BYOD. Bring Your Own Device. Y además, pones la cama. Estooo... no, traduzcamos de forma un poco menos libre: tráete tu propio dispositivo al curro, siendo como eres un empleado. Obviamente, no te lo traigas para matar pajaritos, sino para currar. Y asumo con tranquilidad que eres un empleado, porque si eres freelance, socio o dueño de una empresa, no hay BYOD que valga ni perrito que te ladre: los medios para sacar tu curro adelante son tuyos, de forma directa o por persona jurídica interpuesta.
En otras palabras, BYOD es una propuesta para ti, empleado, para que te lleves tu propio dispositivo al curro o para que lo uses para funciones de curro. ¿Por qué? Pues no lo acabo de tener claro, porque la empresa ha de proporcionarte los medios con los que vas a pagar tu salario y más allá, de manera que tu presencia sea justificada vía beneficio.
Hace medio año me explayé sobre los múltiples sinsentidos técnicos y profesionales que encierra esta moda, con lo que huelga repetirlos. Lo único que hace falta es la definición que acabo de soltar para que a nadie le quepan dudas sobre de qué va ese chispeante acrónimo del BYOD.
James Kendrick, sin proponérselo, acaba de tirar de la manta y dejar al diputado provincial desnudo (porque llamarlo emperador es como afirmar que se puede sacar adelante la producción de muchos puestos de trabajo con ipads, un exagerado despropósito). Este veterano no ha tenido nada mejor que decir en Agosto que eso del BYOD está muy bien y tal, pero que si quieres que el trabajo salga adelante
BYODea con tu portátil (el tuyo, el propio) y deja el tablet en casa.
Lo que nos viene a contar JK es que lo de los tablets está muy bien, que él para su curro de bloguero emplea más el iPad que un portátil, pero que los que se deciden por el BYODismo se tienen que enfrentar antes que después ante una situación en la que no cuentan con una aplicación o recurso de sistema operativo completo y tienen que buscarse las habas para sacar el curro adelante.
A lot of people are actively considering going whole hog with a tablet and leaving the notebook behind. While many people can probably do that just fine, it's not without risk. We are talking work here, so the one task you absolutely must get done quickly that turns out to be impossible on the tablet will be a show stopper.
Ops. Y aún es peor.
Almost every day I hear from someone asking the tablet/ notebook question on the behalf of a "friend/colleague/family member" and my answer is always to go with the notebook. Nothing will turn you from hero to zero faster than recommending a tablet over a notebook, only to have the tablet user need to do a work function that can't be done without a notebook. You'll be off the Christmas list pretty darn quickly.
Carajo. O sea, que el enterao de turno que va de gurú tecnológico y sacando a pasear su iPad para que todos lo vean en todas las ocasiones posibles (incluido un gurú particularmente lamentable que yo me sé, que en una reunión con un círculo de sillas y sin mesas sacó su iPad y se puso a "teclear" notas con un sonido de tecleo producido por el iEditor), recomendaba entusiasmado el uso del dispositivo a diestro y siniestro. Tanto emocionó a algunos que cayó el aparatejo y sus inevitables complementos, y pusieron en práctica la inversión. Después de comprobar que no se puede trabajar en serio con una hoja de cálculo o que editar un documento que pasa por X manos es imposible, te convierte de hero en zero.
Los tabletos que hay hoy en día en el mercado están destinados al consumidor final, para que haga lo que se supone que son sus labores: consumir contenido y tirar de tarjeta de crédito as much as possible. Quien diga lo contrario, princesa, pretende engañaros. Caramba, no tenemos más que recordar que, en aquellos días de enero de 2010, se presentaba el iPad como "el ordenador que tu madre puede usar", para evitar comparaciones de capacidades que no llegaban a ninguna parte. Dichosos tiempos aquellos. Y ojo, pongo el iPad en el candelabro por aquello de que sigue de moda, porque hasta la fecha no ha habido ningún tableto Android (el mío included) que esté suficientemente orientado para el profesional. Android, hasta la fecha, no está pensado para otro usuario que no sea el final.
¡Sorpresa! un dispositivo dedicado al usuario final no está a la altura de muchas tareas profesionales. Caramba, la de vueltas que da la vida.
Y claro, como el tableto no está a la altura, lo que JK recomienda es traerte un portátil que sí que te va a permitir sacar el curro adelante. Al menos tiene la decencia de no hablar de marcas.
Ni por un momento se nos cita que la BYODización es un fenómeno post-pecé, nacido al calor del éxito del iPad. Porque espero que nadie tenga los santos güebos de proponer que muchas tareas esenciales se saquen adelante con smartphones y pantallas de 5" o menos. Lo uno viene con lo otro: como la empresa no me pone un iPad, yo me lo traigo de todas maneras. Y no, lo de que al director X sí le pongan un iPad no tiene nada que ver.
Hay quien tiene el cuajo de afirmar que el BYOD es una respuesta de los empleados ante la lentitud de la adopción de nuevas tecnologías por parte de la empresa. Sí, como lo oís. Con un par. Que la empresa no me pone un iPad con el que mantener una hoja de cálculo épica, o no adapta la aplicación online XXX al safari mobile. Lo que yo le diga, oiga.
Después de la ronda de absurdeces, llega la resaca del principio de realidad: con los tabletos no se saca el curro adelante, o al menos muchos curros. Pero, pese a todo, el BYODismo es positivo y puede que hasta inevitable, pero como no puedo sacar la tarea crítica adelante de otra manera, lo que tengo que BYODizar es mi portátil personal, transportarlo de arriba a abajo y hacer con él parte de mi curro.
No cuadra. No al menos de forma feliz y voluntaria. Si la empresa te pide que uses tu portátil para cosas de curro, algo va mal. No es ya que saques el curro adelante fuera de la empresa y/o de tu horario laboral, que a veces las cosas vienen como vienen. No, es que ese curro que es necesario que sea a costa de tu tiempo libre va a producir cierto beneficio para la empresa (del tipo que sea), pero la empresa no es capaz siquiera de invertir 200 y pocos euros en un portatil refurbished o de segunda mano garantizada para que curres en movilidad. Algo olería realmente mal en ese caso.
El reconocimiento de que, al menos de momento, no se puede sacar el curro adelante con un tableto debería llevar a reconocer que el BYOD ha sido un invento de algunos medios presuntamente especializados en tecnología para hacer sentir un poco mejor a aquellos que se compraban un tableto y dudaban sobre la inversión. O una forma particularmente endeble de hacer astroturfing. O una manera de captar visitas puras y duras. O una mezcla de todo lo anterior. Pero si ni siquiera a un año vista de ponerse de moda el BYODismo ya hay quien señala los problemas obvios desde esos púlpitos, poco nos va a durar la burbujita.
Sobre todo si en unos meses algunos tablets
sí valen para sacar el trabajo adelante. Tablet PC o incluso tablets ARM. Si valen para trabajar, las empresas podrán valorarlos de forma más favorable como recursos de la empresa. Y si se justifica, o si tu jefe o el responsable de turno no te quieren mal, adquirirlo para que lo uses y saques el trabajo adelante. No pedirte que te lo compres por tu cuenta (algo excepcional, porque si algo no es el BYODamiento es una tendencia nacida o enraizada en las empresas), porque serás tú el que pone la cama si te gastas los dineros en pillarte un tablet y luego justificas la inversión en que vas a poder hacer cosas del curro, currando como curras para terceros.