miércoles, octubre 08, 2008

Libros de texto, revistas científicas y lectores de ebooks

Incremental blogger cita un estudio de la Universidad de Tejas en el que se está poniendo a prueba un modelo de bajo coste de libros de texto electrónicos descargables a ordenadores (dada su universalidad, aunque lo suyo sería usar lectores de ebooks para cuidar la vista de los estudiantes). Me ha gustado especialmente esta frase:

One goal is to lower costs, which are way out of hand in the
acedemic world. This is true for textbooks. This is true for academic
proceedings. This is true for journals. The market is ripe for a
market-jarring 10x cost reduction in academic minded publications.

La academia, tanto en la etapa de formación como en la de producción, debería ser un doble servicio a cada nación. Sería completamente incongruente que yo criticara que las universidades privadas tengan la posibilidad de ofrecer sus servicios de formación compitiendo dentro del mercado de la formación superior, y que los alumnos escojan dentro de sus posibilidades económicas aquello que más les convenza.

Muy distintos son aquellos costes evitables y conectados a cuellos de botella e intereses espúreos: los libros de texto, por una parte, son un instrumento educativo y no deberían ser fuentes maximizables de ingresos mediante aros, cuellos de botella o como se quiera. La tecnología ya está madura para evitar todos los costes de impresión y logísticos, con el añadido de que con un ebook se puede hacer mucho más: marcar texto, copiar y pegar secciones del mismo, etc.

Otro tanto debería ocurrir con los vectores de transmisión del conocimiento académico que son las revistas científicas. Como sabemos, el bonito invento del índice de impacto ha provocado que se extremen la diferencias entre las revistas de prestigio y el resto de las revistas, con la consiguiente oportunidad de negocio aprovechada a pleno. Prefiero no poner ejemplos específicos, pero si buscáis artículos de una disciplina que os interese os podéis encontrar fácilmente con que el precio de la descarga de un artículo específico puede ir entre los 5 y los 20 dólares, y que la suscripción anual suba proporcionalmente. Si vuestra biblioteca no está suscrita, o en la actualidad no estáis en una universidad, no tendréis acceso a contenidos de calidad y posiblemente relevantes para lo que tengáis entre manos.

El doaj y la iniciativa de Budapest son dos respuestas que más nos vale que maduren. Los resultados ya se están dando (un ejemplo en el que colaboro como autor y editor), pero a nivel de soporte hardware me parece evidente que es imperativo dar el paso a un hardware que optimice la experiencia de lectura, un lector de ebooks que cumpla con los requisitos específicos de este tipo de publicaciones.

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