jueves, junio 24, 2010

El libretto W100 no es el Courier

Desde hace unos días, estamos siendo bombardeados por referencias al anuncio sorpresa de Toshiba de que va a sacar un... este... un "concept device". Porque ni por formato ni por tripas encaja fácilmente en ninguna categoría: un x86 (Pentium U5400) que da vueltas alrededor de cualquier atom para mover dos pantallas.

Y claro, como tiene dos pantallas no han parado de surgir comparaciones con el courier. Me ha dado por pensar que algunos redactores de tecnología escriben sin pararse a reflexionar y/o no tienen ni idea realmente de lo que hablan. No encuentro otra explicación, porque el centro del courier no era la pantalla dual, sino la estupendérrima interfaz lápiz/táctil. Aprovecho la presente para mandarle el recado a Microsoft (para los empleados que alguna vez me leen): ya os vale. No sólo inventásteis las tecnologías de tablet PC, sino que encima teníais un dispositivo realmente con sentido y habéis tirado la toalla antes de empezar. Se os va a pasar el arroz.

Dicho esto, volvamos al tema: el Libretto introduce una interfaz propietaria como complemento a (y no por encima de) Windows 7. Le dan cierto sentido al invento, y sobre todo acaban por situarlo en una categoría previa, aunque sea completamente demodé: UMPC. Efectivamente, en la pantalla "de abajo" se pueden lanzar distintos teclados virtuales. Cuando ves el teclado dividido a la mitad, te viene inmediatamente a la cabeza el teclado origami que Microsoft sacó para sus ídem, más conocidos como UMPC.

En otras palabras, es un PC y no un netbook por tripas y sobre todo por precio (algo más que 1000$), lo mueve Windows pero su pequeño tamaño y su pantalla dual y táctil obliga a modificar la interfaz para sacarle partido.

El caso es que no acabo de verlo. No sé si me estoy haciendo viejo, pero me resulta menos fácil que antes entusiasmarme por una novedad valiente. Quiero decir, es admirable eso de tomar riesgos, pero tiene que aunarse con escenarios de uso creibles. Y aquí es donde tengo el problema.

Por una parte, está el asunto de la escritura. Este post, como la mayoría de posts hasta hace muy poco, lo he escrito con un teclado demodé, que no tiene ni multitouch ni perrito que le ladre. Tiene teclas, es de membrana (no estoy en mi despacho, donde me espera Das Keyboard), cada tecla suena porque recibe un golpe de mi dedo. En otras palabras, me permite eso que los gringos llaman touch typing y que nosotros denominamos de forma algo más rústica escribir sin mirar. Y si se trata de escribir con los dedos, sigue sin tener sustituto hoy en día.

Si se renuncia al teclado, algo tiene que compensar... y la verdad es que no lo veo. Leer libros en dos pantallas como si fuera un libro de papel es no entender lo que implica la lectura digital, es traducir literalmente en vez de aprovechar las ventajas de las pantallas actuales. La posición más habitual del dispositivo, con la pantalla inferior apoyada en una mesa o en tus piernas, le quita parte del sentido al modo de escritorio extendido. Y si sujetas el dispositivo con las dos manos a modo de libro, no puedes escribir con comodidad.

No siento la más mínima tentación de aligerar mi cuenta bancaria. No encaja en mi vida diaria, y menos a 1000$.

En cualquier caso, no quiero acabar sin hacer una referencia al formato dual de pantalla. En los últimos tiempos hemos visto otras propuestas "semejantes": no sólo el courier, sino el megalítico kno o el Entourage Edge al que hice referencia en el último post. Veo una tremenda ventaja de partida: el aparato con este formato protege a la pantalla por sí mismo. Es un tema esencial si lo llevas contigo en una mochila o similar, porque te permite relajarte un poco. Además, tiene una segunda ventaja respecto a todos los tablet: no tienes que sostenerlo con las manos, o apoyarlo en un atril si tienes la opción, sino que puede reposar en tus piernas cuando estás sentado. Esa postura es crítica para mí en varios momentos del día: cuando escribo en el coche, cuando relleno tiempos muertos escribiendo en alguna sala o similar, y sobre todo por la noche, cuando estoy en el sofá. Aunque las cifras de venta del iPad son un estupendo contraejemplo a lo que digo, sigo siendo completamente escéptico respecto al escenario de uso de cualquier tablet que pese más de 500 gr. (el límite de Juan González, que a cada uno hay que atribuir lo suyo).

El problema es que una configuración tan útil como la clamshell (la del portátil con bisagra de toda la vida), no es fashion, ni trendy, ni metrosexual. Un netbook es de obreros o, al menos, de gente sin classse. Es un tema de emociones y de sentirse diferente y, ante eso, la racionalidad no tiene nada que hacer. El formato clamshell está demasiado visto... pero, ¿sabéis qué? Si tengo que renunciar a sus ventajas, algo me tiene que compensar de verdad. Y de momento, sólo el peso y perfil de uso de los "limitados" ereaders con pantalla EPD tienen sentido para mí.

P.S.: por cierto, ayer se me olvidó "celebrar" las 600 entradas de tinta-e. No sé si voy a celebrar cada 100 entradas, pero algo de celebración ha de haber: porque los temas que cubro cada día son más apasionantes (los temas, ojo, no los posts :D ), y porque tinta-e logra sobrevivir en mitad del chaparrón de curro que tengo.

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