domingo, junio 10, 2018

onyx boox note 10.3

Dos años sin escribir aquí.

Por hacer corto el cuento de mi ausencia, el motivo principal ha sido la desilusión con la tinta-e. Comprobar que, año tras año desde 2007, ningún fabricante ponía en el mercado un dispositivo decente que sirviera para algo más que para leer y vender libros.

Eso ha cambiado. Vaya que sí

Os dejo con la review que hemos hecho Salvador Vicente y yo del Onyx Boox Note 10.3. El orden no es sólo educación: es el dispositivo de Salvador, y quien os va a mostrar por qué es el primer producto que, aún caro, os puede satisfacer (a menos que pretendáis escribir largo y tendido, que eso no da del todo la talla)


Si lo queréis ver a pantalla completa: Review del Onyx Boox Note 10.3

sábado, diciembre 03, 2016

reMarkable, otra oportunidad perdida

Luis y Pascual me han "regañado". O mejor, me han recordado que tinta-e sigue ahí. Y seguirá mientras tenga fuerzas. Otra cosa es que haya novedades que me llamen lo suficientemente la pena como para crear un post.

En un principio no pensaba escribir sobre el reMarkable. Y no lo iba a hacer, porque está en las antípodas de lo que me gustaría ver como futuro de la tinta electrónica. Pero caramba, comprobar que se acuerdan de uno y de lo que escribió sobre la tinta-e causa satisfacción y hace cambiar las ideas.

Como sabéis los que os sigue interesando el sector, la tinta-e ha quedado reducida a dos categorías:

1. Como appliance "tonta", que sólo vale para leer. Eso lo hacen los kindle y los kobo, y lo hacen muy bien. Sólo eso. Libros o, como mucho, artículos y posts de instapaper o pocket. Es fantástico porque la lectura sin distracciones es perfecta... pero, al tiempo, es frustrante no poder escribir.

2. Como tablet mal rematado. Los Onyx son los que se siguen vendiendo. Son dispositivos con Android, y llevan CPUs antiguas y ligeras. Irían mejor si no fuera porque el software nunca pasó de una beta inicial, está mal rematado o yo que sé. P.e., el Onyx Boox T68 de 2013 llevaba originalmente Android 4 y el software funcionaba de aquella manera. O sea, mal. A cambio, tanto el refresco de pantalla como el lag de escritura eran bastante aceptables. Con la actualización a Android 4.4., el sistema es más estable y compatible con apps android... pero tiene más lag al escribir hasta en modo rápido A2.

Los segundos siguen teniendo un gran potencial: bien rematados y funcionales, permitirían trabajar al sol y darían un mayor descanso visual. No hablo por hablar: he usado semanas un yotaphone 2 y su pantalla de tinta-e está a años-luz en fluidez y refresco que el Onyx. El secreto es evidente: sacrificar algo de autonomía a cambio de una CPU mucho más potente. No tengo noticias de que en Yotaphone vayan a dar el salto a tablets dado que, para empezar, el futuro de los tablets es cuestionable. Pero esta gente tendría la clave para ofrecer tablets en tinta-e plenamente funcionales y gozosos.

En esas estamos, cuando unos seres hipsters de la muerte sacan "the paper tablet". Ni entrenando pueden ser más pijos. Vedlo vosotros mismos



¿Qué usuario nos presentan? Chicos y chicas guapísimos, "haciendo" cosas entre paseos en bici ecológica hasta el dock of the bay, y manteniendo perfecto su look en todo momento. Los primeros segundos, incluso antes de dar al play del video, me marcaron: he sido académico, en parte lo sigo siendo... y un académico no curra así. No digo ya en su despacho: en una biblioteca va a estar rodeado del caos que le permitan, dejándose los ojos y volviéndose loco en general.

¿Cuál es el problema?

Para empezar, que me quema. Me quema comprobar cómo esta tecnología se desaprovecha desde que está madura, allá por el lanzamiento de Pearl en 2009-10. Me fastidia seguir sin poder escribir bien más que con el yotaphone (que lo tengo escacharrado, por cierto). Lo de distraction-free está muy bien, cierto... pero no tendría por qué ser tan radical como el Kindle. El término medio y eso.

Para continuar, es que es un producto presentado para posers. Demasiadas veces se descuida el realismo de los casos de uso; más aún, el problema de este producto es que antepone ideas abstractas y la forma a la función. Por ejemplo, yo escribo cada vez más en papel y a mano, al tiempo que dibujo y uso acuarelas. Pues bien, de lo visto no he encontrado nada que me justifique abandonar mi pluma y mi cuaderno de buen papel por el reMarkable.

El primer ereader del mercado, el iRex iLiad (del que tuve uno de los primeros de españa, y lo vendí), era este concepto en 2007. Un lápiz o palito wacom para subrayar y anotar. Joder, ya hace 9 años era un error: imitar literalmente la forma de subrayar analógicamente es imitar torpemente algo que funciona en papel, cuando se puede hacer mejor y más rápido con selección de texto y anotación con teclado virtual. Por ejemplo, cuando trabajo con documentos subrayo a toda velocidad con selección y dejo comentarios con teclado virtual usando Bookari en un tablet android (un note 12). Esta solución es superior en limpieza y velocidad a como trabajaría a mano con textos impresos en papel.

El lápiz está muy bien conseguido. Pero, aún así, no puede competir con un lápiz wacom con una pantalla LCD y un procesador decente... o, sobre todo, con pluma o lápiz sobre papel. En todo lo que han ofrecido, no he encontrado una respuesta que me satisfaga para la pregunta ¿Por qué gastar 500 pavos para hacer lo que hago con mi cuaderno de papel de 190 gr.?

La gran ventaja de un ereader de ese tamaño sería poder leer PDFs A4. Eso se podrá hacer... pero no le dan suficiente importancia. Por ejemplo, creo que sería mucho mejor tomar notas en papel y, si las queremos tener en digital, escanearlas con camscanner y un teléfono con una cámara decente.

No quiero quitar méritos al dispositivo. Para empezar, el sustrato de la pantalla parece que es plástico, como el Onyx max o el unicornio de sony. Eso es una genialidad, porque puede aguantar golpes que mandarían a un dispositivo de pantalla con sustrado de cristal al cielo de los dispositivos. Parece que el lápiz tiene una respuesta casi de tablet normal, y también es un logro importante. No emplear android, sino una distro Linux optimizada para el dispositivo también está´´´´´  muy bien... aunque no hay demos reales para comprobar lo que tarda en arrancar o en despertar.

Pero insisto, creo que yerran el tiro. Creo que el concepto es erróneo, y que no se van a comer un colín. No puedo entender por qué un número significativo de usuarios abandonarían su cuaderno y lápiz, o bien su tablet con lápiz (galaxy notes, ipad pro, tablets chinos con wacom a precios cojonudos). Es legible al sol, vale... pero también lo es un cuaderno, que luego puedes fotografiar.

Estos días estoy muy liado, porque tengo visitando a mi hermano de Israel. Pero lo mismo saco tiempo para poder ilustrar la tremenda ventaja que es trabajar en papel y digitalizar con camscanner.

Lo dicho, es una pena. Creo que un futuro prometedor de la tinta-e serían dispositivos de menos autonomía, pero más capaces. Ya lo sabéis, que permitieran escribir a máquina (que será más rápido y eficaz que escribir a mano), y trabajar con textos mientras se salvaguarda la vista. Algo para leer y escribir en un parque, y para abandonar por unas horas las pantallas retroiluminadas. Pero tiene que funcionar de forma estable y suficientemente fluida. Tiene que ofrecer ventajas para las que sea razonable invertir unos cientos de euros. Si no, será otro intento fallido que añadir a la larga lista, y es una auténtica pena.

domingo, marzo 20, 2016

Outliner y dictado de voz

Luis Castaño, un lector veterano de tinta-e, me ha hecho una consulta que me parece muy interesante. La publico, con mi respuesta a continuación, y os pido vuestra opinión para alter

Buenas tardes, Juan Luis:
Soy Luis Castaño y te he escrito ya en otras ocasiones enviándote algún enlace cuando ha salido alguna novedad sobre tinta electrónica o "máquinas de escribir". Hoy mi correo es más bien para consultarte algo. Te explico:
 
Resulta que en 2011, a raíz de un descubrimiento casual, me embarqué en una investigación sobre la Historia de las Medidas que ha dado lugar ya a 33 artículos en academia.edu y sigue creciendo (y lo que queda, ya que abarca toda la Historia y todo el planeta). Bien, el caso es que por motivos de salud no puedo redactar una tesis sobre el tema (como me propuso un catedrático de historia con quien hablé en 2012) pero algunos amigos me han propuesto que escriba un libro sobre el tema. Y aquí es donde viene mi consulta porque material tengo de sobra pero tengo que organizarlo.
 
Hablando con un amigo el otro día se me ocurrió que igual sería más fácil "dictarlo" con algún programa de voz. Por otro lado ya tengo un guion del libro pero queda el trabajazo de reorganizar toda la info. Y pensando en eso esta tarde me acordé de tu blog ya que en varias ocasiones has hablado de programas que permiten "trabajar en árbol" o algo así (saltándonos la habitual organización lineal de la "máquina de escribir"). ¿Hay algún programa de ese tipo fácil de manejar para un absoluto novato en tales lides como es mi caso? Porque si lo hay quizá combinando el dictado de voz con esa forma de "trabajar en árbol" me sería mucho más fácil ir sacando poco a poco el libro en los ratos que pueda.  
 
En fin, esa es la consulta. Muchas gracias. Un cordial saludo.
Podemos dividir tu problema en dos:

1. Por una parte, lo sencillo: no hay, a fecha de hoy, un software o servicio de dictado que se acerque siquiera a Dragon Naturally Speaking. Es una inversión, de acuerdo, pero si el dictado va a aportar velocidad, una solución a algún problema o freno físico, comodidad, etc., merece la pena.

2. La parte difícil de aconsejar es el outliner. Un outliner propiamente dicho tiene que organizar jerárquicamente un documento en secciones, y esas secciones se deben poder reorganizar según se necesite, tanto haciendo padres o hijos como subiendo o bajando la sección en la dimensión vertical. Como he dicho en varias ocasiones, el aumento de productividad es tremendo: no sólo te permite tener todo el tiempo presente la estructura de tu documento, sino que puedes hacer evolucionar dicha estructura cuando lo ves claro.

El mejor software que conozco para esto es Scrivener, que me lo presentó mi colega el rfog. Tiene alguna limitación, como no disponer de Ctrl Z cuando haces cambios en la estructura, pero aún así está tan bien pensado que merece la pena. Es más útil incluso en no ficción, porque se pueden colocar los materiales de investigación en una "carpeta de investigación", y no salir del entorno de trabajo en horas.

Para un proyecto como el que comentas, Scrivener se adapta muy bien. Ojalá que Manuskript alcance esa capacidad en un futuro cercano.

Para proyectos más reducidos, o si te gusta un entorno más sencillo, hay una compilación estupenda de outliner aquí. En tiempos, eché un vistazo a

Una buena idea con los outliner más sencillos sería hacer backups periódicos en un pendrive, no sólo de los datos sino de la app (e.g. keynote o treeline son plenamente portables y no hay que instalarlos). De esa manera, podréis trabajar en cualquier parte con vuestros textos. Una versión más contemporánea de eso es trabajar en un directorio con los datos y el ejecutable de vuestro outliner sincronizado en dropbox

En cualquier caso, la idea es completamente correcta: una estructura de secciones no aporta sólo claridad, sino que divide un proyecto en proyectos más pequeños. De esa manera es más fácil sacar tiempo, como comenta Luis, para una sección o dos

¿Qué os parece? ¿Alguno podéis aportar experiencia al respecto?

domingo, marzo 13, 2016

¿Qué tendría que llevar un dispositivo de escritura perfecto para tí? (2): más acerca del software

Gracias por vuestros comentarios. Como dice Victor, aún hay mucho margen de mejora para el software de escritura. Recordemos que la inmensa mayoría de los usuarios siguen anclados en la metáfora de la máquina de escribir.

Como indica David L., un buen punto de partida es WYSIWYM. Precisamente, la metáfora de máquina de escribir se denomina WYSIWYG, y la G de Get deriva de que lo que sale en pantalla es lo que saldrá en papel. Por los cojones, vaya, pero así quedó en su momento.

La M es de "mean", Lo Que Ves Es Lo Que Quieres Decir. En un software WYSIWIM, lo que se ve en pantalla no equivale físicamente a lo que saldrá en papel, sino conceptualmente: negritas y cursivas o títulos de sección, por poner los dos ejemplos más comunes. Eso es lo que necesita el software, que le digas qué es negrita y qué título de sección, y él se curra lo demás. El resultado:

1. No se pierde tiempo en maquetar
2. El aspecto es siempre homogéneo, cada recurso siempre aparece igual, y el look final de los documentos es el correcto.

Para eso, LyX es el rey (al ocultar los tags más comunes de LaTeX, pero pudiendo emplear LaTeX cuando te peta), pero realmente valdría cualquier editor de texto markdown con la posibilidad de escribir sin ver los tags. Mira que **negrita** es más cómodo que \textbf{negrita}, pero negrita es aún más cómodo.

Nota: pulsad en las capturas para ampliarlas y leerlas mejor


Markdown, como indicábamos, es hoy en día el formato intermedio más logrado. Con multimarkdown o pandoc puedes convertir a una cantidad de formatos realmente grande y casi no comete errores. Lleva muy poco tiempo limpiarlos, y lo digo por experiencia.

Más allá de ese punto de partida, quedan las demás ayudas. Bajo mi experiencia, el tablón de corcho de Scrivener no aporta realmente. Ojo, lo mismo soy yo. Sin embargo, hay otros dos elementos que sí.

El primero es el outliner. En eso scrivener se sale, siempre que no colabores con alguien. Un outliner es un esquema jerárquico de secciones, y a poco que sea complejo un documento es tremendamente útil para mantener su estructura en tu cabeza en todo momento. De hecho, acaban de implementar una versión mínima en google docs, y es una ayuda.

Sin embargo, un outliner puede ser mucho más. Un outliner de verdad, como el de scrivener o el de lyx, te permite cambiar el orden e importancia de las secciones. Puedes hacer que una sección suba o baje en el esquema, o darle más o menos importancia. Puede pasar de ser padre a hija, o nieta.



Esto podría sonar desordenado, pero es justo lo contrario. Cuando la cabeza está en ebullición, no mantenemos siempre la creación sobre raíles. Un pensamiento nos da varios saltos de rana hasta llegar a un tema diferente, interconectarlos, apuntar ideas sobre el nuevo tema, volver al anterior, etc. Si se puede cambiar el orden y nivel de las secciones, el documento puede crecer orgánicamente. Nos va a resultar MUCHO más sencillo adaptar el documento cuando por fin nos damos cuenta de que cierto número de secciones deberían ser hijas de otra mayor, contarse más tarde, etc.

De hecho, un outliner completo sirve muy bien para desarrollar la escritura con el método snowflake, de las ideas centrales a su desarrollo completo. De alguna manera, siempre he trabajado así en mi tarea de escritura de informes, y no sé trabajar de otra manera. Necesito las ideas alineadas y apuntar mi argumento antes de ponerme a escribir. Y cuando escribes contra reloj, ni te cuento.

En eso scrivener se lleva la palma. El concepto de outliner es tan central para el producto, que me ayudó a valorarlo en LyX.



Otra ventaja decisiva de scrivener es su concepto total de plataforma de escritura. No sólo tienes un scrivener realmente potente, sino que te facilita el espacio para ir colocando toda tu documentación de investigación. Esto no suena tan increíble en un mundo con evernote... hasta que te das cuenta que, con algo como scrivener, no tienes que salir nunca de tu entorno de escritura y sólo tu pereza o tu maldita multitarea impiden que ese día alcances un progreso satisfactorio. Progreso que, además, Scrivener te permite medir poniéndote objetivos de palabras por sección o por día. En España no estamos todavía acostumbrados a medir los documentos por palabras, pero no hay otra forma comparable. Contar páginas es no ya de máquina de escribir, sino de benedictino en la Abadía del Crimen.



Finalmente, una ventaja decisiva de scrivener es que graba constantemente cada cambio que haces en el archivo correspondiente. Unido a Dropbox, es una combinación imbatible para escribir con seguridad

Como límites para scrivener, están:

  • Que el formato nativo es RTF, que no es tan convertible como markdown.
  • Que la estructura de archivos es absurda: por más que, genialmente, cada sección es un archivo independiente, el programa la jode por completo porque el archivo índice bloquea todos los subdocumentos. Eso no es un problema trabajando a tu rollo, pero sí si tienes que colaborar: al final, el proyecto entero sólo puede tenerlo abierto una persona a la vez. Al menos va a sincronizar rápido, porque sólo tendrá que mover los cambios en cada subdocumento específico y no en un documento único.
  • Que no hay Ctrl+z para los cambios en secciones. Estaos muy al loro al cambiar de sitio o nivel una sección, porque lo tendréis que deshacer a mano

Hay soluciones. LyX, p.e., permite trabajar con documento maestro y documentos hijos. Si trabajáis en equipo, podéis mantener un maestro entre todos y centrar el trabajo individual en los hijos. Con ser un poco disciplinados, no hay por qué pisarse.



Sin embargo, LyX es casi perfecto. Casi. La conversión a otros formatos es insuficiente. No tiene el espacio para documentación de investigación de Scrivener, ni sus fabulosas herramientas de medición y objetivos.

En conclusión: hay mucho por mejorar. Hay modelos geniales y poco conocidos, como los de Scrivener y LyX, pero se puede ir más allá. En ese sentido, Manuskript se queda con las mejores ideas de Scrivener, pero simplificando, y su creador está abierto a sugerencias.

Lo que creo que necesitamos es un entorno multiplataforma (Android incluído, y posteriormente la nube de marras), que permita generar documentos fácilmente exportables a lo que necesitamos, que se base en WYSIWIM y outliner completo, que aporte un espacio de investigación y herramientas de medición de longitudes y objetivos. Con algo así, que pudiera ser empleado hasta en un smartphone, el salto sería casi tan potente como el que supuso WYSIWYG (o sea, word).

El principal obstáculo es la inercia. Tengo acumulada la impresión de que la inmensa mayoría de usuarios se conforma con un WYSIWIM. No parece nada sencillo que salgan de sus railes mentales y que exploren siquiera la posibilidad de obtener más y mejores resultados en poco tiempo, porque ya tienen "lo que necesitan". Aunque, para grabar, el icono sea un disquete, y haya una regla donde colocar los tabuladores.



En próxima entrega, hay dos opciones:

  • seguir con la parte software si veis que queda algo en el tintero
  • empezar con la parte hardware

Espero vuestros comentarios. Como veis, en esta serie de posts quiero poner encima de la mesa algunas de las conclusiones y auto-enseñanzas que he ido acumulando sobre optimización de la escritura, y de la misma forma me gustaría que añadierais en comentarios todo lo que consideréis oportuno.

domingo, marzo 06, 2016

Review del Onyx M96 Universe(1), por Pablo Vázquez

Pablo Vázquez me ofreció hacer una review del Onyx M96 Universe, un equipo que me pareció muy interesante y, de hecho, una de las pocas apuestas valientes en nuestro mundo menguante de la tinta-e. Os dejo con él.


sábado, febrero 27, 2016

¿Qué tendría que llevar un dispositivo de escritura perfecto para ti?

Eso es lo que me preguntaba Victor en los comentarios de mi último post. La pregunta salió a partir de mis comentarios negativos sobre el freewriter, que se podrían resumir en una sola pregunta: ¿Hay algo que pueda competir en importancia con mejorar la experiencia de escritura y sus resultados?

El punto de partida debería ser el siguiente: muchos siguen (¿seguís?) empleado para escribir un tipo de editor que sigue la metáfora básica de una máquina de escribir con esteroides: WYSIWYG. Word, writer, esas cosas raras que hacen en Apple, incluso wordpad o el google docs imitan visualmente a una máquina de escribir, y las operaciones son las de una máquina de escribir mágica: escribir, borrar, mover, dar formato de carácter o de párrafo, etc.

Conforme un usuario ha nacido a partir de los 80, es menos probable que haya visto una máquina de escribir física en funcionamiento cuanto más joven sea, y no digamos que la haya usado en serio. Yo nací en 1971, y las usé realmente poco, porque a partir de los 16 palos ya estaba usando wordstar.

¿Tiene sentido que una persona nacida a partir de 1990 emplee una máquina de escribir que jamás ha conocido en la realidad?

Otra alternativa es la "escritura sin distracciones". Con mucha cabeza, algunos autores han renunciado a cualquier cosa que no sea escribir (siendo cosa=formatear, maquetar y en general joder la marrana). Para eso vale el notepad, o su versión ++, cualquier editor de texto en cualquier plataforma y, por supuesto, el überpoderoso VIM (o EMACS si tienes más de 10 dedos en las manos o más de 30 articulaciones). La ventaja es evidente, pero también lo es la limitación: ¿seguro que con máquinas con zillones de transistores, lo mejor que podemos aspirar es a un notepad?

Luego tenemos el modelo outliner, que descubrí gracias a scrivener. Si no lo conocéis, prefiero que indaguéis por vosotros mismos. Hace poco que un tipo la mar de amable ha lanzado una alternativa libre, manuskript, con un gran potencial. Lyx ofrece también un outliner, que no manejaba en todo su potencial debido a que no entendía el concepto en su totalidad, y encima se basa en la escritura sin distracciones. Es mi herramienta por defecto, pero no es perfecta (e.g., si necesitas otra cosa que no sea latex/pdf como formato de salida).

Y aquí acabo... por ahora. Creo que es un buen resumen para tomarlo como punto de partida.

Pero no quiero continuar sin vuestras ideas. Si seguís leyendo tinta-e, y si habéis leído el post hasta aquí, es porque la mejora de la experiencia de escritura es un tema que os interesa. Querría plantearos una pregunta inicial, a responder en los comentarios:

¿Qué creéis que hace falta para mejorar la experiencia de escritura respecto a lo que tenemos actualmente?

Y ojo, no incluye la parte sistema (con qué programas hay que convivir, o hasta dónde se podría simplificar el entorno de trabajo para ayudar a la concentración en la escritura) ni la parte hardware (qué novedades ofrecerían una ayuda real para la escritura). Sólo querría discutir acerca del software de escritura como punto de partida para llegar al Sión del aporreo de teclado.

No os cortéis, porfa. Tengo las ideas más o menos claras, pero seguro que se os ocurren cosas que no he tenido en cuenta. Y si leéis el post en RSS, por favor entrad al post para mantener la discusión unificada.

¡Gracias de antebrazo!

viernes, febrero 26, 2016

Freewriter, el error de anteponer la forma a la función



Los que me leéis desde tiempo ha sabéis que persigo un concepto: el e-writer, el dispositivo o montaje que permita escribir con la vista descansada, con las menores distracciones posibles, bajo el sol, sin preocuparte con la batería...

Pues bien, a lo largo de esta semana han salido publicaciones en las que se anuncia la próxima venta del freewrite (antes hemingwrite), un dispositivo que, en teoría, cumple con todo esto. Encima, emplea un estupendo teclado mecánico con switches cherry red.

Yo tendría que estar dando palmas con las orejas y lanzándome como si no fuera un mañana a por él, sin importar el precio.

¿no?

Pues no. Ni de broma. Y paso a explicarme

El 18 de octubre de 2014 escribí al respecto por primera vez. Ya en aquellos días decía que

lo cierto es que no soporto el hipsterismo. No soporto cuando el diseño se antepone a la función, para empezar porque la función en un dispositivo es la que define su belleza ante mis ojos. Por ejemplo, un teclado IBM serie M es bello por lo que es, el culmen de la perfección de los teclados.
Y lo que vemos aquí es diseño anteponiéndose a la función. Los creadores hablan de un entorno libre de distracciones, pero para eso basta y sobra con un editor de texto como el que uso para escribir este post (en este caso, como es Android, un clon de ed llamado Jota que creó un japonés muy amable). Para ese viaje, no hacen falta esas alforjas, esas palancas steampunk, neogóticas o como las querramos llamar. Aumentan el coste de manera absurda, y de hecho se coloca parte de la carcasa tapando la pantalla e-ink para que simule ser una segunda pantalla elíptica.
Y no he cambiado de idea.

Lo que más me flipa es que, por cosa de la moda y el postureo, los bugs se transforman en features.


  • Ahora está de moda el dispositivo anoréxico. Más delgado == mejor, como vemos en el absurdo en el que se cae con el macbook 12 y su teclado de menos de 1mm de recorrido. Pues bien, este ladrillo imitativo de una máquina de escribir mide 5 cm de profundidad
  • Puedes escribir en cualquier parte... cargando con 1,8kg. Casi dos kilos de peso. Los mismos analistas que echan pestes de un equipo que supere el 1,2kg, o menos aún, ahora alaban al mamotreto éste


Y es todavía peor.

Si no se conoce el sector, se pueden dar por buenas todas las afirmaciones. No se tiene en cuenta el "pequeño" problema de diseño de que la pantalla está paralela al teclado y, por lo tanto, el usuario la verá de inclinada a muy inclinada. Por ejemplo, será francamente incómoda de usar encima de las piernas. La práctica totalidad de las fundas-teclado dan cierta inclinación a su dispositivo para que sea lo más perpendicular posible al ángulo de visión del usuario.

Más madera: la pantalla. Por lo que se ve en los videos, me juego algo a que es una pantalla pearl. Tecnología probada, y tal, pero el contraste está muy superado por carta.

Más madera: la controladora. Ahí sí que tenemos la madre del cordero. En los pocos vídeos en los que sale una prueba REAL del usuario escribiendo, veréis un lag importante entre la pulsación y el carácter. De hecho, los muy cucos salen en la mayoría de los vídeos sin escribir en tiempo real, con el texto de la futura novela inmortal reposando quieto en la pantalla. El problema es que las controladoras que llevaba Pearl (realmente EPSON de la época, quizás en casos minoritarios alguna otra pero hay muy poca variedad) no permitían un refresco aceptable. En los Onyx Linx T68, p.e., hay un modo blanco y negro A2 bastante rápido, que permite una escritura razonablemente rápida hasta el punto de poder escribir en ellos sin volverte loco por el lag. Tenéis la prueba en 4:31



Y es que el lag en escritura es una cosa muy chunga. Estamos tan acostumbrados a escribir sin lag que damos por supuesto que una pulsación en el teclado corresponde a la aparición instantánea del carácter correspondiente. Si podemos escribir sin mirar al teclado, vamos revisando de manera constante nuestro texto, a la caza de errores o pensando en las siguientes frases y párrafos. Por experiencia de manejar el T68 sin el modo A2, he comprobado que un lag significativo entre el teclado y la pantalla me descarrila el tren de pensamiento. Traté de escribir textos mínimamente desarrollados, y una y otra vez se me iba la pinza al cabo del rato, por el desfase entre lo que pensaba, lo que escribía y lo que salía en la pantalla.

¿Queréis escribir sin distracciones?

Echadle huevos al asunto, internos o externos. Abrid un editor de texto plano sobre fondo negro y poneos a escribir. Resistid las tentaciones de abrir el correo, twitter, navegador o whatever. Seguid escribiendo. Si tenéis que trabajar con textos complejos, os recomiendo Scrivener o Lyx. Y si queréis un aspecto perfecto, también os recomiendo Lyx. Es cosa vuestra.

Depende de vosotros.

No depende de la tarjeta de crédito

Depende de vuestra fuerza de voluntad

Ojo, ojalá que saliera un ewriter con las ideas claras y con la función anteponiéndose a la forma. Todavía tengo esperanza que los nuevos N96 o el Max de Onyx den suficientemente la talla. I want to damn believe. Quiero escribir bien al sol en primavera y verano

Pero antes está escribir. Que no se cansen tanto los ojos está bien, pero es más esencial disponer de un entorno sin distracciones y en el que puedas organizar bien tus ideas.

De hecho, la organización de las ideas es más importante que la escritura sin distracciones. Un editor de texto plano está bien, pero un árbol de textos o de secciones del texto como ofrece un outliner es más importante a poco que sea complejo el texto. Con un outliner, puedes bocetar tus ideas principales y aprovechar la no-linealidad de tu mente creadora. Puedes saltar de una sección a otra, apuntar algo que va a funcionar después pero no ahora, y no volverte loco en un texto enorme con anotaciones página tras página. Superar el paradigma de la máquina de escribir y aprovechar que estás usando un ordenador para escribir marca la diferencia a la hora de desarrollar un texto ordenado, realmente cómodo de leer y que ayude a convencer de las ideas que expresas en él, o a meter al lector en tu narración.

Precisamente ése es el problema del freewriter. Que por postureo hipstérico, imita físicamente a una máquina de escribir, cuando la máquina de escribir es una metáfora fósil que hay que superar para aprovechar mejor el tiempo que pasas aporreando teclas.
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