es que la lectura prolongada como hábito está disminuyendo. Para las personas que no quieren o necesitan leer ebooks de manera frecuente, un tableto presenta unas ventajas decisivas sobre un ereader. Pero claro, es que esas personas, si se compran una ereader, es por la novedad y no es nada fácil que le saquen partido.

No es por nada, pero apuesto a que la ventaja del descanso visual no va a desaparecer así como así. Que el ereader, hasta que madure el Señor Tablet y reuna lo mejor de los dos mundos, va a seguir siendo el vehículo preferente, privilegiado y optimizado para los ebooks, y que los ebooks no pueden sino crecer.

jueves, noviembre 04, 2010

Les puede el ansia mientras su titanic se hunde

Acabo de leer una entrada a-lu-ci-nan-te en Amazon Kindle España: Intentan bloquear el blog Kindle España. Os dejo el enlace para los detalles, pero Wordpress.com le han bloqueado la página al autor debido a esta carta de una abogada de CEDRO:


I’m addressing to you on behalf of the Centro Español de Derechos Reprográficos, CEDRO (Spanish Reproduction Rights Centre’), a non-profit association of authors and publishers of books, periodicals and other publications in any medium. The association collectively protects and manages members’ intellectual property rights (copying, processing, public disclosure communication to the public and distribution). You can check our statute at the web page http://www.cedro.org/ingles_estatutos.asp or visit at the Subdirección General de Propiedad Intelectual del Ministerio de Cultura in Madrid, Spain, Plaza del Rey nº 1.

While exercising our activity, we have found out that a copyrighted works at issue can be downloaded in http://kindlespain.es, offered to the public by subjects without the corresponding consent of the right holders.

See below the copyrighted work that we refer to:

Title: La caída de los gigantes.

Ahthor: Ken Follet

Link: http://kindlespain.es/2010/10/04/la-caida-de-los-gigantes-de-ken-follet-para-vuestro-kindle/

First of all we have tried to get in touch with the blogger directly but he has ignored our complaint, so the matter can not be resolved.

In this respect, the Spanish Intellectual Property Law (RDL1/1996, as modified by Law 23/2006) establishes that corresponds to the author the exclusive exercise of the exploitation rights over his works and, in particular, the right of reproduction, distribution, communication to the public and transformation (Article 17).

Following the abovementioned Law, the reproduction and communication to the public of the works listed above without the authorization of the rights holder, implies an infringement of the rights protected by such Law.

We submit this statement on behalf of our clients in good faith, and we guarantee that the information provided is accurate under the pain of perjury.
Furthermore, the Spanish Law which regulates the Internet Service Providers (ISP) activity (Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico) establishes that providers that store data and contain files uploaded by users, are responsible for the stored information if they have effective knowledge of the illegal activity and do anything to remove the works.
Hereby, we formally request you to act legally and remove the aforementioned copyrighted work; if no act will be taken, we will feel in duty to proceed against the responsibles.

We are in your service to clarify any doubt that can arise about this happen

Regards,


Cristina Ávila

Temporalmente cerraron el blog y, aunque la cosa se ha solucionado, hay quien tiene tantas ganas de aplicar la LES que no se acuerda ni de esperar a que esté en vigor. Un abogado contesta en los comentarios:

“First of all we have tried to get in touch with the blogger directly but he has ignored our complaint, so the matter can not be resolved.
……

We submit this statement on behalf of our clients in good faith, and we guarantee that the information provided is accurate under the pain of perjury.”

La Sra. Cristina Ávila incurre en perjurio, toda vez que la pretendida buena fe es nula e incurre en perjurio.

1.- Es objetivamente constatable, y a la vista de todos está, que el único intento que realizó para contactar directamente con el autor del blog fue poco profesional -por medio de un comentario general en el blog-.

2.- Así mismo, también es falsa la afirmación que hace respecto a que el material sujeto a copyright puede ser descargado desde http://kindlespain.es , pues en dicho blog tan solo hay un enlace que apunta al fichero, por lo tanto no está alojado en dicha url.

3.- Poco después de que referida Sra. publicase su comentario, el enlace era inoperativo, como bien queda reflejado en los comentarios -debidamente fechados- que están a continuación.

4.- Lo que hace lejos de la buena fe, es incurrir en perjurio y un público ejercicio de coacción. Más encaminado a servir de escarmiento que a lograr un arreglo pacífico de la desavenencia.

Sra. Cristina Ávila (o De Ávila, ya que es la única que veo en el Censo de abogados) que en la defensa del Derecho NO todo vale, pues en la realización del propio Derecho se pueden violar otros derechos e incurrir en tipos penales más agravados que el propio derecho que se pretende defender.

Es claro el art. 172 del Código Penal cuando establece en su epígrafe primero:

1. El que, sin estar legítimamente autorizado, impidiere a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe, o le compeliere a efectuar lo que no quiere, sea justo o injusto, será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años o con multa de 12 a 24 meses, según la gravedad de la coacción o de los medios empleados.
Cuando la coacción ejercida tuviera como objeto impedir el ejercicio de un derecho fundamental se le impondrán las penas en su mitad superior, salvo que el hecho tuviera señalada mayor pena en otro precepto de este Código.

Sra. Cristina, sabrá usted que nuestro Ordenamiento Jurídico reserva a Jueces y Tribunales la potestad para Juzgar y hacer ejecutar lo juzgado. Así mismo, no vale el alegar que usted se puso en contacto directamente con el titular del blog y este desoyó sus argumentos -usted ha de probarlo- y desde luego, un comentario general en un blog, a tenor de los establecido en la LEC, no es en modo alguno forma fehaciente de realizar una comunicación.

Para finalizar, tan solo recordar que nuestra Constitución, por mucho que le pese a algunos y algunas, establece claramente en su art. 20.1:

Se reconocen y protegen los derechos:
a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

En resumidas cuentas, que la defensa de los derechos de autor no figura como eximente ni atenuante en los artículos 20 y 21 del CP en relación con el tipo de las coacciones del Art. 172 CP. Es más, dichas coacciones afectan directamente a un Derecho Fundamental.

Haga su trabajo, pero respetando la Ley y la Constitución: no tiene usted “carta blanca” y recuerde que también está usted sometida al Ordenamiento Jurídico.

No me mal interprete, y tome estas líneas como un consejo entre compañeros.

Si esto no es un aviso para el futuro inmediato, que venga D*s y lo vea. De hecho, todo hace pensar que se va a ir a tomar por saco la libertad de expresión de Internet en no poca medida. Bastará con colocar un link a megaupload ofuscado en un comentario y, como te descuides (o como estés durmiendo, o como tengas tanto curro que no mires el blog o los comentarios en un par de días)... un comentario de un post de tu blog incluirá un link a un contenido protegido por copyright y se te cerrará tu blog.

Sin ser abogado, se me ocurren dos cosas:
a) ¿van a cerrar google? Lo digo porque, a día de hoy, permite buscar links de megaupload y, por lo tanto, los incluye. Si no cierran google y sí otras páginas, se trata de ruptura del principio de igualdad ante la ley o, como lo llaman en mi pueblo, agravio comparativo.
b) Es tan demente el tema que quiero pensar que va a pasar algo parecido al canon digital de los dispositivos comprados por personas jurídicas: en alguna instancia (veremos si el constitucional, veremos si Estrasburgo), se zumbarán la LES. Pero habrá estado en vigor años, se habrán pasado por la piedra un número elevado de sitios web, y a ver a quién se le piden cuentas.

En fin:

a) el futuro inmediato está claro excepto para el que no quiera ver

b) no tengo motivos para sentirme optimista. El Congreso dijo lo que tenía que decir con la tramitación de la LES, y a la mayoría de la población se la trae al pairo. Ni siquiera confío en un "Arrieritos somos, y en el camino nos encontraremos".

c) criminalizar a la población lectora no creo que sea el mejor camino para asegurar el futuro de la industria editorial.

d) éxitos pasados no garantizan éxitos futuros, o eso dicen los que saben de bolsa. Aplíquese donde corresponda.

Abierta la temporada de caza del usuario de ereaders

No puedo sino calificar de sorprendente (y me quedo corto) el texto de este "artículo" de El País: La piratería da alas al libro 'Pirata'. Ni siquiera me molesto en referirme a él como reportaje: un reportaje es un contenido de prensa con una elaboración más profunda y exacta que lo que ya de por sí debería ser un artículo del diario. Claro que la propia inclusión del término pirata me recuerda, por si me hacía falta, por qué dejé de leer el País hace 2 años, después de 22 años de lectura ininterrumpida y años de suscripción: yo era su lector, teóricamente su cliente, y me acabó resultando insoportable que eso me convirtiera en blanco de dos campañas de desinformación: una sencillamente criminal, la mentira continuada y obscena sobre la burbuja inmobiliaria, negándola incluso en 2008, y otra la mentira repetida ad nauseam sobre las descargas ilegales.

Con todo, lo que sí que merece el artículo es que se le glose, que se inviertan unos minutos en él para desmontar la desinformación que vuelcan sin ningún recato.

Empecemos por el final: el artículo reconoce que Libranda, la principal plataforma de ebooks en español (B2B, cosa que no indican en el profundísimo reportaje) no va a llegar siquiera a los magros 8.000 títulos que preveían para navidad. Ojo, no digo que esto sea culpa suya más que por error grueso de planificación. Pero la cuestión es que, a día de hoy, no hay oferta comercial de ebooks a la altura de las expectativas de los ciudadanos y del parque de ereaders ya en funcionamiento.

Un CD de música se puede ripear en MP3 y poner en las redes de pares. Otro tanto se puede hacer con un DVD. Pero sin oferta digital ni remotamente equivalente en ebooks, se me escapa como el ripeo de los ebooks se transforma en un problema de magnitudes colosales. Tiremos de hemeroteca para ver a qué se refieren:

Por la mañana, tras un encuentro "fructífero" que reunió en el Ministerio de Cultura a la ministra, Ángeles González-Sinde, con los presidentes de los gremios de editores de todas las lenguas oficiales del Estado, Ávila hizo un anuncio que demuestra que la revolución digital ha llegado a España por la puerta de atrás: la industria editorial española dejó de ingresar el año pasado 150 millones euros a causa de la piratería digital de libros. Las pérdidas provocadas por la fotocopia ilegal, entre tanto, se movieron en torno a los 100 millones.
A la espera de conocer la metodología del estudio y poder contrastarlo, y partiendo de unas lógicas reservas a la hora de aceptar la medición de dichas pérdidas, nos encontramos con que la solución para el problema que plantea el ebook y el ereader es... criminalizarlo. Criminalizarlo no sólo a él, sino a sus usuarios. A los lectores. En cualquier caso, lo que podemos descartar es toda ecuanimidad del estudio, porque uno no puede ser juez y parte:
Los editores emplazaron a la ministra a tener una nueva reunión cuando se conocieran las cifras definitivas de "piratería" del primer semestre, en el segundo informe del Observatorio de Piratería, realizado por la consultora IDC, que tiene carácter semestral. El estudio ha sido encargado por la Coalición de Creadores de Contenidos,
Pero sigamos con el artículo, ahora por su inicio

Primero fue la música, luego las películas y ahora el libro. El mundo editorial está alarmado. La "piratería" del mercado de libros digitales se ha disparado debido a la aparición de dispositivos como los lectores de libros electrónicos (conocidos como e-reader) y, sobre todo, por las tabletas como el iPad de Apple. Las cifras preliminares apuntan a que, en los seis primeros meses del año, las descargas no autorizadas de libros digitales se han duplicado respecto al último semestre del año anterior y ha pasado de representar el 19% del total del mercado a más del 35%, según informaron en fuentes del sector editorial.

Habíamos dicho que no hay ebooks que ripear en número suficiente. Lo que sí que hay, y se reconoce explícitamente en el texto, es aparatos para leerlos. No me acabo de decir acerca de si meter al iPad es pura imbecilidad o es desinformación revenida para apartar la atención de la verdadera cuestión: los ereaders se venden ya en los supermercados, y si eso no es una prueba de que la curva de adopción progresa con alegría, no sé qué puede ser una prueba de ello.

Como vengo diciendo últimamente, el ereader se vende y los que tenían que ofrecer contenidos para ellos no están respondiendo a la demanda. Pero es más: la descarga de ebooks es tan antigua como las redes de pares.

No hablemos de los espacios dedicados al ebook de dominio público, muy anteriores a la WWW (Proyecto gutenberg, 1971). No, hablo de ebooks en PDF y colecciones inmensas de libros en archivos comprimidos, tanto generalistas como especializadas. ¿Cómo podía ser esto?

Pues por diversas razones: por una parte, en las editoriales ha habido desde hace muchos años insiders que han soltado archivos en las redes de pares. No es difícil encontrar PDF con marcas de corte para la imprenta. Por otra parte, los voluntarios (término exacto, dado que actúan por amor al arte, sin ningún tipo de remuneración a cambio), han escaneado libros, produciendo PDF a base de las imágenes directas del libro; se han tomado la molestia de pasarles OCR y que sean textos digitales de tamaño mucho más reducido, e incluso los han corregido o tecleado a mano, como se hacía en sus orígenes con el proyecto Gutenberg.

Esto no ha sido un problema para los periódicos... hasta hace meses. Parecería, por lo tanto, que el problema es el aparato, no el archivo digital obtenido sin permiso.

Algo no me acaba de cuadrar. Con todo, tras la herida ya se dispone del parche:
El director ejecutivo de la FGEE, Antonio María Ávila, que reconoce que la venta de dispositivos de lectura ha "disparado" la piratería, tiene puestas buena parte de sus esperanzas en la ley antidescargas, la llamada ley Sinde. "No arreglará el problema de un plumazo, pero nos pone en el buen camino, el de países como Irlanda, Reino Unido y Francia, mucho más duros. Además, transmite a los usuarios y a las operadoras que España tiene un problema. El propio presidente del Gobierno reconoció cuando nos reunimos con él que en muchos foros internacionales pasa vergüenza cuando surge el tema porque todos le acusan", añade Ávila.
Como ahora los ebooks no autorizados producidos a partir de pbooks por voluntarios son un problema, la "ley antidescargas" (¿no era una disposición de la LES?) nos "pone en el buen camino". O sea, cerrando webs con enlaces a descargas, el problema descenderá. Mientras, la oferta de ebooks a la venta sigue un crecimiento anémico, acompañados por precios impopulares en el más puro sentido de la palabra.

A mí me revienta, para qué decir lo contrario. No me hago amigos, precisamente, al afirmar una y otra vez que se debería buscar un equilibrio entre el lector, el autor y el editor de ebooks. Por una parte, tenemos el "gratis total", cuyo impacto indudablemente va a ser negativo. No es que los autores lo tengan fácil para ganarse la vida con los estupendos porcentajes que se lleva el autor - y, oiga, los únicos personajes absolutamente imprescindibles para el libro son el autor y el lector - pero si se extiende el gratis total la situación sólo puede ir a peor para él y para el editor que aporta valor añadido al texto y su distribución.

Por otra parte, tenemos a grupos mediáticos como punta de lanza de grandes empresas de la industria del libro que, por tener, hasta tienen de su parte a un gobierno elegido democráticamente. La respuesta a un cambio revolucionario (que no está forzado a ser un problema) es pisar el freno al crecimiento del ebook mientras se criminaliza la población. Porque, en ausencia de una oferta de ebooks comercial satisfactoria, quien use un ereader, o lee textos de dominio público, copyleft o los suyos propios, o lee los contenidos de las redes de pares.

Ahora hablo en mi nombre sólo: cada vez tengo menos motivos para ser optimista. Sigo creyendo en el inmenso potencial del ebook como instrumento de liberación de las sociedades, la promesa definitiva de que, todo el que quiera, pueda acceder a nuestro inmenso tesoro cultural que nos han legado los que nos precedieron y que seguimos haciendo crecer. Pero en vez de esa utopía posible vamos hacia una distopía rechazable: los intereses generales se dejan a un lado en pro de la defensa de unos intereses particulares y, lo que es peor, se hace desde la visión miope del ebook como un juego de suma cero, cuando objetivamente no lo es.

Es completamente deprimente.

P.S.: ¡Casi lo olvido! ¿No se supone que el iPad iba a salvar la industria editorial? ¿En qué quedamos?


P.S.2: Una entrada al respecto de Galli que me ha encantado: Tabletas y la falacia narrativa perfecta

miércoles, noviembre 03, 2010

Amazon UK pasa al modelo de agencia con 3 editoriales

A su pesar, parece.

LordVetinari, también conocido como Jordi B., me ha pasado esta noticia de teleread que, curiosamente, redacta la autora de A Kindle World. Digo curiosamente porque Andrys Basten tiene un blog popular, pero esto de las invitaciones, el crossposting y la promiscuidad es lo que tiene. La culpa, como decía ayer Lombardi, es de la crisis de la familia. Desde luego.

A lo que voy. La tendencia parece cada vez más clara:

Recently, you may have heard that a small group of UK publishers will require booksellers to adopt an “agency model” for selling e-books. Under this model, publishers set the consumer price for each e-book and require any bookseller to sell at that price. This is unlike the traditional wholesale model that’s been in place for decades, where booksellers set consumer prices.


It is indeed correct that this group of publishers will require Amazon and other UK booksellers to accept an agency model for e-books. We believe they will raise prices on e-books for consumers almost across the board. For a number of reasons, we think this is a damaging approach for readers, authors, booksellers and publishers alike. …

A poco que se rasca, parece que una parte del sector quiere controlar el PVP de los ebooks en países donde esta práctica no estaba generalizada. En otras palabras, y corregidme si me equivoco, quieren vacunar de cualquier veleidad comercial por la que un distribuidor (Amazon, en este caso), apueste por popularizar el ebook, o la colección, o lo que sea, acercándose a la peligrosa barrera del dumping.

El problema central de esto es la delicadeza de los tiempos en los que vivimos. Si hacéis clic sobre este enlace, veréis lo sencillo que resulta encontrar ebooks para descargar sin autorización. Y para ahorrarle el disgusto y el sonrojo a algún iletrado a sueldo de una entidad de gestión, advierto que el enlace es a Google. Incluso doy un paso más, y aconsejo a dicha presunta persona que piense por un momento si enlazar a Google es "ilegal" o no. Y aquí paro dado que, de seguir, me topo con la barrera de la lectoescritura operativa y contra eso no puedo hacer nada.

A lo que voy.

Como comenta Andrys, el modelo de Agencia conlleva aumento de precios. Y como está el patio, el aumento de precios implica cabreo de los lectores. Cabreo, porque el público interesado en comprar ebooks se toma a personal que la diferencia de precio entre pbook y ebook sea despreciable o, lo que es ya de chiste, que el ebook salga más caro que su equivalente en papel y tapa dura.

Esto es más fácil de lo que parece. Me tiro a la piscina, y afirmo sin rubor alguno que el ebook no obstaculiza las ventas del pbook ahora. Ahora mismo, los early adopters compramos ebooks que, en muchos casos, no adquiriríamos en papel de todas maneras. No somos precisamente pocos los que hemos saltado al ebook por ahorrar espacio en las casas y ganar en comodidad en el transporte. Por otra parte, los compradores de pbooks en cantidad van a seguir haciéndolo. El olor y tacto del papel o, lo que es lo mismo, sus costumbres adquiridas, les mantienen en esa tesitura.

Por lo tanto, el ebook supone un aumento neto de ventas y beneficios. Incluso en el caso de que la diferencia de precio entre ebooks y pbooks fuera lo que muchos lectores estiman que debería ser, los encadenados al tacto y al olor no se libran de su dependencia tan fácilmente.

De momento, claro.

La curva de adopción del ebook prosigue su camino aparentemente inevitable. Cuando el ebook se asiente y gane visibilidad social, el tacto y el olor del papel perderán lustre. En un periodo impredecible (pero indudablemente largo), el papel pasará a ser lujo o nicho marginal en diferentes dimensiones del libro, tanto educativa, como ficción, etc.

Y mientras esa transición avanza, el modelo de agencia y sus precios incentivan que los usuarios busquen descargas de los libros. Objetivamente, no es lo mismo un precio ajustado, que apoya sólidamente la compra impulsiva, que un precio marginalmente inferior al papel. Este precio elevado no provoca que la persona se decida a comprar papel, porque no lo iba a hacer de todas formas, sino a buscar la descarga.

Ahora mismo la transición al ebook se puede gestionar bien. Se puede fidelizar al lector, al verdadero cliente, con precio y facilidad de compra. Es muy, MUY sencillo. Cuanto más se afine en esos dos frentes, más se desincentiva a la persona para descargar.

Pero si se da el caso contrario, si por precio elevado y dificultad del proceso de compra más y más propietarios de ereader adquieren la costumbre de descargar, más difícil va a ser eliminarla después.

Y visto lo visto, me parece evidente que no se pueden poner puertas al campo. Ni Leyes Sinde (LES, para los amigos) ni hadopis van a impedir las descargas, porque mentes colectivas extremadamente brillantes y creativas encuentran una y otra vez formas de saltarse la letra de cada nueva ley. Cada productor de contenidos tiene que aprender a convivir con las descargas, y la receta para minimizar su impacto es conocida.

Os remito al interesantísimo artículo de Andrys. El cabreo por los precios no es algo exclusivamente español, y no sólo se descargan contenidos sin permiso en España. Es una situación mundial, clara para quien lo quiere ver y de un futuro impacto demoledor si se sigue "gestionando" así.

martes, noviembre 02, 2010

Préstamo de ebooks, según kindle

Con retraso, comento una noticia positiva y hasta esperanzadora: Kindle adopta un sistema parecido al de B&N para el "préstamo" de libros.

Para los que no lo sepáis, este sistema imita artificialmente el préstamo de libros físicos: si tú prestas un pbook, no lo puedes tener. Pues bien, durante dos semanas, si "prestas" un ebook que hayas comprado (esto es, si un amigo tuyo descarga la copia que está asignada a ti), no puedes acceder al libro. Pasadas las dos semanas, se invierten los papeles: tu amigo deja de poder leer el ebook, y tú puedes volver a leerlo como antes.

Una limitación timorata, o destinada a congraciarse con las editoriales, consiste en que el préstamo sólo se puede llevar a cabo una vez con la misma persona, y por narices es de dos semanas. Digo yo que debería ser el usuario quien marcase el plazo del "préstamo", el plazo por el que su amigo lee el libro y él no, y prestarlo las veces que le venga en gana. Menos da una piedra, dirán, pero me parece innecesario. Si se trata de picar para acabar comprándolo, eso ya estaba disponible gracias a la lectura del primer capítulo gratuito. Francamente, no creo que, en muchos casos, disponer de un ebook durante dos semanas te anime a comprarlo pasadas esas dos semanas. Es más, me tiro a la piscina y diría que lo que puede motivar la compra es que el préstamo pueda durar más y el dueño del ebook empiece a dar la brasa con que lo "devuelvas".

Otra decisión innecesaria e inevitable es que la editorial decide si el libro es "prestable". Nada que decir, los derechos son suyos y Amazon se limita a distribuir, pero un libro "prestable" puede ser una fuente de imagen muy positiva. Quiero decir, dado que no hay que desplazarse a ningún sitio ni esperar para poder adquirir un ebook (en kindle, 2 clics en cualquier parte y menos de 2 minutos), poder echar un vistazo tranquilo y sin presiones al libro puede acabar por decantar la decisión de compra, sobre todo si el precio acompaña. Por ejemplo, si el libro es útil como referencia o, por lo que fuera, queremos acceder a él en un futuro (vamos, que no es una novela de leer una vez y ya está), un buen precio, acompañado de la posibilidad de préstamo, puede animar a la compra no impulsiva sino, digamos, referencial: se valora el título lo suficiente como fuente de información como para incorporarlo a la biblioteca de forma permanente.

Y ahora diréis: un ebook sin DRM te evita todo este follón, porque puedes copiarlo todas las veces que quieras.

Es evidente.

El problema es que se pasa a depender de la buena voluntad. Si en vez del préstamo artificial, el lector puede copiar infinitas veces el ebook y pasarle copias a sus amigos o, peor, colgarlo en una red de pares o de descarga directa, se pasa a depender de la buena voluntad de sucesivos compradores, de decidirse por pagar o no de lo que ya se dispone de todas maneras.

Es un tema tremendamente complejo, para el que no acabo de afinar una solución equilibrada en la que todos ganen de forma neta. Los esquemas DRM actuales encadenan al lector al proveedor y a la caducidad del dispositivo. La ausencia de DRM deja en el aire la posibilidad de obtener rendimiento económico a un esfuerzo de años.

Quizás, quizás, un DRM emitido por una institución independiente y pública, que otorgara idénticos derechos a los que se tienen con un pbook pero que ofreciera mínimas garantías a autor y editor sería una solución. No soy optimista, el cerrilismo de unos y otros no invita a pensar en una solución como la que propuse hace año y medio.

Ya veremos donde acaba todo esto

lunes, noviembre 01, 2010

Me acabo de zampar The Gun

Hace unos días compré en Kindle The Gun, de C.J.Chivers. Una de mis múltiples pasiones y fuentes de procastinación es la historia cultural de la guerra y sus instrumentos. Desde hace 20 años lo persigo en Internet y en la bibliografía en inglés que consigo (salvo excepciones como Historia de la Guerra de John Keegan, que, por supuesto, está descatalogada. Descatalogado, ese estado completamente absurdo e imposible para los ebooks)

El libro me ha gustado especialmente porque se detiene en los aspectos humanos y sociales de las diferentes etapas del arma automática, desde los inventores, sus cuitas y locuras -impresionante lo extremo y bizarro de la biografía de Hiram Maxim- hasta el impacto cultural de dichas etapas, en los ejércitos primero y finalmente en un mundo inundado de Kalashnikovs. Como en otras ocasiones, son intensos ejercicios de pensamiento: cómo las innovaciones son digeridas (o mal digeridas) por sus receptores, y cómo los dispositivos objetivos se transforman una y otra vez por perjuicios y expectativas. La guerra es una de las reducciones de lo humano y lo cultural más eficaces para pensarnos a nosotros y a nuestras culturas.

Acabé. No suelo leer antes de dormir en inglés, porque digiero poco cuando mi cerebro se acerca al stand-by. Pero ésta ha sido una de las excepciones, debido tanto a la elegante sencillez de la redacción (¡Aprended, postmos y afrancesados!) como al interés de lo que contaba el autor.

Ahora, lo malo

Para empezar, el precio. Como lector, me joroba esto

Apostaría a que es cosa del editor. Amazon no saca beneficio encabronando al cliente con esta diferencia de precio. Y el editor, por su parte, acaba vendiendo menos que con un precio convenientemente rebajado respecto a la tapa dura, señora.

Yo lo compré porque me compensaba los gastos de envío y, sobre todo, porque lo tenía en el momento, en vez de esperar de dos a cinco semanas a que llegara a mi oficina de correos. Con todo, estuve pensándomelo, me dejé tentar por el primer capítulo gratuito y me ayudó a superar el encabronamiento del precio. El pbook en tapa dura no lo habría comprado de todas formas, y casi no compro el ebook.

Como remate, la conversión era una caspa. Casi salida de calibre, oiga. El índice estaba referenciado a página física, y las notas a pie de página y fin de capítulo estaban en un morgotón bastante incómodo.

Como dice el chiste: "la comida era una basura. Menos mal que el camarero era un maleducado".

En conclusión, en próximas compras me fijaré más en la editorial. Y si es Simon & Schuster, me lo pensaré dos veces a menos que afinen con el precio y entreguen un producto más acabado (lo que no puedo saber, claro).

Es una idiotez. No creo ser tan excepcional: una vez que tengo un kindle, muchas obras no las voy a comprar en papel, tanto por inmediatez, como por dejar de petar mi casa de libros, como por la comodidad de llevarlo encima y usar las anotaciones. Poner el ebook más caro que la tapa dura sólo invita a no comprar ni uno ni otro, porque te sientes que te están tomando el pelo.

Espabilen, señores editores. Escarmienten en cabeza ajena. Escuchen con atención lo que se dice en Internet (no lo que dice un sólo bloguero, claro, sino lo que dicen miles y miles de usuarios en foros y otros espacios). No disponen de todo el tiempo del mundo, porque ya saben que los usuarios siguen comprando más y más ereaders y siguen sin catálogo disponible y con precios absurdos en algunos casos.

Si reaccionan ahora, pueden hasta salir ganando y con mucho. Si retrasan demasiado la reacción, los daños van a ser considerables

domingo, octubre 31, 2010

Quejas editoriales porque los usuarios se saltan las protecciones regionales

Leo en The Book Seller que las protecciones regionales en Amazon se saltan con facilidad.
Publishers have called territoriality on Amazon "on the verge of non-existent" following an exclusive Bookseller investigation into territory rights and e-book downloads.

The Bookseller was able to crack Amazon's territorial controls, buying 10 US Kindle editions, all of which have different UK publishers, with different rights deals in place. The purchases were made by inputting a valid US address, but with a credit card linked to a UK address.

[...]

A digital director of a UK/US publisher claimed to have broken territoriality for the same title 25 times. The digital director added: "Amazon aren't inclined to do anything about this. It's not really in their interest to aggressively go after their customers. Amazon makes money, after all, no matter where they are downloading from. I think they largely work on a 'don't ask, don't tell' basis," they concluded.

A spokesman for Amazon UK responded: "Each customer has a content catalogue associated with their region or country, and we display the appropriate catalogue for each country."
Yo diría que Amazon cumple con su obligación al poner en marcha un sistema que mantiene la protección regional. Si los usuarios se la saltan, es la responsabilidad de los usuarios. Hablo de la letra de la ley. El espíritu sería distinto, claro: exigiría a Amazon que, una vez conocida la incidencia, le pusiera remedio. Pero eso afectaría negativamente a sus ventas.

Por una parte, las protecciones regionales para el inglés son un residuo injustificable de la época previa. Internet no conoce las fronteras, y estoy convencido de que los usuarios lo perciben así y no acaban de estar a gusto con que se mantenga la protección regional en los ebooks.

En el caso del español, las cosas cambian por completo: si se quieren vender ebooks en hispanoamérica, los precios tendrán que bajar tremendamente para adecuarse a la renta per cápita de las naciones del hemisferio occidental que hablan y leen en español. Si/cuando esto se produzca, los españoles europeos podríamos pagar precios hispanoamericanos en vez de nuestros, si se mantiene el truquillo de situar la residencia de tu usuario en el país conveniente.

El problema de las protecciones regionales es fascinante: pone sobre la mesa, blanco sobre negro, la enorme contradicción del ebook como vehículo de transmisión y construcción cultural. Las diferencias de precios y catálogos por regiones nos muestran la artificialidad de la situación del ebook y su disonancia actual respecto al beneficio que podrían aportar a las sociedades

sábado, octubre 30, 2010

El cortoplacismo de los precios de los ebooks

Leo en teleread una interesantísima carta abierta a la "industria editorial de un lector que se zampa 100 o más libros al año. Animalica, por cierto.

La autora empieza por reconocer que su situación como americana es privilegiada respecto a países en los que se está imponiendo el precio único para los ebooks. A renglón seguido, glosa la maravilla del modelo de agencia para los ebooks, con ejemplos tan gozosos como $25 e-versions of decades-old mass market paperback Stephen King. Al final, los errores parece que se están repitiendo en todas partes, aunque en la mía sean calderadas y todo lo que haga falta.

Ya se ha hartado del sinsentido que, en su opinión, está siendo una parte del negocio de los ebooks. Joanna, en una estupenda broma, aprovecha una carta abierta, de la que no espera respuesta, para cerrar el diálogo... y "votar con la cartera". Negativamente, en este caso. No comprar bajo estas condiciones, y "esperar a que se recupere el sentido en dos o tres años".

Joanna quiere comprar ebooks. Lleva comprando libros toda su vida. Pero no en estas condiciones, y afortunadamente para ella y para el público en general hay alternativas:
Play whatever games you want to—I am ignoring it all. I will not be the guinea pig for any more of your ridiculous experiments. From now on, I will ONLY obtain Big Pub ebooks under one of the following four scenarios:
- The book becomes available via my library’s Overdrive system and I borrow it for free
- The book is a paperback and hence the ebook version is available for less than $10
- The book is a new release which hits the best-seller list and hence is available for less than $10
- The book costs more than $10 but I have a coupon code and hence can obtain it for less than $10
Después de todo, en todas partes no cuecen habas. En España y en hispanoamérica no podemos ni soñar siquiera con algo parecido al overdrive system para las bibliotecas públicas. De momento, los pbooks en rústica tampoco se traducen a ebook por menos de 10€. Tampoco es habitual (en absoluto) que un ebook con precio de más de 10€ se ofrezca con algún tipo de cupón de descuento, sino que son lentejas. Y qué decir de los best-sellers en ebook: ¿10 €? ¿Alguien ha visto el precio de Los hombres que no amaban a las mujeres en ebook?

Pues eso. Joanna comenta más opciones para conseguir ebooks y libros, desde las conocidas (mercadillo, biblioteca, préstamo) hasta gutenberg y las demás fuentes de libros de dominio público. Y su perfil es el bollito de crema para las editoriales: una persona auténticamente adicta a leer, que lo que quiere es leer todo el tiempo y no tendría problema en pagar. Es un ejemplo en sí misma de que romper con el agency model y bajar los precios de los ebooks sería una situación en la que ganaríamos todos, en los que con el ahorro de la distribución y el aumento de ventas se venderían más libros, con más ganancia y más baratos.

Con lo que me quedo es con la percepción generalizada de que el camino actual no se percibe con buenos ojos por parte del público. Vuelvo a lo que vengo insistiendo desde hace tiempo: da igual quien tiene razón, o los argumentos concretos. La realidad es que la población no está muy conforme con la idea de que la diferencia de precios entre un objeto controlan, que pueden prestar o revender y un archivo digital no sea radical.

Ultralectores como Joanna pueden adquirir la costumbre de adquirir los ebooks fuera de los circuitos y modelos preferidos por las editoriales. Y una vez adquirida la costumbre, ponte a cambiarla.

Aprovecho este post sabatino para lanzar un mensaje: editores, no tienen todo el tiempo del mundo. Los trimestres están pasando, las ventas de ereaders siguen su curva de adopción, seguras hacia la mayoría temprana, y el público, su público, no está a gusto con la estructura actual de precios.

Y tiene alternativas

P.S.: por cierto, necesito casos de uso para http://elipadesphenomenal.blogspot.com . Mi mujer no me deja comprarme el iPad y, como Blanche Dubois, dependo de la amabilidad de los desconocidos (y de los conocidos con iPad)

miércoles, octubre 27, 2010

Nook Color, FAIL por culpa de la moda

No voy a decir nada nuevo al afirmar que los tabletos nos asedian (como forocoches), que estamos en medio del tsunami tablet y que, incluso, algunos fabricantes o rebranders se sienten que quedan atrás si no ofrecen una PDA o iPod gigante que el mundo conoce como tablet.

Ya lo dije en su momento: ¿Para qué un tableto? En su momento pensé y desarrollé al respecto, pero recientemente alguien ha resumido el sentimiento tabletoexcéptico con más fortuna que yo: un tableto se compra porque se quiera, no porque se necesite. La relación entre el deseo y el márketing es cosa de muchos dineros o de Buda, según se mire, y sobre todo necesita de introspección.

Dejo para elipadesphenomenal mis disquisiciones matutinas sobre la problemática de los netbooks. Ahora toca hablar de Barnes & Noble.

Y como le decía a @trikar, creo que algún encorbatado de esa empresa ha oido campanas sobre los tabletos (¡Como para no oirlas!) y ha tomado una decisión inopinada y sorprendente.

Si no digo que por 250$ un tableto con Android 2.0 esté mal. Ni tampoco afirmo con rotundidad que a su comprador no le resuelva la papeleta. Lo que digo es que llamarle Nook color es una cagada mítica.

El primer Nook ya nació mal. Era un ereader de verdad, hasta interesante por su pantalla LCD para interfaz, pero nació con la sospecha de plagiar al Alex ereader (1, 2). Pero bueno, era un ereader que la actualización del firmware ha hecho funcional. Sin embargo, el nuevo nook no es un ereader, porque la pantalla es LCD. La conclusión es obvia ¿Qué carajo es un nook, entonces? O también ¿Quo Vadis, B&N?

Mis sospechas van a favor del Alex en toda esa historia de rupturas de confianza. Desde ese punto de vista, no me va a entristecer ni lo más mínimo si las aventuras de Nook y su hermanito tableto acaban mal. Porque lo cierto es que, además del precio atractivo, no pillo qué es lo que se ofrece: ¿Un cacharro para leer periódicos y revistas? ¿Qué?

El Nook Color parece un magnífico símbolo de este momento fascinante de las tecnologías personales. Una vez culminada la curva de adopción de los PC en el primer mundo, una vez cubiertas las necesidades para un perfil importante de la población, hay que volver a venderles otra cosa sin esperar al recambio de equipos (que ya de por sí tienen una vida útil bastante limitada). El tableto no se necesita (como se necesita un PC) pero se quiere.

Lo que me preocupa ya lo sabéis: un tableto está para consumir antes que para crear, y es mucho más cerrado a la manipulación y modificación que un PC. Aplicar una ROM, y no te cuento cocinarla, no es ninguna broma. Por lo tanto, el problema no es sólo de necesidad. Para mí, lo peor es el efecto, lo que los ciudadanos aprenden, dejan de aprender, olvidan y, sobre todo, renuncian con tranquilidad al control y a la toma de decisiones sobre los dispositivos que han comprado.

Nota: dejo la relación del nook color con Amazon a lector-e. Suscribo plenamente lo que ha dicho José Luis.

domingo, octubre 24, 2010

Asus DR-900, ereader de 9" a la vuelta de la esquina... o no.

Leo en Slashgear que Asus acaba de sacar en Taiwán el DR-900, el lector que anunció hace algo más de 7 meses.
Entre sus características, destaca la pantalla sipix (que hay que ver su contraste, comparándola con pearl), wifi y 3g opcional (que me hacen pensar que casi todos, menos sony, ven futuro en la conexión directa con google editions), y por supuesto la touchicidad. Eso último tiene un sentido muy relativo, yo diría que antes paga el impuesto de la moda que otra cosa: la pantalla de tinta-e, una sipix en este caso, no tiene ni por asomo el refresco necesario como para conseguir una interacción fluida, y no digo ya sensual.

Por una parte, es de agradecer que acabe saliendo algo así. El mercado de los ereaders lleva algo más de medio año sin competencia al Kindle DX, sin ereaders que permitan trabajar con comodidad con PDF en Din A4. In fact, lo suyo sería una pulgada y hasta dos pulgadas más, pero al menos hay competencia. Competencia en cuanto a pantalla, claro, porque hay que ver la capacidad del software más allá de la interfaz principal: ¿Se podrá anotar y marcar el PDF? ¿Han implementado su propia solución de marcado para ePub, o se trata del enésimo hard ereader (tan hardcore, que sólo te deja leer? ¿Le sacarán partido a la conexión a Internet con un navegador decente? No es por nada, pero la competencia tiene que ser seria, tiene que ofrecer al menos lo mismo que lo que hay y con alguna ventaja, o no tiene sentido cambiar de barco.

Después, esto huele a producto que se ha estado cociendo demasiado tiempo en la cocina de la empresa y que sacan como pueden, después de la enésima guerra civil corporativa. Ha ocurrido tantas veces que bien puedo acertar con el tiro a ciegas. No tengo claro que, a estas alturas, un ereader de gran formato (peor si es hard ereader) tenga un público lo suficientemente amplio.

Lo digo, sobre todo, porque en teoría falta poco para que salga al mercado el Asus EEE Tablet basado en LCD, que hace en teoría todo lo que hace este ereader... y mucho más. Claro que lleva ya más de un mes de retraso, y lo que te rondaré, morena. A saber.

sábado, octubre 23, 2010

el futuro local o remoto de los libros electrónicos

Leo en franontanaya.com un post sugerente: ePUB estará muerto en cinco años. El camino son las aplicaciones web.

El sí mismo me parece discutible. No digo que no tenga sentido que algunos ebooks en el presente y en el futuro se sirvan como apps. Ya está funcionando, y las ventajas que comenta Fran son evidentes. Sobre todo, si en vez de pasar por el aro / cuello de botella de una appstore obligatoria, hay libertad para distribuir de forma independiente el contenido/contenedor.

Pero vaya, me parece una variante de un caso mayor, que es el que realmente va a importar: el futuro de los ebooks, ¿será un archivo almacenado localmente, o un contenido al que acceder por y sólo por Internet?

Hasta ahora hemos seguido "la tradición": exactamente igual que antes que Internet llegara a nuestras casas, el acceso a los contenidos digitales se lleva a cabo a través de la copia local. Da igual cómo lo hacemos, si pasando de mano en mano un disquette (por cierto, ¿os habéis parado a pensar que un ebook es de los pocos contenidos que seguirían cabiendo en un disquette?), o si nos descargamos contenidos de Internet de la fuente que sea. Descargar es, siempre, llevar una copia de un archivo hasta nuestro ordenador o dispositivo.

La alternativa a descargar es, por supuesto, acceder. Cuando queremos leer la versión web de un periódico, no nos la descargamos, sino que la abrimos en el navegador. Si queremos acceder al contenido de pago, apoquinamos por el método que sea; dependiendo del proveedor, será más o menos difícil hacer una copia del contenido en local. En cualquier caso, la vida útil de esos contenidos es tan corta que les protege de la distribución por otros canales distintos a los originales.

Otro ejemplo: los RSS. Esa forma de distribución de contenidos que, como dicen los tolomato(1), va a morir en poco tiempo. En origen, los feeds se descargaban por medio de un cliente local (A mí me encantaba RSSOwl) y se leían en él. De hecho, es un método extraordinariamente eficaz para consultar contenidos de Internet si la conexión es cara o inestable, como ocurre en tantas partes del mundo. Después, los lectores de RSS en web tomaron el relevo para la mayoría de los usuarios. En mi caso, empecé con bloglines y acabé con google reader. Si en ambos casos un lector RSS permite ahorrar tiempo, en tanto que no hay que visitar tus webs habituales una por una, sino que puedes recorrer los titulares mucho más rápido con una sola aplicación o en un solo espacio web, el cliente web gana la ventaja adicional de la inmediatez: no hay que esperar a que se descarguen los contenidos, porque el servicio web los mantiene al segundo, y se puede acceder desde cualquier ordenador, esté o no bajo nuestro control.

Un ebook puede funcionar igual que los contenidos RSS. De hecho, el parecido es mucho mayor de lo que parece: la única diferencia es el tamaño del texto, pero se trata de acceder a contenidos básicamente textuales. Hasta ahora, toda nuestra inercia tecnológica ha hecho parecer que la descarga fuera el único camino. De hecho, superar la unión continente-contenido que se da en el pbook o libro de papel es ya un salto mental lo suficientemente dramático como para romper con facilidad, encima, la conexión contenido-archivo.

No es tan fácil. Pensadlo: ¿qué hacéis con vuestras fotos? ¿Os sentiríais bien si estuvieran almacenadas śolo en la nube?

La ventaja de acceder a los ebooks en la web sería bastante importante:
  1. Podríamos acceder a ellos desde cualquier dispositivo, sin límite de copia de ningún tipo... porque no habría copia.
  2. Como no habría copia, disminuirían los problemas actuales de préstamo de ebooks: temporalmente no podríamos leer el libro prestado, y nuestro amigo podría leerlo durante el tiempo que estipuláramos. 
  3. No habría necesidad de DRM.
    1. Si no se necesita proteger de copia al libro, basta con que lo colguemos una versión html en nuestro servidor. Se lleva haciendo eso desde que se inventó la WWW en el 93.
    2. Si se necesita proteger de copia, bastaría con un programa de lectura que impidiera el acceso al portapapeles, o a cualquier otro tipo de manipulación de los contenidos. 
 El problema presente es que una parte muy importante del parque de ereaders no accede a Internet y, por lo tanto, es inútil para acceder al ebook online. Sin embargo, creo que es un trivial comparado con el problema cultural que he definido líneas arriba como inercia tecnológica. Pese a la independencia del papel, productores y consumidores siguen uniendo al ebook con su archivo. Sin archivo, disminuye decisivamente el sentimiento de posesión y control.

¿Qué os parece? Yo estoy tentado de pensar que el ebook online solucionaría muchísimos problemas de una tacada

 (1) tolomato: dícese del fashionvictim tecnológico con delirios de grandeza que, para ganar la atención que no merece en buena ley o por mérito propio, declara de la forma más altisonante que pueda que tal o cual tecnología va a morir. Aplíquese al propio autor de la definición si se da el caso.

viernes, octubre 22, 2010

Comentarios con Disqus y nueva plantilla

Estoy escribiendo esto mientras estoy en el hospital. Nada serio, a mi padre le han puesto una placa en un brazo porque se lo partió. Por eso tengo que ir al grano en contra de mi costumbre

Los que consultéis tinta-e por la web, habréis visto el cambio de plantilla. No es definitivo, pero la he actualizado para poder incorporar disqus como aplicación para comentarios.

No os asustéis si no véis vuestros comentarios. No se han perdido, sólo ocurre que la nueva plantilla sólo muestra los comentarios en disqus (que hasta ahora no existen).

A las malas doy marcha atrás, porque tinta-e es lo que es gracias a todas las conversaciones que han tenido lugar. Voy a ver cómo se pueden importar, así que esperad más cambios en las próximas horas.

jueves, octubre 21, 2010

Cluster de editoriales en gallego para defenderse del ebook

Don Tito, un lector de tinta-e, me ha pasado una noticia interesante: Nace un nuevo cluster para responder a la amenaza del libro electrónico. Don Tito se ha tirado el pisto hasta el punto de que ha traducido la noticia, lo que es de agradecer de cara a discutir sobre ella.
Nace un nuevo cluster para «responder a la amenaza del libro electrónico»
martes 19 de octubre del 2010, por Marcus Fernández
El Consejo de la Cultura Gallega acogió esta mañana una presentación histórica en el panorama cultural gallego, con la constitución de un cluster que junta las principales empresas editoras, distribuidoras y de venta del país en un proyecto que nace en un momento crítico tanto por la coyuntura económica actual cómo por los cambios que padece el modelo de negocio tradicional. 
El Clúster de la Edición, Librerías y Comercialización de Galicia quiere favorecer la innovación empresarial,  la formación y los proyectos conjuntos entre sus participantes, así como actuar como mediador con la Administración. Uno de los principales desafíos de este ente será la reacción frente al libro electrónico, pues segundo explica el presidente del nuevo cluster, Alfonso García Sanmartín, «detrás de la filosofía de la creación, está responder a la amenaza del libro electrónico, que viene para quedarse, aunque su implantación va a ser mucho más lenta de lo que se augura», lo que ilustró comentando que «las editoras gallegas que apostaron por el libro electrónico vendieron en un año unos treinta ejemplares. Entonces si la demanda es mínima, orientar las empresas de forma masiva al formato digital sería suicida».
Resulta un tanto paradójico que al tiempo que el Clúster de la Edición, Librerías y Comercialización de Galicia busque la innovación defienda también «la estructura actual del sistema de edición» apostando por «mantener toda la cadena de valor en el sector del libro» lo que no parece viable a largo plazo, como demostraron otros sectores en los que la digitalización supuso un revulsivo importante, de forma que aunque la industria musical y cinematográfica siguen activas, negocios como las tiendas de discos o los videoclubs padecieron una impresionante caída de demanda, lo que podría trasladarse a la edición en pocos años, por lo que afrontar este futuro negando la realidad no parece una buena estrategia.
Sanmartín explicó en su intervención en el Consejo de la Cultura Gallega que este nuevo cluster llega en buena medida ante la incapacidad del Clúster del Producto Gráfico y del Libro Gallego en abordar toda la problemática del sector, pues señalan que tal colectivo se centran en los problemas de las artes gráficas y de la publicidad, no correspondiéndose con las «necesidades que puede tener el libro de texto y el libro en general».
Por mi parte, y a la espera de vuestros comentarios, hay dos puntos que me llaman la atención (realmente hay más, pero prefiero esperar a los comentarios :) ):

  1. La elección del término Clúster. No es por nada, pero me interesa que hayan escogido un vocablo tan relacionado con la informática para luchar contra sus efectos
  2. La falta de pelos en la lengua, honradez y sinceridad: "defensa contra la amenaza que supone el libro electrónico". Es evidente que lo ven así no sólo por lo dicho, sino por las acciones que han llevado a cabo. Parecidas a las que han tomado otros (y no señalo a nadie), pero con la diferencia de que en Galicia van de cara.
Termino: ¿De verdad que el ebook es un juego de suma cero?

¿De verdad que el ebook no puede beneficiar a la ciudadanía y al editor a la vez?

¿En qué mundo queremos vivir?

lunes, octubre 18, 2010

Marginalia en los ebooks: continente y contenido

Hay quien le molesta que se anote en los márgenes de los libros. A mí también, si es de una biblioteca. Pero si es mío, todo lo contrario. Si un libro me está resultando productivo, en algún momento algo hace clic en la cabeza y del lapiz brota una idea, un brote nuevo que se injerta en el texto original. Ahí se queda, para una segunda lectura que muchas veces no se producirá, o en ocasiones lo cortamos con cuidado y lo transplantamos al germen de uno de nuestros propios textos.

Cuando la marginalia no es obra de un conocidísimo en su casa a la hora de comer, como vosotros o yo, sino que es de un autor conocido, puede llegar a cambiar la obra. El caso más conocido es el de Napoleón y El Príncipe, hasta el punto de que muchas de las ediciones actuales de la obra de Maquiavelo contienen las glosas del corso. En otras ocasiones se trata de felices palpamientos testiculares que duran generaciones, como el momento sublime que tuvo Fermat en un margen de su ejemplar de Arithmetica, de Diofanto.
Es imposible descomponer un cubo en dos cubos, un bicuadrado en dos bicuadrados, y en general, una potencia cualquiera, aparte del cuadrado, en dos potencias del mismo exponente. He encontrado una demostración realmente admirable, pero el margen del libro es muy pequeño para ponerla.
Imaginaos que al final no fuera sino la perfección final de los trabajos de Bower y Chorley. Personalmente, me desagradaría que el último teorema de Fermat se acabara demostrando, (Corregido horas después) me desagrada no sólo que el teorema de Fermat se haya demostrado, por los motivos citados ut supra, sino que mi empanada mental habitual me haya dejado en los tiempos previos a este señor tan feo que acabó demostrándolo:

Tampoco es tan extraño, porque una confusión con lo que vi con las viking me hizo creer hasta los 11 años que los marcianos existían, y me costó horrores convencerme de lo contrario. En cualquier caso, pero eso me llevaría esto me está llevando por terrenos diferentes a los que tenía en mente al empezar a parir el post, por lo que tendrá que quedar para mejor ocasión.

En cualquier caso, lo cierto es que los ebooks han traido una deliciosa contradicción a la marginalia, en la misma linea de ruptura de paradigma, choque cultural o choque de trenes metafórico ((c) Neal Stephenson) que representan ideas actualmente extendidas como la falta de olor y tacto de los ebooks: la marginalia en los ebooks es inferior a la de los pbooks. Por ejemplo, de El Sitio de ebooks:

Marginalia - How do you deal with it?

The thing that I just can't get around regarding superiority of real books to ebooks is marginalia - writing things out on the side, making comments at the end of a chapter and seeing this interspersed with the text.
It is true that the Amazon allows underlining and annotation. Underlining works well - it is apparent when you read the text and is fast and easy to do. Annotations... not so much. I've had all three Kindles but none of them do this quickly or easily (and w/the DX it is almost totally worthless - takes a lot for me to even touch the keyboard).
So what do you do? Or do you at all?
I've been thinking of getting a large moleskine and recording marginalia in it as I read.

Supongo que los usuarios de Kindle estaréis conmigo en que lo que dice el tipo es eso, su opinión y su gusto, pero ni remotamente una verdad absoluta. Si bien hay terreno para la mejora, la anotación es uno de los puntos fuertes del Kindle, una de sus ventajas sobre la competencia (por demérito ajeno más que mérito propio, me parece). Te mueves con el cursor y empiezas a escribir. Como quiera que una anotación nunca es demasiado extensa, porque de lo que se trata es de esbozar y amagar, la lentitud del teclado mecánico se compensa sobradamente con la ventaja que supone producir texto digital. Pero eso es sólo el principio.

Ay, si yo hubiera tenido un ereader en mis tiempos de estudiante. No sólo por poder leer en cualquier parte mis tronchos de fotocopias (los de cada asignatura, y luego las resmas de papers que me zampaba entre pan para tesina y tesis), sino por una ventaja aún más dramática: lo que se subraya (y ésa es una operación más rápida que a manopla, cuando se hace con un cursor) y lo que se anota, se integran tanto como datos auxiliares del ebook como en un archivo general de anotaciones. Basta con acceder a uno de esos dos archivos y... ¡ZASCA! De repente tienes todas las citas que necesitas de papers y capítulos, así como tus ideas absurdas, listas para montar tu propio paper inmortal. No hay que picarse a manopla cada cita y todo está listo para reorganizar y situar en tu propio flujo de ideas. No conozco ningún caso y de momento no lo necesito, pero me parece trivial conectar los metadatos de obra de la cita con una BBDD bibliográfica para ahorrarte aún más curro y que todas las citas aparezcan con su bonita referencia correcta, p.e. en BibTEX.

Si el caso de la marginalia de trabajo o estudio tiene muy poca discusión, o eso me parece, la marginalia pura, por placer, como destello o eructo mental tras leer un párrafo que pone a tu mente a trabajar, podría ser diferente. Y no soy irónico: la letra manuscrita es algo muy personal, y glosar tu ejemplar es un acto más personal cuando, tiempo después, vuelves a tus garabatos que aprovechan esos breves espacios hasta donde dan de sí.

O no. Vale, que son tuyos. Ahora, la pregunta es: ¿Vas a volver a ellos?

Si es por motivos de trabajo, no te queda otra. Entonces, volvemos a la ventaja de los archivos de anotaciones.

Si es desde la pureza lectora... me parece improbable. Cuando pases de página, tu anotación quedará en la oscuridad, sepultada por las páginas que has leido a continuación. Y a menos que la saques de ahí y la pongas en un cuaderno, servilleta o mantel de papel, tu memoria también la sepultará al seguir leyendo. Nuestros problemas de tiempo personal hacen más y más difícil que releamos un texto, habiendo tanto que hacer y tanto por leer, con lo que esa idea quedará como un destello sin continuidad.

Sin embargo, con un ebook no hay páginas que pasar. Es un único texto corrido. Y las limitaciones que les ponemos a las anotaciones son artificiales.

De hecho, algunas plataformas las almacenan, listas para consultarlas en cualquier momento. Si la idea merecía lo suficiente la pena como para no perderla, es razonable emplear los segundos que necesitas para picarla y que quede registrada. Un tiempo indeterminado después, un único clic sobre [tus comentarios a la obra] te enumerará todas las ideas que te fueron surgiendo conforme leías, y puede que te encuentres ante esos agradecidos momentos en los que una moneda de dos euros aparece en un bolsillo de la chaqueta o debajo de un sofá: algo de valor, olvidado, y con lo que de repente te encuentras, listo para sacarle partido.

En resumen, la e-marginalia o marginalia en los ebooks no huele, ni tiene tacto, ni tiene nada formalmente conectado a ti: es una fuente de ordenador. Pero es tu idea, mucho más viva, recuperable y reutilizable que la marginalia tradicional, que hacía del libro en muchas ocasiones un cementerio de pequeños animales domésticos.

sábado, octubre 16, 2010

Y eso que sólo quería comprarme un cuaderno

Ayer por la tarde quería comprar un cuaderno en blanco para que pinten mis hijos. En mi barrio quedan todavía papelerías con sección de librería, aunque no sé por cuánto tiempo. Lo que les salva, supongo, es estar a cierta distancia de las grandes superficies y ofrecer lo que éstas no ofrecen, desde literatura infantil hasta, simplemente, textos distintos al best-seller.

La verdad es que mi trabajo o mi vida personal no me hacen pasar por estas librerías con frecuencia. La pila de libros por leer sigue alta y lozana, y mi oficina es básicamente sin papel. Por el ritmo que llevo en el último año, no estoy ni remotamente al tanto de novedades de mi interés. Por eso, mi sorpresa fue grande cuando, al ir a comprar el cuaderno, dos obras se me pusieron a tiro:

  • Sonderkommando, de Shlomo Venezia. Recuerdo al hombre, lo había visto en documentales y escuchado su testimonio. Uno de los pocos supervivientes de las deportaciones de una de las mayores colonias sefardíes del mundo, Tesalónica. Sin dudarlo.
  • Anarquistas. Un siglo de movimiento libertario en España, de Dolors Marin. El cuerpo me pedía desmitificación. Sin dudarlo también, por el rabillo del ojo leí el canto y a la bolsa que fue.

Ambos me salieron por 36 €, además de los 2 euros del cuaderno que quería adquirir y por el que me pasé por la papelería. Mi pila por leer mide 45mm más. Sin problema, ya caerán.

Dos días antes había leido una referencia a The Gun, de C.J. Chivers, un autor pulitzerizado. Un buen equilibrio entre la monografía especializada y la divulgación, hace un recorrido de la evolución de las armas automáticas hasta el Kalashnikov y su significado cultural. 13,9 € al cambio. Tres clics desde el kindle: tienda, buscar The gun, comprar. 45 segundos. Me ha enganchado y llevo ya 1008 locations de 11543 (el equivalente a páginas para texto fluido de ebook, el p-book son 496 páginas del señor)

¿Por qué este anecdotario?

Pues porque me he dado cuenta que lo de los precios, vale, es importante, pero no hay que obsesionarse. No quiero ir de potentado por la vida ni nada parecido, y los precios no invitan precisamente a aumentar la compra que he hecho este mes, pero por otra parte no es nada nuevo. No sé vosotros, pero a mí me lleva pasando mucho tiempo: aún cuando era un estudiante perpetuamente a la última pregunta, en mi decisión pesaba más en muchas ocasiones el impulso al recorrer la librería que el dinero. La diferencia respecto a ahora es que tenía más tiempo para emplear en buscar ejemplares descatalogados, rebajados o lo que fuera, pero si la obra me tiraba, se iba a hacer puñetas el presupuesto del mes.

Ayer pude comprobar que ese viejo impulso me funciona exactamente igual en papel que en ebook. Se podría pensar que, si tengo las dos opciones, tiraría por ebook por más inmediatez y por precio, pero empiezo a pensar que es necesario relativizar eso. Como dicen muchos, nunca podremos tener tiempo para leer todos los libros que nos gustarían. Partiendo de esa base, la tribu de los compradores impulsivos de libros vamos llenando nuestra cuota de lecturas con lo que aparece ante nuestros ojos. Y esos momentos en los que cedemos a la tentación son independientes, o eso me parece, de si estamos en internet o en el espacio real. El proceso es básicamente el mismo: me entero, o veo, un título que desconocía y que encaja bien en mi espectro de intereses. Algo hace clac y nos pone en modo compra. Tiene su margen de error, por supuesto, pero diría que el factor esencial es incontrolable y muy vagamente consciente. Es tan sencillo como que un elemento de la obra atrapa nuestra atención: tema, autor, título, recensión, lo que fuera. Nos dejamos llevar, nuestra C/C se rebaja un poco y para casa.

El corolario de esto es que el librero que quiera sobrevivir tiene que maximizar las oportunidades de que una obra haga clac en la cabeza de un comprador, dado que en poco tiempo va a competir con las tiendas online y en aparente desventaja. El modelo de librería-papelería, donde pueda funcionar (no en el centro de Madrid, desgraciadamente), incrementa las posibilidades: como me pasó a mí, vas a comprar otra cosa y topas con un imán de tu interés.

Pero estos establecimientos han cerrado en gran número por la competencia de las grandes superficies. Diría que es raro que en los barrios nuevos se construyan, para empezar porque buena parte de los PAUs no andan sobrados de comercio minorista (otra desgracia que, directamente, no me entra en la cabeza), y en los barrios consolidados se mantienen de aquella manera. La conclusión que saco es más genral: como digo, el librero tiene que dar más motivos al cliente para que se pase por la librería. Entiendo que eventos, tertulias, todas las variantes posibles para maximizar las oportunidades de que, al verlo, alguien se decida a comprar el libro de papel y no espere a casa para comprar el ebook.

Pero por más que haya relativizado, las diferencias están ahí. El librero lo va a tener más difícil si la diferencia de precio entre el ebook y el pbook empieza a ser acusada. Ya parte de la desventaja de que el ebook maximiza la inmediatez, sobre todo cuando no se depende de un PC para la adquisición; eso, por no hablar de que tampoco va a poder competir con fondos con una tienda online.

El único factor con el que puede aventajar a la tienda online es la comodidad del cliente en el sentido más humano del término: sentirse a gusto, acogido, aconsejado, tener motivos para darse la caminata y para quedarse un rato, tener motivos adicionales a los de la compra del libro.

Libreros y libreras, más os vale afinar vuestros cantos de sirena. Lo mismo un café tampoco está tan mal :)

lunes, octubre 11, 2010

María Jesús y los pajaritos

Para los que superéis con generosidad la treintena, esta imagen removerá recuerdos en el sobreático de vuestra memoria que probablemente sería mejor no tocar: María Jesús en la TV de dos canales (en plena sintonía estética con la época), quizás María Jesús en directo o quizás incluso algún familiar o vosotros mismos perdiendo la dignidad al bailar el baile de los pajaritos. Pensándolo bien, y aún aceptando que se perdiera la dignidad (bailando el baile de los pajaritos sin la excusa de la ebriedad), echar la vista atrás nos devuelve a una época mejor. Mejor, porque algunos eran capaces de bailar eso en público y seguir mirándose al espejo: el baile de los pajaritos nos devuelve a una época con menos vergüenza y complejos y más autoestima.

Para los que no vivisteis una experiencia así en persona, os dejo con un video:
Eso sí, andaos con ojo, porque el video inmediatamente posterior a éste en relacionados de Youtube es "No se puede parar la música" de Regaliz, obra que puede provocar un choque anafiláctico a una persona que no haya sido expuesta anteriormente. Y para los lectores hispanoamericanos, os dejo una breve reflexión: todos tenemos algo de lo que avergonzarnos. Ya sea la tigresa de los Andes, Pimpinela Escarlata o Regaliz.

A lo que voy. La imagen con la que empiezo este post acudió como un rayo a mi memoria cuando contemplé la imagen publicitaria del AlphaUI:
Impress your friends by back-typingª

Es el año 2010. 20 años después de María Jesús, el interfaz de acordeón (Accordion interface) vuelve a la calle. Los amigos de la chica gafapasta parecen impresionados por la novedad... pero, amigos, estamos en 2010. Es una época con muchos más complejos, mucho más pudorosa, con más vergüenza y miedo a la hora de enfrentarse a la extravagancia pública.

En principio el AlphaUI tiene tanto futuro como el baile de los pajaritos en el mundo desarrollado por los mismos motivos. Sin embargo, tanto el baile de los pajaritos como el Accordion Interface son hijos de sus épocas. Aireábamos las axilas a finales de los 70, exhaltados por la libertad, con los rescoldos de la inocencia todavía calientes. Las fiestas de los pueblos y los bailes de las bodas tenían su momento pajaritos por allí, con el tío o el abuelo convenientemente mamado, al lado de la abuela que rompía tabúes y censuras mientras se acuclillaba como podía.

Y en 2010, el Accordion interface es el hijo de una época que reniega violentamente del teclado. Tiene los mismos problemas estéticos y de autoestima que el baile de los pajaritos, pero responde a una necesidad: el teclado a la vista, bajo una pantalla, está dejando de ser aceptable.

domingo, octubre 10, 2010

¿Para qué hace falta WiFi en los ereaders?

Nota previa: el texto de este post es lo suficientemente largo como para que crea que tenga sentido ofrecer la versión .mobi (para Kindle), .epub y .fb2. Si vuestro ereader accede a Internet deja de tener sentido descargarse la versión adaptada, claro.

Habréis podido comprobar que, con la sola excepcion de Sony, los últimos ereaders que han salido al mercado con ganas de ser vendidos incorporan wi-fi. Y conociendo la historia industrial de Sony, desde el Betamax hasta el MemoryStick, pasando por el MiniDisc y el Universal Media Disc, lo de excepción parece más una maldición bíblica que otra cosa.

Sea como fuere, y hasta que vengan los ereaders con nuevas pantallas a color (los "dispositivos de convergencia" entre tabletos y ereaders de los que os hablé en el último post acerca de Mirasol), parece que la siguiente big thing es la conexión por wi-fi.

La pregunta con la que titulo este post tiene todo el sentido. De hecho, es la base de la evolución de los ereaders. Antes de preguntarse ¿para qué los ereaders?, hubo que preguntarse ¿para qué un teclado en un ereader? A esta primera pregunta no ayudaba en absoluto el diseño ortopédico del primer Kindle y su teclado en cascada

Más allá del espanto visual de ese teclado, la pregunta que muchos se hicieron fue ¿Para qué el teclado? que se conectaba implícitamente con otra pregunta implícita, verdaderamente en las raices, esencias o subsuelos de los primeros ereaders: ¿Para qué necesita un teclado un libro?

Un libro no tiene teclado, y un ordenador no es un libro. Esa contradicción conceptual tuvo sentido en su momento, mientras se lograba independizar el libro como texto de su continente físico. Echando la vista atrás, parece inevitable que los primeros ereaders imitaran lo más textualmente posible a los libros previos, a los p-books, no sólo por bajar la sensación de extrañeza y alienación de su imaginado comprador, sino porque la radicalidad en el diseño de productos de consumo se lleva mal con los encorbatados temerosos.

Kindle fue el primer lector de éxito con teclado. Hay que volver a decirlo: dejemos el espanto a un lado (mirando, por ejemplo, el Kindle 2, que a su lado es bello). Amazon metió un teclado para poder comprar ebooks con comodidad desde el propio aparato, pero el teclado ganó rápidamente una función más importante (para el usuario): anotar y subrayar con comodidad, algo imposible hasta la fecha. La fijación en imitar fielmente al libro de papel impidió a los diseñadores precedentes implementar con comodidad dos funciones indispensables para el estudio y para el trabajo con textos. De hecho, se llegó a implementar un lápiz para subrayar y anotar el ebook exactamente igual a como se hace con el libro de papel... sin contemplar el resultado real, que no era otro que la utilidad del subrayado y anotado era terriblemente limitado (las marcas no se exportaban de forma útil).

Por más que la siguiente generación de ereaders no implemente teclados salvo excepciones (como ya dije, el problema es que el teclado es númelo 10 y lo táctil, númelo 1), las funcionalidades de subrayado y anotado se implementan no imitando literalmente al p-book sino pensando en el ordenador dedicado que es un ereader y en los datos producidos anotando un e-book. El problema no se resolverá hasta que los señores de iDPF tengan a bien incluir en su formato la definición de subrayado y anotado, pero al menos se ha superado la barrera de imitar al libro para empezar el camino de un tipo de dispositivos optimizados para la lectura.

Y digo, con todo el sentido, empezar. Nos queda un largo camino hasta dar con el conjunto de características óptimas. Y esto me vuelve a llevar a la pregunta que titula el post. ¿Para qué wi-fi?

Pero vamos a ver, ¿un ereader no es para leer libros? ¿Qué aporta al usuario que su ereader se conecte a Internet, especialmente si tenemos en cuenta que los navegadores de los ereaders siguen estando muy limitados?

La respuesta convencional sería: acceder a las tiendas y librerías de ebooks para descargar o acceder a los ebooks. El primer caso es el de Amazon y Barnes & Noble: para ellos, es una ventaja tremenda que el usuario no dependa de la conexión a un PC para descargar los ebooks, porque se fomenta la compra impulsiva. Para el usuario, si se siente a gusto con la compra impulsiva, también es una ventaja, y se le deja con el caramelo de acceder (despacio y con limitaciones) a contenido web.

El segundo caso está por ver. Dada la falta de claridad que aún perdura sobre el modelo de negocio y comercialización de Google Editions, no está claro si se van a poder descargar los libros o si, por el contrario, sólo se va a poder acceder al libro con un dispositivo conectado a Internet, sin poder descargar localmente el archivo. Tengo mis dudas de que no se pueda descargar el ePub, porque entonces se renunciaría a buena parte del mercado de early adopters, con dispositivos sin conexión a Internet.

No es por nada, pero no veo que conectarse a Internet para descargar ebooks acabe de merecer la pena. Y ojo, lo he usado y es cómodo, pero tampoco se me caen los anillos por conectarme con el PC a la librería y adquirir y/o descargar un ebook. Lo que realmente me aporta de la conexión wi-fi en un ereader es acceder a contenidos web, desde la wikipedia a instapaper o readitlater (lo que más he usado).

Sin embargo, hay muchas quejas y opiniones negativas de la navegación usando ereaders. Y tienen razón:
  • Los navegadores de los ereaders hasta ahora eran muy limitados
  • La capacidad de proceso de los ereaders también era reducida, porque para mostrar textos hace falta muy poca, y la cosa era abaratar en lo posible por esa vía
  • El refresco de las pantallas e-ink es lento, y como resultado se añadían valiosos segundos a la carga definitiva de una web
Para un formato físico parecido, los tabletos dan mejor resultado, porque ofrecen una experiencia mucho más fluida, comparable a la de los smartphones (no hay que olvidar que un tableto no es otra cosa que una PDA o smartphone gigante). Por otra parte, los ereaders híbridos también solucionan la papeleta: el Alex ofrece fluidez en la pantalla inferior, y comodidad de lectura en la superior.

Al igual que en el caso del teclado, creo que estamos ante un problema evolutivo. Efectivamente, la conexión wifi para descargar ebooks no marca una diferencia profunda, y la experiencia de navegación es limitada y palidece en comparación con la de un ordenador o tableto. El problema reside en que un ereader no es un libro... y tampoco un ordenador. Es un dispositivo optimizado para la lectura


Lo primero empieza a quedar claro: las convenciones de uso y los límites del papel no se aplican al ereader, y rendirse ante ellos es tirar piedras a tu tejado. No hay problema en que un ereader tenga teclado si con ello se implementa bien el anotado y subrayado.

Lo segundo es el momento actual, en pleno tsunami tableto. Hay que tener en cuenta que un tableto no es otra cosa que un ordenador capado, pero en el mismo concepto. No tiene las capacidades de un ordenador con sistema operativo completo (Windows, Linux, OSX), pero tiene la misma concepción generalista: ejecutar aplicaciones para llevar a cabo tareas, desde navegar hasta escribir, pasando por jugar, geolocalizarse y mineralizarse.

Un ereader tiene la forma de un tableto, pero es otra cosa. No es un dispositivo generalista, sino que está especializado en facilitar y optimizar la lectura.

Y ésa es la madre del cordero, señoras y señores. Incluso en navegación, de momento, es inapropiado pedirle resultados de tableto, porque es evidente que la especialización de un ereader le obliga a muchos "sacrificios"... si se le entiende mal. Un ereader no está pensado para navegar.

Pero tiene ventajas significativas si dispone de conexión wi-fi

¿Contradicción?

Pensadlo dos veces: evidentemente, consultar un feed RSS, o un gran número de webs, o twitter, o CaraLibro, es un coñazo. Es lento y  limitado.

Pero si descargamos una serie de artículos largos, como se hace con Instapaper o ReadItLater, la cosa cambia. Precisamente, los artículos largos se leen mejor con un ereader debido a la comodidad que tiene para la vista la pantalla de tinta-e. Más aún, los ereaders dan nueva vida a un formato demodé, la revista electrónica, digital o el término que prefiráis. Edge o First Monday son dos de mis revistas preferidas, y hasta hace no mucho las imprimía ante la diferencia de experiencia que implicaba leer textos largos en pantalla. Eso me fastidiaba por una diversidad de motivos que se resumían en el momento que acababa de leer y tiraba lo impreso.

De hecho, este mes quería hincarle el diente a
Bubbles, gullibility, and other challenges for economics, psychology, sociology, and information sciences, un articulo del first monday del mes pasado. Si lo hago con un ereader sin conexión a Internet, tengo que convertir primero el archivo a .mobi o .epub, según sea el caso. No es el fin del mundo, claro, pero no deja de ser un coñazo... prescindible, sobre todo. El Alex (Papyre 6.S), o el Kindle con la conexión a Internet sin capar, me permiten prescindir del PC y acceder en el momento a esos contenidos. Igual pasa con los artículos largos y gozosos (por ese orden) de la Wikipedia inglesa: no es lo mismo leer un artículo de 3.000 palabras en tinta-e que en una pantalla retroiluminada.

Por todo esto, creo que la siguiente etapa evolutiva de los ereaders es superar al ebook. Superarlo, no en el sentido de abandonarlo, sino en el de acceder y permitir la lectura gozosa de textos largos que no tienen por qué ser novela o monografía. No sólo por lo presente, por descargas de instapapers o readitlateres, sino por ese tesoro magnífico de revistas y textos largos que, por más que no tengan hoy en día la visibilidad que tuvieron en la Internet joven (Internet se inventó para ellos), siguen siendo un tesoro cultural de primera magnitud.

Por ejemplo, el creciente y ya imprescindible catálogo de revistas académicas Open Access. ¿Tiene sentido descargarlas e imprimirlas? Casi no, pero aún ganaríamos más si el ereader pudiera acceder sin ayuda del PC a esos contenidos, para poder hincarles el diente en cualquier momento.

Lo que estas líneas me han dejado claro es que cualquier ereader que compre o aconseje en el futuro tendrá que incorporar wi-fi. Renunciar a la conectividad independiente es absurdo.

viernes, octubre 08, 2010

Entrevista a Jaume Balmes (2)

Segunda y última entrega de la entrevista a Jaume Balmes.

Jaume: Esta segunda parte la he escrito otro día (el 3 de octubre concretamente), y han pasado algunas cosas interesantes dentro del mundo editorial y del libro-e. Ha habido el Liber 2010, aquí en Barcelona, y he evidenciado que la cosa está muy mal, pero en gran parte por culpa de los que deberían aprovechar al máximo las posibilidades del libro-e. Y otra cosa (y el mundo es un pañuelo), que fui invitado a una primera reunión entre editores pequeños, minúsculos y nanométricos de toda España, que estaban en Barcelona por el Liber, para afrontar “esto del libro electrónico”. Digo lo del mundo y el pañuelo porque te escuché a través de skype dar una buena charla a todos y todas los que estábamos allí, y el teléfono que te llamó (el segundo y definitivo) para que nos oyeras era el mío. No me pude quedar por la tarde, donde se supone que se empezaban a tomar decisiones, y aún no sé el resultado, pero tengo que decir que tu intervención hizo que la gente pensara mucho (se saturaron un poco, normal, por otro lado, si no se han interesado por el tema hasta ahora) y pude ampliar ciertos aspectos que habías introducido tú mismo y explicar de nuevo algunos que no habian acabado de entender, o sea que el tándem funcionó muy bien. Y te doy las gracias por haber querido colaborar, porque la verdad es que me interesa (llámale militancia literaria) mucho más ayudar a que los pequeños editores del país puedan subirse al carro y aprovechar la oportunidad de hacerlo bien y que gane en calidad este mundo del libro-e, que eternamente seguir viviendo exclusivamente de los redactores de los macro-editoriales que están hasta los @@ de que las empresas de “conversión” hagan libros-e como churros (y les salgan como un churro), y valoren mi trabajo por su calidad (y no por su precio).

Continua la entrevista


1) Si el libro-e está correctamente maquetado y se renderiza fluido en un ereader, ¿Crees que los usuarios perciben el valor añadido en una maquetación más elaborada?

1- Te digo que percibir lo perciben. La cuestión sería si lo valoran. La verdad es que esto pasa como los libros-p, si está compuesto sin ganas, sin criterio, leer se lee igual, pero la experiencia no es la misma, hay razones para cada tamaño (relativo, claro) de tipografía, de los márgenes, sangrías y justificaciones diferentes. Habrá quien les da igual, y habrá quien no. Y a los que “no” tienes que ofrecerles un producto pensado y de calidad, puesto que són, al fin y al cabo, los que valoraran el trabajo que tu haces, que el editor hace, puesto que el contenido lo hace el autor, tu (mi) trabajo es hacer que a ese contenido se le añada una experiencia de usuario lo mejor posible, de rebuscar en las limitaciones del formato las posibilidades que tienes de hacerlo un producto mejor. Seguramente soy el único en el mundo, pero los epubs que me descargo de internet y me apetece leer a gusto, me los recompongo a mi gusto.


2) ¿Qué futuro ves a Libranda y al libro-e en España durante 2011? (es una pregunta amplia aposta, claro :) )


2- Ufff, Libranda. A ver, al contrario de lo que mucha gente dice, creo que Libranda ha llegado para quedarse. Otra cosa es que los editoriales que lo forman, consigan librarse (de Libranda, que paralelismo poético...) de los contratos que han firmado. Se tiene que valorar el hecho que exista, pues hasta Libranda los que había era mucho peor, de peor calidad y más asfixiante para las editoriales. En cualquier caso sólo va a tener beneficios reales para los grandes editores, que lo fundaron. Para el resto no creo que les interese. En España el libro-e empieza el 2011. Ahora leemos (y compramos) libros-e unos pocos frikis, aunque mucha gente debe tener lectores-e en algun cajón. Veremos cómo responden los pequeños editores, veremos que harán los medianos que se han apuntado a Libranda, y veremos cómo Libranda se maneja con Apple, con Google y con Amazon. Y veremos si, por fin, no pagamos el doble que el resto del mundo por los lectores-e.


3) Se están comprando ereaders de forma creciente. ¿Crees que las editoriales están respondiendo adecuadamente al crecimiento del parque de ereaders?


3- Simplemente: NO. 1500 libros es poquísimo en libro-e para los millones de libros-p que tienen los grandes editores. Pero no creo que sea su culpa, el sector no está preparado y eso ha hecho entrar ingentes cantidades de alienígenas al sector. Me explico, el 95% (por ahí) de libros-e los estan haciendo empresas de.... ¡informática!, y los talleres de composición estan en estado vegetativo al respecto del libro-e, cosa que a medio término les afectará en su trabajo también con los libros-p. Entre eso y algunos que se han puesto a hacer epubs de mala calidad por la poca competencia a precios abusivos (incluso algunos informáticos), los editoriales han ido a buscar acuerdos de precios por volumen a empresas que les garantizan una cantidad, aunque ninguna calidad. No se les puede reprochar, los talleres de composición no pueden asumir tal cantidad enorme de trabajo, y si algo saben hacer las grandes consultorías de informática es canibalizar cualquier sector que suene a “eso se hace con un ordenador”, por precios irrisorios a base de hacer churros, como churros. Pero incluso así el ritmo es muy lento por otro factor: los derechos de edición en formato electrónico. Calculo que debe haber el doble o más de epubs esperando en los servidores de los editoriales a obtener finalmente los derechos para poderlos vender, incluso se ha tirado atrás muchos pedidos por ese motivo. Los autores (y sus agentes principalmente) estan a la espera de cómo evoluciona (y que porcentaje se pueden llevar), pero a la vez estan obstaculizando su desarrollo. Es absurdo, pero es así. No creo que la culpa sea de los editoriales, plenamente, si no del sector en general (desde los talleres de composición de libros hasta los agentes literarios, inclusol algunos autores).


4) Por último (para no abusar), ¿Crees que Amazon se puede comer algún colín en España?


4- El tema de Amazon es peculiar. Además aquí hay actuaciones contradictorias al respecto con los mismos grupos editoriales en diferentes países. En los USA pueden estar en Amazon forrandose, a la vez que en España són reticentes a ello. Creo que la legislación al respecto del precio único perjudica su modelo de negocio, de hecho perjudica a todo el sector, excepto a los muy grandes. Pero no se que creer, Amazon me da miedo, igual que Google (puestos a elegir, el menos malo sigue siendo Libranda). Y la entrada de otros alienígenas, en este caso las empresas de telecomunicaciones, da ucho miedo. Pero la verdad es que tienen la oportunidad de hacerse de oro si lo hacen bien.


La reflexión final sería: ¿Vamos a dejar que los errores que cometemos dentro del sector editorial haga que el negocio se vaya fuera del sector?

En mi caso no me gustaría, así que des de mi trabajo hago un poco de “psicólogo” asesor, muy modestamente entre epub y epub, viendo un sector que está siendo canibalizado por sus propios errores, pero que hay, aún, posibilidad de recuperarse, incluso de demostrar que la indústria del libro mantiene esos valores que cada editorial, de cualquier tamaño, abandera en público tanto.


Bueno, al final me ha salido una chapa de cuidado. Vaya por delante mis disculpas por las más que posibles catalanadas y faltas ortográficas de influencia de mi lengua de uso habitual (en especial la conjunción “y” que soy consciente que la catalanizo muchísimo en “i”).


Lo dicho, Jaume, 1.000 gracias por la visión desde dentro. Es refrescante, y tiene una ración satisfactoria de optimismo. Lo cual no viene nada mal porque, ante lo inevitable, mejor que sea bueno para todos.
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