domingo, mayo 17, 2015

Mi feliz reencuentro con el T68

Hace algo menos de un año escribí cuatro entradas sobre el T68 y sus posibilidades como ewriter (1, 2, 3 y 4). La escasez de tiempo me impidió progresar en el wiki sobre el T68, y limitó su uso más allá de la función original de ereader. También hay que decir que, como las bicicletas, los ewriters son para el verano, o al menos para cuando hace buen tiempo. A mí, al menos, sólo me compensa sacarlo a pasear con el teclado cuando el tiempo acompaña.

Puestos, estoy en una etapa en la que me tira más dibujar y bocetar que escribir. Escribir es vital para ganarme la vida, pero en el tiempo libre me está llenando más el lápiz, el pincel, la acuarela, la tinta y la cera. Imagino que llegaré a un equilibrio, porque el cuerpo me está pidiendo sacar a pasear algunas ideas que llevo tiempo incubando. El tiempo vuela...

Sea como fuere, el T68 estaba siendo dedicado a ficción o no ficción en mobi o epub. Comparte el tiempo con esas obsolescencias llamadas pbooks, a los que no renuncio pero a los que tampoco me une un amor talibánico. Talibánico, y pervertido, porque el olor de los libros no es otra cosa que papel acidificado.

Los libros, el ereader y los dibujos y bocetos sirven a una función común: apartar mis ojos de una pantalla retroiluminada. Paso delante de ellas demasiadas horas, y no sé si tiene que ver con mi malditamente acelerada presbicia. El dibujo tiene otras virtudes, como la carencia del Ctrl + Z y la lentitud, pero eso quedará para otra ocasión.

El principal límite que estaba detectando para el uso del T68 es su función como lector de texto offline. Llevo unos años empleando pocket como lector de texto offline, al que mando artículos mínimamente largos para leer cuando los encuentro en mi lector de RSS (inoreader). Como ya vimos en su momento, un problema del T68 es que la implementación de Android no es del todo perfecta, sus recursos son limitados... y algunas apps de Android son demasiado particulares. Como consecuencia, hasta hace nada no podía emplear los controles de pantalla para aumentar el tamaño de la fuente en pocket, y con el tamaño original me resultaba extremadamente incómodo debido a la presbicia.

La lectura offline de artículos en letra grande es una de mis actividades diarias irrenunciables. A veces pienso que debería moderarla, pero luego me encuentro con otro artículo que me interesa leer, y otro, y otro... es el resultado no sólo de la eficiencia que da RSS para acceder a un gran número de fuentes, sino también de lo que comparten otros amigos en inoreader.

Tanto es así, que estaba dándole vueltas a pasar la lectura offline a un ereader. No necesariamente al T68. De hecho, leí que el Kobo H20, con su estupenda pantalla carta (recordemos, el T68 tiene una pearl de generación anterior), tiene un lector nativo de pocket. Me tentaba poderosamente, también porque está preparado para el agua y el polvo. De hecho, no lo descarto.

Pero me fastidiaba pillarme otro ereader más, sobre todo con la pequeña posibilidad de que salga este otoño (o invierno, o 2016, o 2017...) un ereader con pantalla mobius y 13,3". Para documentos A4 de momento uso un Samsung Galaxy note 12 que pillé a buen precio (y que recomiendo), pero no es lo mismo, claro. Ni una buena pantalla LCD cansa tan poco la vista como una pantalla EPD con buena iluminación.

En esas estaba, cuando en este puente de San Isidro saqué algo de tiempo, vencí la pereza y me puse a hacer pruebas con el T68. Pocket ya puede aumentar el tamaño de letra hasta cierto punto, y era una opción... hasta que probé Instapaper.


Había dejado de emplear Instapaper hace unos años, porque por motivos místicos sincronizaba un día más tarde en Android. A saber. Por motivos igualmente claros, el problema desapareció... y en el T68 se renderiza a las mil maravillas, como podéis comprobar en la foto.

Oh, sí.

Maravilla de las maravillas.

Vale, no se puede subrayar, o no he encontrado cómo, y es una de las ventajas recientes de instapaper. Pero bajo el sol se lee a las mil maravillas, y en cualquier parte la iluminación es la del entorno.

De repente, vuelvo a cargar el T68 a todas partes. Se ha integrado mucho mejor en mi rutina cotidiana, y me da más esperanzas para volver a su función como ereader. De momento, leo la mayoría de los artículos en él (una vez más, por apartar mi vista de una pantalla LCD).

Además, las limitaciones del T68 son una feature, no un bug. Ni me planteo instalar inoreader, porque exige interactuar con frecuencia y para eso el T68 no ofrece la fluidez suficiente. Tengo el correo para emergencias, pero siendo realistas me basta y me sobra con el Note 4 para eso. No entro a juegos (pixel dungeon, ese vicio), ni wasap, ni más correos, ni hangout, ni el lucero del alba.

Sólo ebooks y artículos en Instapaper. En vez de la absurda multitarea improductiva, leer. Seguido

Os recomiendo la experiencia sin dudar. Con una consideración: la capacidad de almacenamiento de un ereader es reducida, y p.e. mi pocket se zumba 1,2GB en artículos almacenados. La solución es limitar la capacidad de almacenamiento, y en el caso de Inoreader borrar los artículos leídos en el cliente web. De momento no he encontrado ninguna mejor, pero lo cierto es que no consume demasiado tiempo y mantiene las cosas bajo control.




miércoles, mayo 13, 2015

Una pregunta de un lector

Ante todo, toca pedir disculpas: el ritmo de publicación de tinta-e ha caído a un nivel realmente bajo. El por qué es muy largo de explicar, y por otra parte se podría decir que no tengo obligación de mantenerlo... salvo por los que leéis, por los que recordáis tinta-e y por los que me seguís mandando preguntas sobre una tecnología que no interesa más que a unos pocos.

A estas alturas de la película,  la mayoría de los usuarios de ereaders los usan como appliances: un aparato muy cómodo para leer libros en cualquier sitio. Y ojo, es un avance importante, sobre todo para aquellos lectores que agradece un tamaño de fuente mayor que les haga la lectura agradable.
Sin embargo, hay un grupo de usuarios que querríamos algo más. Hay un grupo de usuarios que querríamos sacar más partido a esta tecnología. Además de leer, querríamos escribir, usar el email y algún otro trabajo ligero. Somos conscientes de que las pantallas electroforéticas (el nombre oficial de la tecnología de tinta-e :) ) cansan muchísimo menos la vista, son perfectamente utilizables bajo el sol o luz brillante y ofrecen una autonomía sencillamente enorme.

Si repasáis el historial de este blog, encontraréis cada vez menos posts. Fundamentalmente, porque hay menos novedades reseñables. Y no las hay porque la industria ha apostado por unas pantallas sin esas ventajas, pero mucho más baratas por economía de escala, en color y mucho más áiles para mostrar contenido multimedia y reaccionar al input del usuario.

Mi última esperanza es que las pantallas mobius de 13,3" (el tamaño de un DinA4, no es ninguna casualidad) las monte algún fabricante como Onyx en un aparato con Android en el que poder instalar apps. Sony, desgraciadamente, ha hecho otra Sonyada más en su larga lista de originalidades y sacó un ereader con esa pantalla y que vale para leer y pintar con un lápiz sobre él. Oh, sí. Y por 1.000$. Enhorabuena, amigos

En fin, en esas estamos cuando saco tiempo para responder a una pregunta de un lector, que va a continuación. Y hay alguna más por responder: mis disculpas por el retraso. A continuación de la carta, mi respuesta.
Hola Juan Luis, 
Me llamo Alexander Martinez, y te escribo desde el País Vasco. En primer lugar felicitarte y agradecerte por tu blog. Hace unas semanas empecé mi busqueda de un ewriter. No lo recuerdo, pero empezaría buscando algo así como ebook+teclado en google. (ni siquiera sabía diferenciar un ebook de un ereader) Según la busqueda avanzaba descubrí tu blog, y me alegró conocer que no soy el único que lo busca (aunque me entristeció conocer la realidad del ewriter...)
Me acuerdo de cuando todavía estaba en bachiller, un escritor nos vino a hablar de su día a día, y nos mostro un dispositivo. Hace diez años no creo que fuera muy sofisticado, pero era una pantalla a la que conectaba un teclado plegable. Nos contó como se iba al monte, daba una vuelta, y cuando le venía, se sentaba a la sombra de un árbol y simplemente escribía. Creo que en ese momento decidí que quería ser escritor. 
Ya ha pasado una decada, una carrera de arquitectura de por medio me había hecho olvidar temporalmente mi vocación. Ahora, con un título y el tiempo que me otorga la falta de trabajo, me ha llegado el momento de escribir. Y la primera imagen que evoco es la del escritor que se encontraba bajo un árbol en el monte con un pequeño dispositivo. 
No me esperaba que la búsqueda de conseguir esto fuera más complicado ahora que hace más de diez años. 
Todo esto que te cuento no es imprescindible, pero me he sentido tan identificado con tu búsqueda (defines muy bien lo que busco yo al menos, un dispositivo con autonomía de bateria, que no dañe la vista y que evite distracciones) que quería compartirlo contigo.He seguido tus artículos sobre el Onyx T68, y estoy planteándome seriamente adquirir uno. Aunque temo seriamente el retraso de décimas del que hablas a la hora de escribir. Quería preguntarte si simplemente para el procesador de texto, sin navegadores y con el mínimo de aplicaciones posibles es realmente pausible este retraso. 
También tengo que admitirte que estoy muy atraído por el Alpha Smart Dana, sobre todo por su simplicidad y carencia de posibilidades de distracción (supongo que también por un aire romántico), aunque se presenta realmente complicado conseguir uno. Alguna alternativa parecida más pausible?

Muchas gracias, espero no haberte robado mucho de tu tiempo!
Hola, Alexander

Lo primero que hay que decirte es: tienes razón. Un ewriter podría ser lo que estás buscando, y sus ventajas ya las tienes claras. El problema que se te presenta en estos momentos es que nadie serio se ha dedicado a crear una solución optimizada para esto.

Sí, ya sé que hay un kickstarter sobre un ewriter reshulón con forma de máquina de escribir, teclado mecánico, etc. Sería fantástico si no fuera porque la forma ha tenido mucha más importancia que la función. Yo lo descartaría.

El alpha smart dana es una opción más viable, como has podido comprobar en la serie de artículos al respecto. Sin embargo, no sólo es dificil de conseguir, sino que encima es cada vez más enrevesado de compatibilizar con las máquinas actuales, al menos hasta donde he podido comprobar. Su software de escritorio sólo funciona bien con windows XP :(. Con todo, si lo puedes conseguir no te saldrá muy caro y lo mismo te logras adaptar.

El T68 no lo he usado mucho en invierno, porque con la fresca no apetece demasiado escribir al aire libre. Tiene los defectos que he reseñado, pero hasta donde sé es la mejor opción para ewriter en este momento. A mí me mata que la implementación de Android sea churrigueresca y, p.e., no se pueda cambiar el tamaño de fuente de mi amado Pocket. Pero, con todo, es plenamente funcional si te logras adaptar al lag de escritura que tiene incluso con el modo rápido.

Como escribí en su momento, yo uso un editor de texto plano llamado JotaEditor. Para gustos, colores, pero me gustaría recomendarte que emplearas un editor de texto plano para ficción o ensayo. No es sólo que no te ofrece distracciones. Lo más importante es que va a ser siempre la opción más ligera disponible, y un archivo txt no puede tener problemas de formato :D

Yo estoy esperando a ver quién saca un ereader con pantalla mobius que no sea Sony para lanzarme. Estoy preocupado que el fabricante sea tan melón de no incorporar ni BT ni capacidad OTG para el puerto USB, porque no hay más formas de conectarle un teclado al invento. Mientras eso ocurre o deja de ocurrir, diría que la mejor opción que tienes es un T68

Con todo... hay otra opción. Un smartphone o tablet con pantalla AMOLED, preferentemente, o al menos con buena pantalla. No están diseñados (salvo caras excepciones) para su lectura al sol, pero una pantalla AMOLED es legible bajo el sol y tienes las ventajas que te proporciona un dispositivo bien integrado y sin cortapisas.

Imagino que tendrás un smartphone. Yo buscaría un teclado decente BT, que los hay (de eso tengo que escribir), lo parearía con el smartphone y escribiría en un editor de texto plano con los archivos en dropbox o la opción que prefieras, para asegurar. Tendrías el problema nada despreciable de resistir a las tentaciones que ofrece el smartphone: email, redes sociales, las apps que prefieras. Pero si superas esa prueba de voluntad, podrías poner a prueba un entorno lo más sencillo posible, a ver si se adapta a tus necesidades.

Esta entrada la he escrito con un samsung note pro 12.2. Estoy contentísimo con él, porque su tamaño extra es una pasada para revisar documentos en DinA4. Bajo el sol es legible, y un teclado bluetooth le da una vidilla que me ha costado creer. Pero sí, no es lo mismo que una pantalla EPD, y tengo arriba, a la izquierda, la amenaza permanente: tienes correos por leer, tareas por marcar, tweets y su madre en bicicleta.

No puedo recomendarte más que un vistazo al video del T68 que grabé para que decidas si te vale. Es mucho, mucho mejor bajo el sol que un smartphone, claro, pero tiene las limitaciones que he descrito.
La opción final es esperar a que alguien se decida a sacar un producto bien acabado y maduro.

 Carajo, las pantallas mobius tienen sustrato plástico y aguantan mucho, mucho mejor el maltrato que cualquier otra pantalla, EPD o LCD, con sustrato de cristal. Pero son tantos años de espera que no apuesto porque alguien saque el ewriter que realmente merezca la pena. Con todo... la esperanza es lo último que se pierde.

domingo, marzo 29, 2015

Interesantísimo anuncio de Onyx: 13'3" de ereader con Android

Muchos de los veteranos entusiastas por la tinta-e hemos tirado la toalla, o casi. Casi. Son ya 8 años en los que llevo usando un ereader, 8 años en los que las culpas se reparten entre fabricantes, creadores del software e integradores. 8 años en los que la cobardía del sector ha marginado a la tinta-e a appliances de lectura, sin hueco para dispositivos más avanzados, abiertos a la creación de contenidos y a aprovechar las ventajas de las pantallas electroforéticas para trabajo en exteriores, para la duración de la batería y para el descanso visual.

La tinta-e ha quedado para mis veranos, y poco más. Para cuando me renta de verdad sacar mi Onyx T68 al campo, con mi ma-ra-vi-llo-so teclado BT igo stowaway. No leo ni mucho menos los libros que me gustaría, y el cliente de pocket en el T68 se lee con letra dimiputa, un verdadero "placer" para los que padecemos presbicia.

En 2015, tenemos a Onyx como uno de los pocos supervivientes de las decenas de integradores que trataban de hacer otra cosa que lo que hacía Amazon con el Kindle. Hay unos pocos más, que ni me molesto en nombrar, que ofrecer ereader baratos. Para ese viaje no hace falta ni una sola alforja, porque con el Kindle basta y sobra. No sólo porque hace extremadamente bien lo poco que hace (renderizar textos, anotarlos y venderte ebooks), sino porque los demás usan la MIERDA de formato que es EPUB, que hasta la v.3 no permitía ni el anotado ni el subrayado, y que muchos siguen sin implementar.

El problema de Onyx es que son unos ñapas de cuidado. A duras penas han logrado que sus T68 corran Android sin problemas, y de vez en cuando los problemas vienen: baterías que se agotan en un misterioso suspiro, reseteos que dan pavor, etc. El software llega hasta donde llega, que no es mucho. Si bien el modo A2 permite un refresco lo suficientemente rápido como para poder escribir a ritmo decente, bastantes apps no renderizan bien y, por motivos que nunca me explicado, son sólo parcialmente utilizables. Por ejemplo, Pocket no tiene funcional el control de fuente, y por lo tanto hay que leer al tamaño de fuente por defecto, que es, sí... tamaño pitufo. Otra vez el paraíso de los presbícicos y yayos en general, y no debemos olvidar que el yayo es uno de los nichos mejores de los dispositivos con tinta-e, para ayudarle a la lectura cómoda con una pantalla no retroiluminada y letras tamaño imperial.

Pese a todo, funciona. En invierno no lo uso demasiado, pero en verano sí. Realmente lo recomendaría sólo si estás dispuesto a enredar y a tolerar la frustración. P.e., ni de coña se lo recomendaría a mi amigo el rafa, que lo pondría en modo vuelo a las dos horas y luego tendríamos que ir a sacarlo de comisaría porque habría descalabrado a su vecina mientras paseaba a su perro.

Menuda introducción, ¿eh?

La he creído necesaria porque cada vez escribo menos en tinta-e, y no sólo por falta de tiempo. Muy a mi pesar, nadie grande ha apostado en serio por estas tecnologías. Llega un momento en el que no hay de qué escribir, y cada vez que se escribe hay que poner al día, o refrescar, por dónde van los tiros.

En esas estoy, y estamos, cuando llega el anuncio de Onyx de usar pantallas e-ink mobius para ofrecer ereaders de 13'3 pulgadas.

A ver, es Onyx, con lo que sacarán a buen seguro un producto con bugs.

Pero no es sony.

Sony ya ha sacado un ereader con esa pantalla, que ni me molesté en reseñar, o no me acuerdo. Más de 1.000$ por una appliance cerrada. Sony en hardware es desde hace tiempo un muerto que camina, con una relación estable con el mercado: le importa una mierda lo que hace el mercado, y al mercado le importa una mierda Sony.

Hay que partir de la base de que la exigua tirada de pantallas mobius fuerza un precio de pantalla de 600$. Lo bueno es que no hace falta mucho más para la circuitería (un SoC como el de los móviles, con componentes aún más baratos) y una carcasa de plástico razonablemente resistente. Se está hablando de un precio de 700-750$.



Como dicen en good ereader, da miedo ofrecer un dispositivo tan caro. En un mundo inundado de tabletas, las posibilidades de fracaso, de comerse buena parte del stock entre pan, no son despreciables. Pero creen que ha llegado el momento, e interpreto esto debido a que el sector ha quedado prácticamente deshabitado.

En los últimos años, una y otra vez me habéis escrito preguntando por dispositivos que no existían para cubrir vuestras necesidades: gran tamaño, comodidad para la vista y polivalencia.

Cada email que me habéis enviado es una prueba más de que la necesidad existe, que no hay tablet con pantalla TFT que pueda realmente cubrir la necesidad de lectura prolongada y descansada, de ligereza, de autonomía, que en teoría puede ofrecer un ereader. Pienso, sin ir más lejos, en todos los que trabajamos con textos de forma intensiva:

  • Estudiantes
  • Investigadores académicos
  • Investigadores corporativo-industriales (mi caso)
  • Letrados y jueces
  • Editores, copys y otros puestos en la cadena editorial
  • etc.

Como dicen en goodereader, citando a una fuente presuntamente cercana a Onyx,
A source close to the situation has told Good e-Reader that “Onyx could have done a technologically sound big e-reader some time ago, but they are afraid the price would discourage the potential buyers. At the moment the Mobius screen costs around $600. The end product could cost 700-750 €/$. I don’t know why the company finally decided to run the risk, but Onyx now thinks there is a substantial market even at the higher price tag.”
Hay que tener en cuenta que la pantalla mobius tiene sustrato plástico, no de cristal, con lo que un dispositivo dotado de ella puede resistir cantidades moderadas de maltrato por las que no pasa un ereader actual. Imagino que llevaréis vuestros ereaders en fundas, pero más allá de eso no los trataréis con pinzas: están diseñados para leer con comodidad en cualquier parte. Pues bien, aunque yo no me arriesgaría a acarrear sin funda un dispositivo de 700$, lo que sí es cierto es que sí lo llevaría a cualquier parte, sabiendo que no es fácil que casque.



Hay que añadir a esto que el peso, seguro, va a ser inferior al de un tablet equivalente o al de un iPad. Es así porque no hay sustrato de cristal (se habla de un peso 50% inferior al de una pantalla TFT equivalente), porque la circuitería es muy pequeña y porque la carcasa será de ese material despreciado por lúsers e indocumentados: plástico, probablemente policarbonato resistente como el de mi T68. Eso es más ligero y resistente que cualquier metal equivalente, y me atrevo a apostar por menos de 400 gr. para un dispositivo 3,7" más grande que un ipad.

3,7" más grande. Concretamente, 13,3"

¿Sabéis qué otro objeto común es rectangular y mide 13,3" en diagonal?

Un folio tamaño DinA4. Oh, sí.

Para mí ya es suficiente. Ahora mismo estoy empleando un Galaxy Note 12 para revisar los documentos, casi a tamaño real, pero tamaño real y tinta-e es hablar mi idioma. Y no sólo el mío :)

No es que tenga particular manía a Sony, ni mucho menos. Hay que reconocerles calidad, y que en su momento aportaron grandes dosis de innovación. El problema es el de ir a su bola desde siempre, y que durante tiempo les ha salido bien.

Es algo mío, pero si me gasto los dineros no estoy por la labor de comprar un dispositivo cerrado y con el que no puedo enredar. En este caso parto de un dispositivo funcional aunque con bugs (T68), al que le podré conectar un teclado Bluetooth. No está claro si cuando se presente el DinA4Eink saldrá con una versión más actual de Android que 4.0, pero para mí es suficiente. De hecho, en good ereader hablan de 4.4

Android con 4.4 significa kindle. Mantano. El ereader que prefieras. Instapaper. Pocket. A cambio de un precio superior, es evidente que te van a ofrecer mucho más, un dispositivo apto para más necesidades reales que para leer.

Además, se supone que la controladora de pantalla de mobius es más rápida que la controladora anterior. Hay que partir de la base de que Onyx implementaba Pearl y no Paperwhite, lo cual significaba menos contraste... y menos velocidad. A saber por qué hacían eso con Paperwhite ya dos años en el mercado, pero ya no es el caso.

La resolución será de 1200 x 1600. Hoy en día eso parece poco, pero sólo por la gilipollez de muchos "redactores" y "analistas" de tecnología. Durante años he trabajado con un portátil de 13" y 1366x768 con total comodidad. Se verán los píxeles, vale, pero es no dificulta la lectura ni aumenta el cansancio. A cambio, la controladora gráfica tiene que trabajar menos, lo que significa más rapidez y menos consumo de energía. Y 16 niveles de gris son más que suficientes para leer y renderizar todo lo que no sean gráficos muy complejos.

Por cierto, empleo "gilipollez" por el convencimiento moral de que es una alternativa perfecta  a todos los insultos derivados de la discapacidad intelectual.

Más contraste. Más resistencia a las yoyas. Y, por supuesto, la autonomía que esperamos de un dispositivo con e-ink

Quiero creer. Quiero pensar que no todo está perdido para la tinta-e. Y si las cosas van como deben, espero ser de los primeros compradores del invento.

miércoles, marzo 11, 2015

La retroiluminación de los teclados

Mientras me enfrascaba con los mecanismos de las teclas, me llegó una petición de @ciencia_e para que posteara acerca de los teclados iluminados. Como es algo más concentrado, pensé que era una buena idea abordarlo antes que la que me espera con los mecanismos. Allá va

lunes, marzo 02, 2015

El recorrido y resistencia de las teclas

Llevo mucho tiempo pensando en escribir una serie ilimitada de artículos sobre bondades y defectos de los teclados. Ilimitada. Así, con un par. Sería ilimitada porque, cuando entramos en faena y en detalle, es un no parar. Y si escribes mucho tanto para vivir, como para amonsergar al personal, creo que debería interesarte :)

jueves, noviembre 20, 2014

Review de gingko

Review de Gingko

He dado con una herramienta que, si no es revolucionaria para vuestro trabajo o estudios, poco le falta. Es gingko, y a continuación va mi review

Qué es lo que estaba buscando

Tengo que trabajar a toda velocidad con textos complejos, de gran nivel de detalle. Un editor lineal (me da igual un editor de texto sencillo que un editor WYSIWYG como Word) se me quedaba pequeño una y otra vez, porque tengo que recorrer arriba y abajo todo el rato, cambiando o mejorando cada sección del documento.
Mi amigo Rafa Ontivero me insistió sobre una aplicación de la que me habían hablado otros colegas (como Moisés Cabello) para crear documentos complejos y que necesitan materiales de referencia: novelas, en su caso, o informes, en el mío (me dan de comer, aunque sueño con algunos borradores de monografías…).

La aplicación se llama Scrivener. Tiene un montón de buenas ideas y, de hecho, es lo que necesitarían ser los editores de documentos de verdad. En un entorno unificado se gestiona el documento (entorno a un árbol de secciones muy cómodo) como la documentación auxiliar. Os animo a probarla, porque es realmente interesante.

Sin embargo, para mí tenía dos límites:
  1. No hay versión móvil. Es un problema, porque hay veces que no llevo un PC encima. Hay versión prometida para iOS, pero con un retraso más que considerable
  2. Está pensado para el escritor wannabe. O incluso para el escritor, aunque éstos últimos sean muchos menos. Está pensado para un usuario en solitario, y no hay implementada ninguna función de colaboración, ni se la espera.
El segundo problema es para mí un deal breaker, porque trabajo en equipo sobre documentos. Probé incluso a generar una parte mía exclusiva de documento con scrivener, pero entonces el invento perdía la gracia.

Tras unas semanas de búsqueda ocasional, di con gingkoapp.com a partir de la relación de outliners de wikipedia. Lo que vais a seguir leyendo son los resultados de mis pruebas

El creador

Tengo un proceder muy mío con el software. Nunca estoy satisfecho, y siempre busco nuevos productos que mejoren algún aspecto de mis operaciones (por más que sólo adopte los que me ofrecen mejoras reales).

Si el producto es de una empresa pequeña, y me interesa lo suficiente, me pongo en contacto con los creadores. Para mí, el diálogo sobre el producto, sus funcionalidades y su futuro es esencial de cara a apostar por él o no.

Adriano Ferrari es un desarrollador con una idea tremenda: hay un amplio margen de mejora para escribir y para leer textos.
Cuando empecé a usar el producto, me llamó tanto la atención que me puse en contacto con él. La primera vez en inglés, y la segunda en castellano. Las respuestas han sido amables y precisas, y me han animado a seguir usando el producto, y a pasar a versión Premium.
Eso, reconozco, es asunto mío: si algo me gusta lo suficiente, pago cuando estoy convencido. El caso previo, como muchos sabéis, es Inoreader. Un producto que nace como lector RSS social y que acaba siendo un information hub de primera categoría, y por el que aposté tras intercambiar correos con su creador, Yordan Yordanov.
Para mí, la informática es algo personal. En muchísimos sentidos

El concepto

Parece mentira, pero demuestra que se puede innovar donde parecía imposible: en la edición de textos. Como dice Adriano:
With Gingko, you can always see the bigger picture (to the left) and the details (to the right). This simple change makes a profound impact.
Gingko makes text 2 dimensional, allowing you to read in breadth, or depth Truly 2-dimensional text. Example Notes on Ancient Greek History (written in Gingko)
It means that text can now be two-dimensional. There’s the linear dimension, and the hierarchical dimension. (Note: Tables of contents, parentheses, footnotes and marginal notes are several attempts to add this second dimension.)

Remember that there is nothing sacred in the way we organize text. When computers came onto the picture, all constraints were removed, and our words expanded into this vacuum in the most chaotic way possible: as a Web.
I argue that this is simply a response to the limitless freedom that computers provide, but it is not the best way to organize information for humans to read and understand.
Dentro video

En otras palabras, lo que te ofrece Gingko es un espacio de trabajo dividido en columnas, en las que puedes ir insertando tarjetas de texto formateadas con MarkDown.

Acabas de escribir una nota. Control + Enter. Quieres escribir una nota hermana (de igual nivel jerárquico). Control + down. Quieres escribir una nota hija (de menor nivel jerárquico). Control + derecha. Quieres volver a editar. Control + Enter de nuevo, y Shift + F11 para que salga un editor sin distracciones.. Te mueves por las notas con cursores y listos.

Tan sencillo. Tan inmediato. Ya está.

Ferrari lo define como A mix between Evernote + Workflowy. He probado WorkFlowy, y me gusta más Gingko por la presentación visual y el trabajo con tarjetas. Lo que quiero es reproducir en la medida de lo posible el workflow de Scrivener y tener separados los materiales inmediatos del texto dividido en tarjetas, y de momento la experiencia es muy satisfactoria.
Sobre todo porque, al final, cuando el texto te mola, lo puedes “compilar” como con Scrivener. En la ruedecica de la derecha arriba, eliges si la salida debe ser HTML, markdown, docx… y sale todo el documento perfectamente ordenado. Es sencillamente tremendo: sencillo, limpio, eficaz.

¿Markdown?

In principio erat HTML. O incluso SGML. Pero escribir en HTML no es la cosa más cómoda del mundo, y a no mucho tardar surgieron distintos lenguajes de marcación más sencillos. En vez de b y /b, se emplearon signos más rápidos, como dos asteriscos.
De hecho, cada motor wiki (mediawiki, dokuwiki, tikiwiki, etc.) usan su propio sistema de marcado interno para editar. Cuando se visualiza la página, el motor se encarga de convertirlo a HTML para que se vea en el navegador.

Lo que ofrece markdown es una estandarización de estos sistemas de marcación sencillos. Reconozco que me ha costado, porque son años de costumbre de trabajar con el de dokuwiki. Pero la idea es buena: trabajar siempre de la misma manera. Además, hay muchas herramientas para convertirlo al formato que queramos: HTML, DOCX, LaTeX, etc.

Otro video más

Características y funcionalidades que me han atrapado

  • Los atajos de teclado y su velocidad
La velocidad que se puede alcanzar en una aplicación con atajos de teclado bien pensados es inalcanzable con cualquier otro método. Esto es así por la sencilla razón de que no hay que despegar los dedos del teclado en ningún momento.

Uno de los aspectos que más me está gustando de gingko es que está completamente orientado al teclado. No tengo que usar el ratón si no quiero, y de hecho no suelo usarlo. A poco que es largo el texto, abro el modo de escritura sin distracciones y veo el texto a tamaño gigante, lo que mi presbicia agradece. Acabo de escribir la tarjeta de turno, y vuelvo al espacio principal. En algunos momentos exporto a HTML para ver el texto en su conjunto, y vuelta a empezar.

Como detalle preciosista, los atajos son o los estándar (cursores) o los de vim (HJKL). Esto, unido a Markdown, ofrece una productividad tremenda cuando de lo que se trata es de organizar información escrita.
  • Trabajo colaborativo
El trabajo colaborativo funciona evitando la concurrencia de permisos. No es colaboración en tiempo real, como Google Docs, pero al estar dividido el documento en tarjetas no hay problema en trabajar varios a la vez, cada uno con su área de responsabilidad.
Cuando trabajo colaborativamente con wikis, lo que solemos hacer es dividirnos el trabajo y editar cada uno las páginas que le corresponden. Este caso es igual, pero mucho más fluido. La ventaja de gingko comparado con los wikis es que en todo momento se puede comprobar cómo van progresando cada una de las tarjetas.

Una limitación que tiene de momento es la carencia de un histórico: no hay un historial de cambios que poder revertir. Sin embargo, la solución está planeada
We will soon have a trash feature, then full undo, and eventually a complete version history.
  • Casi multiplataforma
He probado gingko en distintos navegadores completos (de escritorio) en Windows, Linux y Chrome OS. Perfecto.
De hecho, en ChromeOS va más fluido y rápido que Google Docs.

Tal cual.

En ChromeOS para Android: Casi perfecto. De hecho, tanto una pantalla táctil como un ratón con rueda, o un touchpad con gestos, ayudan para recorrer el texto completo. El único problemilla es que, cuando editas, se amplía la zona de la pantalla hasta un tamaño excesivo. Pero eso no pasa en el modo de escritura sin distracciones, que funciona a las mil maravillas.

El que va chungo, sorprendentemente, es en iOS con teclado externo. No funcionan bien los atajos de teclado. Pero es la única excepción que he encontrado.
  • Sencillez
A la edición y la navegación entre tarjetas se le suman sólo el mínimo de funciones posibles para ayudar con la estructuración de textos. Por ejemplo, se pueden marcar
De manera que se puede planificar los contenidos que va a incluir cada tarjeta. Pero eso es todo. La idea es ayudar en lo posible a concentrarte en el documento, sus contenidos y su estructura. Nada más
  • Exportación y publicación
Lo que cierra el trato para mí es que con un sólo clic se puede exportar el árbol entero de tarjetas a un documento markdown o un documento HTML.

Un documento HTML se puede exportar a cualquier blog o CMS.

Un documento markdown se puede convertir a todos los formatos de texto principales, de forma muy sencilla y sin fallos.

Lo bueno de esto último es que se puede generar una parte de un texto usando gingko, y luego sumarla a algo más amplio. Por ejemplo, si tus compañeros usan Word o Google Docs y no quieren usar gingko por el motivo que sea, no hay problema: se exporta, y se suma al documento más amplio.

En Resumen

Tampoco voy a exagerar. No es la piedra filosofal. No vale para todos los proyectos o necesidades.

Lo sigo probando. He de decir que me está encantando. Es, simplemente, una idea feliz.

Para mí, lo mejor es que rompe con la metáfora del folio infinito que son los editores normales. No nos engañemos: con ellos me gano el pan, y han supuesto una revolución tan grande que es invisible. Pero cuando hay que trabajar con documentos complejos, el trabajo con un árbol y nodos (tarjetas dentro de gingko) es un salto a mejor muy importante.

Ahorra trabajo y esfuerzo a la memoria. No tenemos que depender de nuestras (cansadas) neuronas para mantener el texto en la cabeza, sino que podemos concentrarnos en cada sección del texto, y recuperar la visión general con dos pulsaciones de teclado.
Sólo queda lo obvio: recomendaros que lo probéis. Es de una sencillez tan sorprendente que puede cambiar para mejor parte de vuestra forma de trabajo.

Edito: si queréis ver la review en gingko, id aquí: https://gingkoapp.com/review-de-gingko ; si queréis ver la conversión a html, es ésta: https://gingkoapp.com/export/4c2f84070e7f1f121700003a.html

martes, octubre 28, 2014

RSS: YOUWHENWHAT

O más corto aún - RSS:YWW Esta mañana he estado discutiendo con uno de los creadores de Inoreader sobre la amenaza que puede suponer para los clientes RSS surgidos a partir de la muerte de Google Reader. A Yordan le preocupa que uno de los creadores de RSS se ponga a currar para Facebook, por el poder del monstruo, y yo le he quitado importancia. A continuación, traduzco mi largo comentario en espera que sea de vuestro interés.

El objetivo de un cliente RSS no puede ser el público de masas. RSS siempre ha sido un producto para minorías: usuarios intensivos de información, yonkis de la información, lo que queráis. Periodistas serios, blogueros dedicados, gente al cargo de sites importantes o al menos de publicación frecuente, etc. En el mejor momento de Google Reader, sus usuarios éramos una pequeña minoría comparados con los usuarios de Facebook (el cual apenas uso, por cierto). Google reader no era útil para la mayoría de los usuarios de Facebook, pero los usuarios de Google Reader no podíamos sustituirle por Facebook, Twitter o cualquier otra cosa que no fuera un buen lector de RSS. Cuando Google decidió cerrar Reader, sus usuarios fueron los que protestaron con más energía (¡haciendo manifestaciones!) que cualquier otro grupo de usuarios en la larga historia de cierres de producto de Google. No sirvió de nada, vale, pero demostró que esa pequeña minoría (se hablaba de entre 20 y 40 millones de usuarios) era muy leal y necesitaba de verdad un cliente RSS. manifestación por el cierre de google reader En esos días, Twitter ya estaba maduro del todo y algunos usuarios de RSS intentaron sustituir a reader con twitter... sin éxito, hasta donde sé. La clave de un cliente RSS, de usar RSS, es que decides CUÁNDO leer lo QUE te interesa. Obviamente, no puedes hacer esto en twitter, por más tiempo que inviertas en su timeline. La clave de un cliente social de RSS es que, además de ese TÚCUÁNDOQUÉ (YWW), también puedes COMPARTIR y COMENTAR tanto lo que te interesa como lo que le interesa a tus contactos: aquellos posts suficientemente interesantes como para invertir minutos en la lectura y comentario de los miles de titulares que repasas cada día. Esos contactos del cliente social de RSS son como tú: valoran la buena lectura. Necesitan la buena lectura. Algunos son profesionales, y todos necesitan estar bien informados. Por lo tanto, el tiempo para discutir es limitado, y la discusión es muy diferente de la charla superficial que fuerzan los 142 caracteres de Twitter o el uso de Facebook: frenético, con muy pocas oportunidades para la reflexión, con cientos de usuarios. En Google Reader, éramos grupos de algunas docenas de usuarios en el mejor de los casos. En Facebook o Twitter, lo normal es seguir a cientos. Haced cuentas. Termino. No hablo de usar o no usar Twitter o Facebook. YO los uso muy poco, porque no encajan en mi rutina y me resultan intrusivos. No soy YO quien decido CUÁNDO y QUÉ. Pero para mis amigos y familiares, son muy importantes. Google Reader nunca fue no ya importante, sino siquiera conocido, para la mayoría de mis amigos y familiares. No son yonkis de la información. No necesitan leer tanto cada día. De una vez por todas, hay que asumir que RSS es algo para minorías, tiene un perfil de uso y de usuario muy determinado, y jamás va a superar la barrera de la minoría. Enhorabuena :) Por otra parte, quedan por ahí usuarios apasionados por sus temas y que hacen un uso ineficaz de su tiempo. Que abren cada día sus docenas de páginas para ver si hay actualizaciones. Para ellos, y también para los que se toman en serio estar informados, un lector de RSS es un salto bestial. Es un antes y un después. Yo uso inoreader. Lo conocí cuando el cierre de Google Reader, porque su creador, Yordan Yordanov, lanzó un email a una de las listas de afectados por el cierre, anunciando que había creado una alternativa. En aquellos días, estaba decidiéndome entre feedly (que no es social, y que muestra en móvil las fuentes de una manera que no me gusta) y theoldreader (que no tiene cliente móvil), y lo que me decidió por Inoreader fue que Yordan escuchaba, y escucha. Cuando le comentamos algunos que nos gustaría reenviar noticias por email, como hacíamos con Google Reader, en pocos días estaba implementado. Y así con todo. Soy un evangelista extraño. No paro de hacer publicidad de Inoreader... y pago por ello. No cobro. Pago. Por una cuenta Premium. Por sostener el producto. A estas alturas, ya es mucho más de lo que nunca dejaron ser a Google Reader, y de ser un cliente social de RSS ha pasado a ser un Information Hub. En él consulto mis fuentes, que las discuto y comparto con mis contactos dentro de Inoreader y fuera (por email, twitter o linkedin). Almaceno desde él los posts que me merecen la pena a pocket, readability o evernote. Encima, con versión nativa para Android e iOS Como tantas veces, os animo a probarlo. Quizás ya usáis otro cliente (feedly, theoldreader, etc.), o quizás nunca le habéis dado una oportunidad a RSS. Si queréis hacer una prueba rápida, no tenéis más que crear una cuenta. Si no tenéis fuentes RSS previas, sólo tenéis que añadir dando al enorme botón de "+" a estas fuentes de ejemplo sobre cultura y ciencia, que he exportado de las mías. Cuando lo hayáis importado, os encontraréis con algo así 2014-10-28 10_39_09- La simple belleza de un lector de RSS es la eficacia con la que revisas tus fuentes: agrupadas en carpetas, puedes leer los titulares a toda velocidad, abrir los que te interesan y dejar la mayoría sin leer. O abrir, comprobar que no te interesa, no seguir y pasar al siguiente. O abrir, ver que te interesa pero que es largo y no tienes tiempo, y pasarlo a pocket o readability o instapaper. Si además queréis compartir o discutir los posts que os interesan, lo podéis hacer por fuera (email, twitter, facebook, whatever) o dentro de inoreader. Mi usuario en inoreader es Juan Chulilla (@jlchulilla), por cierto.    
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