sábado, junio 28, 2008

estupidez digital y textos largos

Uno de los mejores artículos de Freire que he leido, y que es muy conectable con el futuro de los libros:Condenados a la estupidez digital

Es un magnífico repaso de algunas turbadoras exposiciones sobre un problema que hace 5 años no tenía sentido: el efecto que está teniendo el tipo de texto y de lectura en internet - cantidades masivas de textos muy cortos - sobre nuestra capacidad de lectura y comprensión y, sumados a los resultados de buscadores y demás recursos primarios, sobre nuestra inteligencia.

El propio artículo de Freire tiene 1060 palabras, algo que en un foro es posible que fuera calificado como "demasiado largo" ante lo que el forero se podría defender preventivamente con un "perdonad por el tocho". Las 4188 palabras del artículo de Nicholas Carr en el que Freire basa su propia reflexión superarían con mucho los límites de este estilo de lectura: algo más de ocho páginas.

Esas ocho páginas merecen la pena de la primera a la última. Empieza dando caña:

the end of Stanley Kubrick’s 2001: A Space Odyssey. Bowman, having nearly been sent to a deep-space death by the malfunctioning machine, is calmly, coldly disconnecting the memory circuits that control its artificial »

brain. “Dave, my mind is going,” HAL says, forlornly. “I can feel it. I can feel it.”

I can feel it, too. Over the past few years I’ve had an uncomfortable sense that someone, or something, has been tinkering with my brain, remapping the neural circuitry, reprogramming the memory. My mind isn’t going—so far as I can tell—but it’s changing. I’m not thinking the way I used to think. I can feel it most strongly when I’m reading. Immersing myself in a book or a lengthy article used to be easy. My mind would get caught up in the narrative or the turns of the argument, and I’d spend hours strolling through long stretches of prose. That’s rarely the case anymore. Now my concentration often starts to drift after two or three pages. I get fidgety, lose the thread, begin looking for something else to do. I feel as if I’m always dragging my wayward brain back to the text. The deep reading that used to come naturally has become a struggle.
El resto del artículo demuestra, por si hacía falta, que capacidad de reflexión no es lo que le falta a Carr. La cosa, por lo tanto, es mucho más peliaguda de lo que parece. No se trata de un proceso de estupidización, esa circunstancia que cada generación teme sobre la siguiente pero que se encarga de desmontar, con igual tozudez, una simple campana de Gauss. No, se trata de una forma distinta de pensar... y que, siendo distinta, no es completamente compatible con los vehículos de la cultura y la ciencia establecidos.

Carr no es ni remotamente un ludita:

I think I know what’s going on. For more than a decade now, I’ve been spending a lot of time online, searching and surfing and sometimes adding to the great databases of the Internet. The Web has been a godsend to me as a writer. Research that once required days in the stacks or periodical rooms of libraries can now be done in minutes. A few Google searches, some quick clicks on hyperlinks, and I’ve got the telltale fact or pithy quote I was after. Even when I’m not working, I’m as likely as not to be foraging in the Web’s info-thickets—reading and writing e-mails, scanning headlines and blog posts, watching videos and listening to podcasts, or just tripping from link to link to link. (Unlike footnotes, to which they’re sometimes likened, hyperlinks don’t merely point to related works; they propel you toward them.)

For me, as for others, the Net is becoming a universal medium, the conduit for most of the information that flows through my eyes and ears and into my mind. The advantages of having immediate access to such an incredibly rich store of information are many, and they’ve been widely described and duly applauded.
Podría pensarse que Carr está describiendo un toma y daca de enorme magnitud e implicaciones. Parte de la consideración ya clásica de McLuhan, the medium is the message, pero llevado hasta un extremo completamente impredecible: si los contenidos en la Web son el food for thought primario de un número cada vez mayor de trabajadores del conocimiento (adivinad de dónde salen las referencias con las que que armo este post y los demás), inevitablemente tiene que tener consecuencias en mi manera de pensar durante la construcción de conocimiento... y durante los momentos pasivos, los más frecuentes, aquellos en los que localizo y digiero.

De hecho, el anecdotario está empezando a dejar paso a estudios sorprendentes, y quizás preocupantes

They found that people using the sites exhibited “a form of skimming activity,” hopping from one source to another and rarely returning to any source they’d already visited. They typically read no more than one or two pages of an article or book before they would “bounce” out to another site. Sometimes they’d save a long article, but there’s no evidence that they ever went back and actually read it. The authors of the study report:
It is clear that users are not reading online in the traditional sense; indeed there are signs that new forms of “reading” are emerging as users “power browse” horizontally through titles, contents pages and abstracts going for quick wins. It almost seems that they go online to avoid reading in the traditional sense.
El nuevo estilo de lectura, "eficiencia" (en bregar con la sobrecarga permanente de información) e "inmediatez". Una situación completamente opuesta a la que caracterizaba la anterior revolución cultural, la de la imprenta, en la que se facilitó el acceso de gran número de personas a gran número de títulos en los que desarrollar la lectura profunda. Entiendo que el estilo anterior de lectura fue completamente decisivo para conformar el saber académico moderno, ciencia u otras hierbas. Es hasta de perrogrullo: Sin libros ampliamente accesibles, seguiríamos en la escolástica. Para caminar sobre hombros de gigantes hacen falta libros que nos sirvan de pasarela de un hombro hasta el siguiente.

La "lectura profunda", de hecho, no es ninguna broma. En feliz expresión de Carr, "Our ability to interpret text, to make the rich mental connections that form when we read deeply and without distraction, remains largely disengaged". Surfeando de un contenido al siguiente a gran velocidad, con "gran eficiencia", puede llegar a constituirse en un obstáculo severo para el análisis profundo. De hecho, como docente me he topado demasiadas veces con la tentación opuesta: el copia/pega de contenidos ajenos para montar rápidamente los propios en una labor de plagio que cada vez avergüenza menos.

Mi suegro, Gregorio, me ha ofrecido un adagio latino aún más feliz acerca de la lectura: multum non multa. Mucho, no muchos. Tras comentarle un resumen de este post, lo ha traducido con igual rapidez: estamos acercándonos al tiempo opuesto, caracterizado por multa non multum. Mi mujer lo ha redondeado, temiendo que se acerque la Sociedad de la Información pero no la del conocimiento.

Carr acaba este tremendísimo artículo riéndose de sí mismo y del miedo al futuro que se puede derivar de su artículo:
The arrival of Gutenberg’s printing press, in the 15th century, set off another round of teeth gnashing. The Italian humanist Hieronimo Squarciafico worried that the easy availability of books would lead to intellectual laziness, making men “less studious” and weakening their minds. Others argued that cheaply printed books and broadsheets would undermine religious authority, demean the work of scholars and scribes, and spread sedition and debauchery. As New York University professor Clay Shirky notes, “Most of the arguments made against the printing press were correct, even prescient.” But, again, the doomsayers were unable to imagine the myriad blessings that the printed word would deliver.
Y sin embargo, en la última vuelta de tuerca,

The kind of deep reading that a sequence of printed pages promotes is valuable not just for the knowledge we acquire from the author’s words but for the intellectual vibrations those words set off within our own minds. In the quiet spaces opened up by the sustained, undistracted reading of a book, or by any other act of contemplation, for that matter, we make our own associations, draw our own inferences and analogies, foster our own ideas. Deep reading, as Maryanne Wolf argues, is indistinguishable from deep thinking.[...]
I see within us all (myself included) the replacement of complex inner density with a new kind of self—evolving under the pressure of information overload and the technology of the “instantly available.[...]
That’s the essence of Kubrick’s dark prophecy: as we come to rely on computers to mediate our understanding of the world, it is our own intelligence that flattens into artificial intelligence.

¿Qué tendría que ver todo lo expuesto con los libros electrónicos?

Veamos: leer, efecto de la lectura, longitud de los documentos.

Los lectores de e-books presentan dos efectos potencialmente decisivos, que voy a remarcar con exageración tipográfica en homenaje a un compañero de trabajo completamente incompatible con las convenciones de maquetación:

  1. Las pantallas electroforéticas cansan mucho menos la vista y facilitan la lectura prolongada hasta un extremo inalcanzable por las mejores pantallas retroiluminadas
  2. Paradójicamente, las dificultades que un lector de ebooks presenta para el salto entre hipervínculos te fuerza a concentrarte en el texto en el que estés mientras sigas usando el lector.
El lector de ebooks, dentro de estas coordenadas, presenta un sorprendente equilibrio: tiene acceso, como una pantalla de ordenador estándar, a la ilimitada fuente de conocimiento que es Internet. Sin embargo, cuando se accede a un contenido, favorece el trabajo individual con él. Desde ese punto de vista, los lectores de ebooks pueden llegar a colaborar en el mantenimiento de la "lectura profunda", de la concentración prolongada en un texto medianamente largo que menciona Carr.

1688 palabras, perdonad por el tocho :D :D :D

P.S.: No ha sido fácil desarrollar el argumento de este post con los límites que ofrece la ventana de edición de blogger (14 míseras líneas de texto). Se impone un cambio.

jueves, junio 26, 2008

Noticias sobre Astak, el nuevo "fabricante" de ebooks

En su momento no cubrí esta importante noticia por el maelstrom existencial que parece amainar. En un episodio más de bizarrismo en el sector naciente de los ebooks, un fabricante de dispositivos tales como cámaras IR ha comprado al fabricante chino el mismo modelo de 6" que usa el cybook, aunque añadiéndole su propio software (que tendrían que currarse mucho para mejorar el del cybook)... y wifi. Y bluetooth. Y pantalla táctil, señora

Junto a éste, pondrán en la calle un modelo más económico de 5"... que yo creo que está en los límites de lo aceptable en 2008, si llega. Finalmente, para otoño pretenden sacar un dispositivo de 9,8", con todo lo anterior (wifi, bt, touchscreen) y una pedazo de resolución de 1200 x 825, destinada para los profesionales que necesitan leer grandes cantidades de documentación en A4

Según comentan en teleread,
While Wall Streeters talk about Amazon dominating the e-book market, who says other retailers are asleep?

Suppose that giants such as Walmart and Costco can sell e-reader hardware—and offer branded e-stores, with tens of thousands of books that shoppers can download wirelessly to Astak machines. What if one model didn’t just hit the stores in October, but also offered a rugged, 9.7-inch flexible screen, started out at maybe $589, and possibly dropped to as little as $450 after three-six months?

image Those are among the tantalizing possibilities that Bob Barry, Astak business development executive for North America, mentioned just now in a TeleRead interview. Major technical and business questions abound, and he isimage simply sketching out optimistic scenarios. For those of us who fear an Amazon e-book monopoly, however, and who are not privy to Sony’s plans or Apple’s possible ones, or those of other competitors such as Cybook or iRex, it’s good to know that competitive Astak alternatives may exist as well—especially with talks continuing between Bob and giants such as Walmart and Costco.

Son buenas noticias, aunque siguen el patrón habitual y que a mí me parece incorrecto: anuncio mi producto con X semanas, genero expectativas con una bajada de precio que finalmente no es tal. Aunque cumplo con mi objetivo de capturar la atención temporalmente, gestiono muy mal las expectativas de los interesados quienes, al conocer el precio real, van a minusvalorar el producto. Si finalmente logran poner en marcha junto a walmart una competencia real a amazon respecto a los e-books, será una doble buena noticia, no sólo por evitar el peligro de monopolio sino porque sería una experiencia mucho más transplantable a España

Ahora, ¿He leido bien? ¿Pantalla flexible? ¿Fle-xi-ble?
–Astak is delaying the 9.7-inch model until around October, several months later than planned, and now envisions starting out at, say, $588—with possible price declines to $450 in three-six months. Because of concerns over cracked screens at that size, Prime View International might make flexible screen technology available. No definite commitment. Durability issues exist with the rigid displays at that size; even a little twisting of case could be lethal—hence the investigation into the flexi approach. I myself think Astak would be wise to delay the larger unit even longer if need be. As Bob has pointed out, imagine moving 400,000 e-book readers and then finding you haven’t solved all the problems. The model in the photo is simply an early prototype. By far, it is the one drawing the most interest from dozens of people writing Astak daily.
Ojo, en ningún momento se ha hablado de en-rro-lla-ble, sino en alguna solución realista al problema que plantean las pantallas rígidas, en peligro si se las manipula con rudeza.

Finalmente, dan una vez más en un clavo cada vez más evidente: los lectores de ebooks no son susceptibles hoy por hoy de convertirse en producto de consumo masivo si no van acompañados de la oferta adecuada de e-books
–Both Walmart and Costco want full solutions—e-book-stores, not just hardware. The way it looks now, Astak will start out with its own store in the summer, learn, then provide stores for Walmart and Costco to offer with their brands, under their domains. Possible sources of books could be Ingram or Overdrive.

miércoles, junio 25, 2008

Cómo leer ebooks en el baño (y en la playa)

Un lector (humano) de ebooks nos muestra de manera ingeniosa la ventaja que tienen los lectores de ebooks en peligrosa proximidad con el agua respecto a los libros. Es antiintuitivo: de forma inmediata se diría que un dispositivo electrónico no preparado de fábrica corre más peligro cerca del agua que un p-book.

Si te da por tomar en serio la idea, una bolsa de plástico con cierre de presión puede hacer el mismo avío y ser mucho más cómoda de poner y quitar, además de más segura. Una simple bolsa de esas de meter carne o cualquier cosa con una cremallera de presión.

¿Qué sentido tendría tomarse esta idea en serio?

Bueno, pues estar un poco más tranquilo cerca de la orilla del mar o de un río. Incluso usarlo en dias de lluvia... o dejarlo en la mesa donde comes y bebes sin estar cerca de infartar. No es tan tonto como parece, ¿eh?

Vía teleread

martes, junio 24, 2008

Futuras fuentes de ingresos para los autores

En soitu.es: ¿De qué vivirán los autores cuando los libros sean digitales?

No niego los argumentos acerca de la economía de la atención, pero es necesario hacer una distinción: un autor de texto no es un músico. No hace conciertos ni nada parecido. Su obra es su fuente de ingresos. Eso, o como llegó a decir Stallman acerca del software: llegado el caso, parte del desarrollo se hará por hobby, en el tiempo libre.

Espero no pecar de simplista al contrapesar con el argumento del precio: entiendo que quedamos una parte de la población suficientemente amplia que lee y necesita leer. Si los libros, en su versión (e), pasan de costar 20 eypos a 3 eypos en unos años y/o se ofrecen "tarifas planas", algo así como el círculo de lectores con esteroides, de tantos eypos al mes a cambio de descargar libremente para tu dispositivo de lectura, estoy convencido de que las ventas se dispararían y compensarían la bajada de precios: coste de manufacturación y distribución eliminados + aumento de ventas. De hecho, el autor podría acabar recibiendo MÁS dinero por sus obras y los lectores dispondríamos de MÁS posibilidades de lectura y consulta.

Todos salimos ganando. Todos, menos los parásitos que se colocan como cuellos de botella en la cadena.

domingo, junio 15, 2008

Interesante reflexión sobre ebooks, resistencias y precios

JCantero se ha trabajado una larga e interesante reflexión sobre temas clásicos a la luz de los últimos eventos. Entre éstos destaca, al hilo de lo que comentaba ayer, la crisis económica y los costes de materia prima, manufactura y sobre todo distribución del p-book.

Es inevitable que la avalancha de noticias de la crisis económica provoque la reflexión y su aplicación al ámbito de interés de cada uno

A vueltas con los libros y la crisis editorial

La primera parte del post tampoco tiene desperdicio, porque referencia un hilo de sedice.com acerca de los pros y contras de los e-books. Como bien dice, los argumentos no son nuevos; de hecho, emergen una y otra vez en distintas web e idiomas para acabar configurando dos campos, los proclives y los resistentes, por llamarlos de algún modo. No me niego a discutir sobre el tema (véanse los comentarios), pero estoy cada vez más convencido de que esto es una pura cuestión de tiempo; en el momento de la curva de adopción en el que estamos, al inicio de los early adopters por pura falta de visibilidad de los lectores de ebooks, este sector se parece al de las motos: o te gustan, o no; es imposible convencer de las bondades de motos y lectores de ebooks, y sin un interés genuinamente de uno mismo es imposible dar el salto. Lo que más me llama la atención es, en nuestro contexto económico, el aumento de costes:
el aumento del precio de los libros, provocado por el aumento de los costes. Muchas veces no nos damos cuenta de lo interrelacionado que está nuestro sistema económico. Factores como el mayor consumo de pulpa de papel de los paises emergentes, así como el encarecimiento de la energía, van a provocar que los libros que estábamos acostumbrados a que costaran entre los 20€ y los 30€, ahora pasen al rango de 30€ a 40€. Y en bolsillo, de precios por debajo de 10€ (llegando hasta el hipercompetitivo precio de 5€ de Byblos, que ya desaparece) pasará al rango de 10€-15€. Eso ya de por sí supone una importante contracción del mercado, aunque los presupuestos de gasto en libros se mantuvieran
Como bien indica JCantero, las consecuencias van a ser decisivas: fundamentalmente, apostar sobre seguro, cerrar todavía más puertas al autor novel... y al creador de la monografía minoritaria, de corta tirada. Las pequeñas editoriales se van a resentir aún más y/o se va a acelerar el indeseable proceso de concentración editorial.

La impresión bajo demanda es un inicio de solución, pero en términos de puros costes no puede competir con los ebooks (materias primas, manufacturación, distribución) cuando pensamos en un uso y consumo de libros y monografías razonablemente elevado.

Acaba con un indicio de solución: si se popularizan los lectores de ebooks, el panorama se invertiría por completo, y

[aflorarían a la superficie de Internet de miles de obras que antes hubieran quedado durmiento en un cajón (de editor) el sueño de los justos, porque sencillamente no llegan ni a unos estándares mínimos [de beneficios según el modelo tradicional]
Esta es una interesante vuelta de tuerca sobre el concepto "tradicional" de ventaja de los ebooks por la posibilidad que ofrecen tanto de enriquecer dramáticamente el panorama editorial (simplificando y posibilitando al máximo la figura del autor y editor de su propia obra), como de recuperar el enorme catálogo de obras descatalogadas, valga la redundancia. En otras palabras, y permitiéndome una nota de entusiasmo, ebooks y también libros de impresión bajo demanda podrían llegar a traer algo así como una nueva Edad de Oro de los libros (ficción, no ficción, consulta), una explosión de opciones que, además, serían más localizables gracias a los buscadores actuales, portales, etc.

Si la gente quiere seguir leyendo, claro ;)

Hablando de todo un poco, me he puesto a dudar si sería mejor hablar de e-books y p-books, como en USA, o traducir a libros-e y libros-p. ¿Alguna sugerencia?

viernes, junio 13, 2008

Ebooks y la crisis del petróleo

Ojo, nada de ebooks de la crisis del petróleo... de momento.

Tal y como indica David Rothman, por pura lógica la compra de gadgets se va a resentir en los próximos años conforme avance la recesión. No sólo por materiales y manufactura, sino por una distribución que ya no va a ser "gratis".

Los lectores de ebooks tienen todavía recorrido para bajar el precio. Bastante. Al fin y al cabo, el iPhone se va a vender por menos, cuando incorpora muchas más funcionalidades. Y lo mismo que el iPhone va a ser subvencionado por las operadoras (movistar aquí), algún conglomerado de editoriales en España, grupo mediático o similar podría hacer otro tanto con algún lector de ebooks específico y algún formato.

De repente el panorama cambia: romper el cuello de botella que representan las grandes distribuidoras tendría el beneficio añadido de anular los costes de un transporte cada vez más caro. De la editora a casa del lector, sin escalas, y el lector se hace cargo de buena parte del coste del "transporte".

O como indican en Teleread, siendo más ambiciosos, que ganara momento algún tipo de iniciativa pública de distribución de ebooks a partir de bibliotecas, recibiendo los autores a cambio una compensación adecuada (mucho mayor que la que existe hoy en día).

En cualquier caso, cuanto más popularidad tomara el ebook con y sin DRM, más gastos se ahorrarían respecto al p-book. Este esquema podría llegar a ser decisivo cuando se trate de reincorporar a trabajadores al mercado laboral, o para mantener la calidad de la formación de los chicos en zonas deprimidas.

Al final, es posible que la crisis surta efectos paradójicos en los ebooks. No por ser ebooks, sino por ser books tan sólo, es por lo que lo entiendo como una situación particularmente deseable.

jueves, junio 12, 2008

Ballmer anuncia el fin de los media de papel... y le contestan

Hace 6 días, una entrevista en el Washington Post a Steve Ballmer provocó una cascada de reacciones en toda la blogosfera, superando con mucho el ámbito de los ebooks. Con la sutileza que caracteriza a este señor, afirmó que
In the next 10 years, the whole world of media, communications and advertising are going to be turned upside down—my opinion. Here are the premises I have. Number one, there will be no media consumption left in 10 years that is not delivered over an IP network. There will be no newspapers, no magazines that are delivered in paper form. Everything gets delivered in an electronic form.
Dejando aparte tanto la rotundidad en sí como el plazo (largo me lo fía), lo interesante es que lo plantea el CEO de una empresa que no ha logrado introducirse en el campo de la publicación digital (de momento, tras el fracaso de su formato reader para leer en windows), y lo hace en un momento en el que una predicción tan atrevida no suena como una completa boutade.

Es una predicción que suena natural y lógica para aquellos que están en el extremo primero de la curva de adopción. Como indica Rob Bushway, de Gottabemobile
Is Mr. Ballmer right? Well, I can tell you that I have not subscribed to a newspaper in about 5 years. I read all my news online via the paper's website or RSS feed. My wife, though, still loves reading print magazines. However, that model is changing for her due to the Amazon Kindle, and I expect that, given some time, she would make a switch to digital magazines on the Kindle, too. In my opinion, the death march for newspapers and magazines has already begun.
Otros blogueros del ramo, como Loren Heini, añaden matices y, sobre todo, velocidades al tránsito entre el papel analógico y el texto digital. Así, Incremental blogger parte de la asunción de que Internet ha madurado en USA, que no sólo ha logrado una penetración mayoritaria en oficinas, centros de enseñanza y hogares sino que una buena parte de los usuarios lo son de forma intensiva, en muy distintos ámbitos de su vida. Además del problema principal - el choque cultural y generacional, con bastantes baby boomers de allá resistiendo con todo éxito a lo digital - Heini dibuja rápidamente un espectro que va de los centros y espacios más proclives a la introducción rápida del texto digital (centros de enseñanza intermedia y grado) y es bastante realista respecto a lo que supone el "texto desechable", ya sea gratuito o de pago: su comodidad es realmente difícil de superar.

Tanta rotundidad invitaba inevitablemente a la contestación. Bill Virgin, del Seattle P-I, lo hace como un boomerang: ya que se habla de esquelas, de muertes anunciadas, ¿qué tal hablar de la de microsoft? Este "y tú más" presenta el problema de el punto de partida incorrecto: la prensa escrita, afirma, es más antigua que los propios EE.UU y ha sobrevivido a tremendas guerras y recesiones.

Éxitos pasados no garantizan éxitos futuros.

Y la prensa escrita no se había enfrentado a nada parecido a la prensa digital, que compite con ella con ciertas ventajas (precio, inmediatez, flexibilidad… menudencias, vamos).

El post alcanza el paroxismo cuando afirma que
And if all that comes to pass, that leaves Microsoft doing ... what, exactly?
Would it be better off limping along, trying to find something to justify its existence, or should it just close up shop, hold a gargantuan garage sale to dispose of the office furniture, acknowledge, "Hey, we had a great run, but it's over, no one in business is guaranteed perpetual existence, can't stand in the way of progress" -- you know, exactly the same words of comfort now being tossed at us ink-stained wretches.
Is it absurd to write off Microsoft as a has-been in waiting? No more than it is to assert that print is in its twilight.
Esto me suena a "ladran, luego cabalgamos". Algo hay. Tantas reacciones y tan emocionales me llevan a pensar que algo está pasando. Que, aún sin novedades rupturistas, se acumulan noticias y nuevos productos cada vez más maduros.

Puestos a mojarme, diría que la madurez de los contenidos digitales (ebooks, emagazines y otros contenidos creados por profesionales y de pago) está más cerca de lo que podría parecer. Basta con que las condiciones para el progreso de la curva de adopción sean más favorables: precio, maduración de un formato dominante, entrada en economía de escala, quizás iniciativa singular de calado. Sin embargo, la convivencia de los p-books y los e-books va a ser más prolongada de lo que los geeks más radicales puedan pensar. Como diría Mark Twain, "los rumores de mi muerte eran del todo exagerados"

miércoles, junio 11, 2008

Ejemplo gráfico de libros y e-libros

Visitando a un amigo en un aula, me he encontrado con una sorpresa: la estudiante de doctorado que sostiene el cybook ha venido con el carrito de la compra.

Dentro del carrito no lleva las provisiones para estos días de huelga del transporte. Sorprendentemente, llevaba el carrito petado de libros para sus estudios.

Dulce, que así se llama la estudiante de doctorado, me comentó que llevaba 15 libros. Demasiado para cualquier mochila.

Lo que tiene en la mano almacena en estos momentos 45 libros. Pongamos algo más de un mega por libro, echad cuentas de cuántos más libros podrían caber en la tarjeta SD de dos gigas.

En ningún momento he hablado de renunciar a los libros de papel (p-books, como les empiezan a llamar en la blogosfera temática). Mis libros de papel se quedan conmigo, porque almacenan recuerdos. Pero cuando se trata de libros de referencia, para emplear en el trabajo o en los estudios, o cuando se trata de libros de entretenimiento, que no vas a volver a leer y sólo ocupan espacio, creo que no hay color.
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