martes, diciembre 13, 2011

Mirasol, Kyobo y la gestión de expectativas, o como cagarla con el software

Hace casi un mes hice la primera mención a Kyobo, el primer ereader con pantalla a color mirasol que aparece en el mercado. Aún en su primera generación comercial, la pantalla mirasol promete darle una vuelta de tuerca a la tradicional pantalla de tinta electrónica. Como desgraciadamente es habitual, la casa que lo comercializa nos regaló la vista con un bonito video.



Algún día alguien escribirá sobre el daño que el Hollywood Operative System ha hecho a la tecnología y su percepción por parte del público. HOS es el embellecimiento artificializante de un producto tecnológico, que tiene siempre la virtud de disparar las expectativas hasta que te encuentras delante del trasto y tus ilusiones se van por el retrete. Siendo coreano, el anuncio es sorprendentemente occidentalizante y promete unas experiencias a los padres de los churumbeles protagonistas que, en fin, no van a ser tan fluidas.

En serio, si en su momento hubo una reconversión industrial y se mandó a la prejubilación a gente que hacía productos reales, los grandes y medianos de las IT deberían plantearse reconvertir a esos publicitistas tan garrapatísticamente anclados en las convenciones visuales del siglo XX. Con los años, el efecto sobre las expectativas es más y más negativo y, de hecho, el público busca en Youtube el producto real, desconfiando de unos anuncios que han costado tantísima pasta.

Comparad esa bonita estampa y ese dispositivo tan deseable (por su carga simbólica y por su tecnología) con un ejemplo real



O mejor, con dos



El segundo video es muy clarificador: el icono de "espera, espera, que la están peinando" gira con alegría. Las animaciones son fluidas. Pero tarda en abrir un ebook que es puro texto más que mi Kindle o que cualquier ereader actual.

Es para hacérselo tragar al encorbatado que tomó las decisiones, embalaje incluido. Es sencillamente indecente que el software y quizás la CPU no acompañen a esta pantalla novedosa y que jodan la experiencia de usuario. Imaginaos la fiesta que puede ser gastarte los dineros en una pantalla legible bajo el sol, en un producto que cuesta 3 veces lo que un Kindle, para tener que hacer un concurso de lanzamiento de pelotillas de nariz mientras esperas a que se abra el libro que quieres leer.

Moraleja 1: señó decisor de producto (manager-owner): que sí, que el público al que le trata de encalomar su producto ve youtube. Y como se les ocurra comparar su carísimo anuncio con Hollywood OS con el video del manolo de turno, tembloroso y con reflejos de focos, del bicho real, va a pasar mucho de comprar su producto. Sugerencia: pase del HOS y enseñe lo que tiene. Si es bueno, se venderá solo.

Moraleja 2: montar componentes estándar es ba-ra-to: una placa, una CPU ARM. Desarrollar software es MUCHO MÁS barato, con todo lo que ha llovido y todo lo que hay disponible. A menos que el diseño sea del hermano de su pareja o de su hijo, mate al diseñador de todo software que amenace con joder la experiencia que ofrece una pantalla como mirasol. No gaste. Ya le digo, siembre el ejemplo en su empresa con una ejecución pública del perpetrador sin conexión familiar con usted, y luego vaya a proveedores serios tanto de componentes como de software de ereader y monte con sus productos y con la pantalla mirasol un producto a la altura de las circunstancias.

Moraleja 3: si el diseñador de software es su hijo o su cuñado, regálele un iPad y dígale que investigue con él nuevos mercados. Páguele el sueldo que su empresa se pueda permitir, mantenga la paz familiar e impida con sutileza, sin amenazar la autoestima del familiar, que toquen nada realmente importante. Siempre será mejor que el precio que tendrá que pagar para que ese socio suyo acepte a la joven promesa como empleado a cargo de trabajo real.

4 comentarios:

  1. Se supone que Kyobo trae un Snapdragon single-core de 1Ghz, así que el asunto debe ir por software más que por hardware.

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  2. Pablete9:44 a. m.

    Ja ja ja es genial en el tercer vídeo cómo se desespera el coreano mientras espera a que se cargue el libro, dando toquecitos por todas partes. Un poco más y lo cuelga ...

    En fin, parece que el chisme es bastante lentorro, no solo en la carga de libros sino también en el paso de páginas con ilustraciones. O a lo mejor es que se lía con los ideogramas orientales, y con texto en alfabetos occidentales no le pasaría ¡vaya Ud. a saber! Igual no venía mal darle un pulidito al firmware, porque seguro que con ese hard se pueden hacer las cosas un poco más rápido. Aunque también es cierto que cada vez nos cuesta más esperar y lo queremos todo ya, de inmediato, o mejor antes todavía. Esas esperas pueden ser buenos momentos para respirar, para meditar, para estirarse un poco ... o para el concurso ese de pelotillas. Hale, una tilita y a moderar un poco ese ansia viva por tener las cosas en el momento en que las deseamos. Que 15 o 20 segundos de más no van a ningún lado.

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  3. Disiento ligeramente de tu opinion Pablete. 
    Creo que la impaciencia ante la "lentitud" del ordenador no es mero capricho de nene malcriando incapaz de rendir el debido honor y respeto a la magia que tiene entre manos.En algun sitio he dicho que truco sobre el que se fundamenta el exito del iPad es la agilidad de su pantalla, pues es ella la que transmite al usuario la sensacion de que la virtualidad de los bits se comporta como los objetos de la realidad de los atomos; en definitiva, que el cacharro hace lo que el usuario le manda, incluyendo la eventualidad de que un toque tonto equivalga a ese gesto torpe que conduce al derramamiento de la taza de café sobre el teclado.

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  4. Pablete1:27 p. m.

    No, si en realidad a mi también me jode tener que esperar cuando el chisme (el que sea en cada caso) se atasca y tarda media vida en hacer lo que se supone que debe. Seguro que muchas veces me pongo tan impaciente o más que el chino este, "más nervioso que perro en columpio", como dicen los chilenos.

    Lo que ocurre es que los nuevos tiempos nos tienen muy mal acostumbrados. Todavía recuerdo rutinas con el ordenador que tardaban 15 o 20 minutos, o más, en completarse (tiempos del Ms-DOS, evidentemente sin multitarea y con el equipo dedicado a eso en exclusiva). O esos arranques de Windows con equipos cortos de RAM, que pasaban de 3 o 4 minutos para poder empezar a hacer algo con el ordenador.

    Los nuevos dispositivos táctiles nos han acostumbrado a que todo sea inmediato, instantáneo, sin un segundo de espera ... y por eso digo que a lo mejor lo que pasa es que también estamos un poco mal acostumbrados, con algo de "capricho de nene malcriado", como dices. No creo que sea tan terrible ni que nadie pierda la salud por tener que esperar unos segundos a que se termine de cargar el libro escogido. Pero también estoy de acuerdo en que es una lástima que este dispositivo no funcione un poquito más fluido, si el problema procede (como parece) de un firmware que no es capaz de sacar partido a todas sus potencialidades.

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