miércoles, mayo 13, 2009

Un cuento de mi hija

Esta mañana mi hija de 4 años se ha despertado en su habitual estado de completa incontinencia verbal. Le ha pedido a su madre que le contara el cuento de la hechicera de la noche. Su madre le ha respondido que no conocía el cuento. Ese concepto de "mamá no conoce un cuento" no le resultaba aceptable, así que ha insistido hasta que la madre se ha dado cuenta de que se estaba refiriendo a un cuento que les leían en el cole, pero que no teníamos en casa.

La nena le ha respondido: "Bueno, mamá, estaría muy bien que me lo contaras en el coche, así que mejor que te lo descargues de Internet"

Ante todo, puedo jurar que el contacto que le damos acerca de internet es principalmente videos infantiles y de animales en youtube. De hecho, si se encuentra una ventana de youtube abierta trata de clicar en uno de los videos que se muestran.

Después, "Descargar de Internet". He dejado de leer en buena medida mi periódico habitual porque me he hartado de su campaña de FUD (Fear, Uncertainty and Doubt) y de mentiras directas respecto a un tema fundamental para la nación como es el acceso a las TIC. En primer lugar, ilegal es aquella acción tipificada como tal en nuestro código civil y penal. Merece la pena insistir de vez en cuando: el uso de P2P, en tanto que se asimila a copia privada sin ánimo de lucro, no es ilegal, y no lo será mientras no cambie la ley al respecto. En segundo lugar, lo mejor de usar tácticas goebbelianas y repetir la misma mentira una y otra vez es que acaba calando, y así podría parecer que "descargar de internet" es ilegal en sí. Se obvia, por lo tanto, el acceso a todos los contenidos cuya licencia permita el libre intercambio, o haya caducado y haya pasado al dominio público.

Hay unas obritas de mi bisabuelo, José Muñiz de Quevedo, que tengo en proyecto digitalizar y colgar en alguna parte. No son una obra cumbre de la literatura, pero me interesa que alguien tenga la opción de leer obras pacifistas de finales del XIX. Mi bisabuelo murió en 1918, con lo que toda su obra es de dominio público. Pero si hablo de descargarla, habrá quien piense en ilegalidades por haberle hecho mella la campaña de la SGAE y satélites en contra de la población y con la connivencia del gobierno.

Sin embargo, lo que más me interesa es la reacción de mi hija. No le hemos hablado nunca directamente de este tema, porque antes tiene que comprender un montón de cosas previas. Pero de alguna manera lo sabía, quién sabe si de escuchar alguna conversación, de otro amiguito en el cole, los primos o quienes sean.

La frase ésa de "bueno, pues descárgalo de Internet" nos ha dejado patidifusos, como es habitual, pero también me ha hecho pensar: Para mi hija es algo natural, de su entorno. Mi hija da por supuesto que los videos de youtube vienen de internet, y lo asocia a los cuentos o a todo lo que se pueda oir, ver y leer.

Internet es el gran tesoro de nuestra generación y las venideras. Ofrece un acceso inimaginable anteriormente a todas las parcelas de la cultura. Con spotify o con otros medios, por ejemplo, se puede acceder a buena parte del patrimonio de música clásica con sólo tener conexión a Internet. Cuando yo era niño, finales de los 70, el acceso a la música clásica era extremadamente minoritario entre otras cosas por su precio: espantaba a quien no tenía contacto previo, y reunir una biblioteca decente exigía ser rico o hacer sacrificios.

Otro tanto pasaba con los libros: la colección de clásicos de mis padres les costó hacer malabarismos con el presupuesto, y hoy son poco menos que ilegibles porque el ácido ha dejado el papel marrón y quebradizo.

En ambos casos se trata de patrimonio de la humanidad, al que se debería facilitar el acceso en la medida de lo posible. El proyecto gutenberg facilita el acceso a la literatura clásica, y ha habido distintas iniciativas (BBC, por ejemplo) que han hecho lo propio con la música clásica.

Las redes de pares facilitarían aún más la difusión de estos tesoros. Pero, al parecer, su mero uso entra dentro del ominoso concepto de las descargas ilegales, y en Francia ya está prohibido. Salvo que digan lo contrario, incluso está prohibido mantener torrentes de software libre en bittorrent y compartirlos.

La defensa sin restricciones ni límites de estos derechos mal entendidos y peor comunicados puede llevar a un retroceso temporal del avance deInternet y sus efectos en el alcance del patrimonio cultural.

Pero escuchando a mi hija me queda claro que están tratando de poner puertas al campo

1 comentario:

  1. Anónimo11:33 a. m.

    pero bueno no sabia nada de este blog,Juanjo me ha regalado este finde un lector de libros creo que es el sony 505 y estaba buscando cosas de lectores porque no tengo ni idea.. y me he encontrado con este blog y he leido lo del cuento y he pensado inmediatamente en vosotros luego ya he subido a ver quien era el autor del blog y eras tu jajajaja
    Por fa iluminame en este tema que no se si quedarmelo o no tengo 1q5 dias para probarlo,podriamos quedar este finde o el que viene
    Un besote a los 4

    Pamela

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