miércoles, febrero 25, 2009

Un escenario sencillo para entender el problema de los precios de los ebooks

Hace un año publiqué un post acerca de las ventajas que tiene la plataforma kindle de Amazon. Bueno, en un año mi punto de vista ha evolucionado y ahora me fijo más en el problema que supone dicha plataforma como cuello de botella: si quieres publicar, tienes que pasar por mi catálogo y en mis condiciones. En ese sentido, la competencia de Amazon ofrece más opciones, desde definir la propia tienda digital por parte de Adobe hasta tener mucha más tolerancia a ofertas de terceros, pese a proponer su propia tienda, como es el caso de Sony. Amazon, a cambio, ofrece una seguridad supuestamente férrea.

En aquel post comenté la ventaja fenomenal que supone una plataforma de venta y distribución como es kindle. Necesitaba consultar tres monografías para un artículo:
  • de Weinberger, Everything Is Miscellaneous: The Power of the New Digital Disorder. 16,85$ como oferta especial en papel, 14,85$ para el Kindle
  • de Surowiecki, The Wisdom of Crowds. 10,17$ como oferta especial en papel, 7,96$ para el Kindle
  • de Keen, The Cult of the Amateur. 15,61$ como oferta especial en papel, 9,99$ para el kindle.
Si hubiera dispuesto de un Kindle, en ese momento habría desembolsado 32,8$. Eso posiblemente me habría obligado a pensar sobre lo caro que sale hacer ciencia o algo parecido, pero no viene al caso. Me habría ahorrado algo de dinero sobre los libros en papel pero, lo más importante, habrían llegado a mi casa en 5 minutos en vez de en semanas. Cuando los necesito.

No digo nada nuevo si vuelvo a mencionar la compra impulsiva: si esas obras bajaran todas de 10$ y alguna de 5$, me lo pensaría mucho menos. Incluso aunque a final de mes la factura fuera comparable debido a que adquiriría más libros.

Compra impulsiva + disponibilidad instantánea es un cóctel muy poderoso. Si a eso le sumamos no ocupar lugar, llevar siempre encima la biblioteca entera y conservar las anotaciones, es un salto bestial respecto al p-book.

De hecho, y por motivos puramente pragmáticos, si el precio de los ejemplares fuera contenido, no sólo es que incentivaría la compra impulsiva: es que sería más racional llevar a cabo el desembolso para adquirir esos ebooks que perder mucho más tiempo buscándolos por las redes de pares... y en muchas ocasiones, no encontrándolos.

Es posible que el precio unitario asuste a los editores, que les dé miedo no confiar en la promesa de que podrían llegar a vender n ejemplares de ebooks por cada pbook que venden actualmente. Eso se me ocurre que es el freno más poderoso, junto con la pura inercia, a ofrecer rebajas sustanciales en los ebooks.

Pero si amazon les demuestra que precios por debajo de la barrera impulsiva son el camino para vender, tendrán que adaptarse. Eso, o esperar a que Amazon desembarque en cada mercado y lo tome al asalto.

4 comentarios:

  1. Apple ha demostrado que la plataforma de aplicaciones para el iPhone es muy rentable, además de ser una vía rápida de fidelizar usuarios.

    La compra impulsiva y los micropagos son el futuro y aquellas industrias que no se adapten sufriran tasas de piratería mucho más altas que las que sí lo hagan.

    Un precio por ejemplar entre 5€ y 10€ haría que casi no tuviese sentido el uso de Vagos.es o similar.

    Eso sí, un ejemplar físico -con todos sus costes a cuestas- a 18€ y un ejemplar virtual -con sus costes de replicación cercanos a 0- a 15€ me parece poca diferencia para que el estímulo a la compra impulsiva funcione.

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  2. A mí no me acaba de convencer una plataforma que se constituya en cuello de botella para hacer llegar los contenidos. Prefiero un modelo más descentralizado, donde las editoriales y los autores tengan más opciones: montar su propia tienda, usar la plataforma de la empresa, unirse varias, etc.

    De todas maneras, el salto no puede ser de la noche a la mañana. Si los precios fueran realmente atractivos, llegarían a amenazar a los pbooks y eso es algo que nadie se puede permitir con el stock que hay.

    Otro coste que no tienes en cuenta es promoción y publicidad. Sólo puedo imaginar que, en el ejemplo que comentas, no sería la causa que justificara la poca diferencia entre ambos.

    El escenario óptimo sería una primera bajada significativa pero no decisiva (pongamos, del 25% al 35%, con ofertas puntuales del 50% o un poco más), y que con inteligencia y promociones fueran bajando los precios para aumentar las ventas y la base de usuarios. Las editoriales no pueden hacer dumping y reventar los precios porque pondrían en claro peligro sus otras líneas de negocio.

    Eso sí, los que hagan bajadas testimoniales se expondrán cada vez más a que los que sean algo más "atrevidos" les coman el mercado. Con la salvedad de que si controlan la distribución de obras de gran demanda les va a dar más o menos lo mismo lo que hagan otros.

    Bienvenido, por cierto

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  3. Andrés Puentes6:24 p. m.

    Me he explicado mal. El ejemplo de iTunes lo he puesto pensando que cada grupo editorial monte su propia versión/plataforma.

    No había pensado en los stock existentes, pero sigo opinando que es muy difícil vender algo intangible si hay poca diferencia con algo que puedas ver y tocar. Estamos muy condicionados por años (siglos) de experiencia y esa tendencia es complicada de cambiar.

    Yo mismo me doy cuenta que a veces veo aplicaciones en la iTunes Store, y si pasan de la barrera psicológica de los 3 euros, mi tendencia a comprarla es menor. Estoy hablando de impulsos "irracionales", de la compra tipo lo veo-lo quiero, donde no entran más factores en liza.

    Es obvio que mis mecanismos mentales son difícilmente extrapolables a otra persona.

    Por otro lado, el día que saquen novedades en ebook, mi "cuenta de resultados personal" va a sufrir un ligero desaceleramiento, por seguir la tendencia en términos socio-económicos.

    Gracias por la bienvenida. Te sigo como "oyente" de hace tiempo.

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  4. Respecto a la diferencia de comprar p-book y e-book, otra diferencia es la satisfacción demorada del deseo vs. la satisfacción inmediata del deseo. El kindle en eso es la obra de un grupo de genios, con su configuración en base a telefonía. Un par de clics y el libro se está descargando allá donde esté el usuario.

    Los mecanismos mentales que mencionas, la compra impulsiva, son del todo comunes. Por ejemplo, trato de no entrar en dealextreme.com a menos que necesite algo, porque sus precios son tan ridículos que no es fácil resistirse, sobre todo teniendo en cuenta que no cobran por gastos de envío. Luego te llega lo que te llega, claro, pero la relación causa-efecto, deseo-satisfacción, pierde el máximo número de intermediarios posible.

    Y efectivamente, como alguien saque novedades interesantes para ebooks a precios razonables, nuestras cuentas bancarias sufrirán.

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