domingo, febrero 13, 2011

La superación del índice analógico.

Hemos pasado unos años en los que acumulábamos frustración al comprobar cómo la primera y segunda generación de ereaders eran un calco digital del libro analógico. En vez de aprovechar su realidad de ordenadores enfocados en la lectura, se imitaba en lo posible al libro de papel. Entiendo que es por el conservadurismo de la industria, que llena de temor los corazones de los responsables al pagar por adelantado los plazos de un problema inexistente: el rechazo del público al ereader que se distancia del libro de papel.

Sé que muchos no estaréis de acuerdo conmigo en esto, pero creo que las interfaces táctiles en los ereaders responden antes al conservadurismo que al fashionamiento de los ereaders de esta generación (concretamente, los últimos sony ereaders). Me explico: uno de los puntos de venta más fuerte de los últimos sonys es que han logrado que sean táctiles prescindiendo de la capa de plástico reflectante de la generación anterior que destrozaba la experiencia sin remedio. Por comparación, dos de los elementos recurrentes de las presentaciones públicas (¿púbicas?) del iPad son la estantería en maderas diginobles (a la aldiko) y la fastuosa animación por la que se pasa de una página a otra, incluido un sonido de fondo vagamente erótico, algo así como "floaaashh". Pues bien, creo que la interfaz táctil del sony ereader busca conectar con el pase de páginas del libro de papel.

No sé, a veces pienso que es como si a los fabricantes de ereaders y, sobre todo, a los diseñadores de interfaz les diera vergüenza innovar respecto a las operaciones de lectura digital. A lo mejor no es consciente, y probablemente exagero, pero sigo acumulando frustración al pensar que no estamos sacando provecho adecuado de estos ordenadores nuestros con autonomía de tres semanas.

En este caso, uno de los primeros en romper la lanza ha sido Amazon, las cosas como son. ¿Un libro con teclado y un cursor? Entiendo que a más de un gafapasta (las mías son de montura metálica y cristal culón) le puede dar un jamar por el combo fatal de "teclado en un libro" + "interfaz no táctil". Los diseñadores de las sucesivas generaciones de Kindle han pensado, en mi opinión con mucha razón, que la tecla física ofrece algunas ventajas: no sólo es más barata y fiable, sino que encima permite el touchtyping, el escribir sin mirar tan imprescindible para quien escribe en serio. Gracias a ese teclado (y, como sabemos, al formato .mobi, que permite esa tecnología vanguardista del subrayado y anotado), no sólo se puede leer, sino anotar y extractar. Lo que hacemos día a día todos los profesionales que trabajan a saco con textos ajenos.

El teclado es una agresión a los ojos timoratos, les restriega en los belfos que lo que les amenaza no es un libro.

No, claro que no. El libro es el texto, desde hace algo antes de Gütenberg encadenado a papel encuadernado, y que de repente puede volar. El libro verdadero eran las resmas de papel manuscrito primero, mecanografiado después, y tecleado ahora por su autor. No por nada, y no sólo por escasez, es que los manuscritos originales son los tesoros de la cultura. Después, pasa a las manos del impresor, que lo multiplica mientras den los dineros y hace que llegue a más manos. Pero el libro que hemos leído toda nuestra vida (salvo nuestros propios manuscritos), es un vehículo, un trasunto, no El Libro. Si se supera esa barrera, si se deja de fetichear con el texto encuadernado y reproducido, podemos estar ante la nueva edad de oro de los Libros y textos de todo tipo.

Es de todos sabido que el ebook rompe con todas las escaseces que no sean artificiales y logren imponerse en contra del interés general. Lo que creo que no está tan claro es que es el usuario, y el diseñador que trabaja para contentarle, el que debe romper las sólidas cadenas de la costumbre adquirida y abrazar con alborozo las nuevas posibilidades.

Acabo de mencionar la ventaja del teclado, que amplié en la superioridad actual de Kindle como herramienta de estudio y trabajo. Ahora quiero extender una idea que me ha inspirado Alfredo Novoa al comentar en mi post anterior:
Sí que sería interesante que los ereaders respondiesen mucho más rápido y que se pudiese hojear un libro de forma mucho más rápida. Si además consiguen mejorar los colores pues pueden tener una oportunidad.
Desde luego que sería interesante reproducir esa operación tan útil en algunas ocasiones para hacernos una idea del texto, pero quedarnos en eso sería reproducir, una vez más, la interfaz del papel en vez de superarla.

No se me ocurre cómo hojear digitalmente un texto, pero hay otro elemento de un libro muy útil para hacerte una idea del libro y después navegar por él: el índice. Hasta ahora, si el ebook estaba maquetado correctamente te encuentras con una table of contents que está calcada de un libro de papel: una lista de secciones del texto. Bueno, no exactamente calcada, porque cada entrada del índice está vinculada a la sección correspondiente y es muy útil para navegar.

No propongo nada revolucionario, ni siquiera del todo innovador. Aprovechando las mejoras que estamos viendo en las pantallas e-ink respecto a la velocidad de respuesta, creo que un paso útil podría ser un índice plegable. Sí, ya sé que da un look "so 2000" que dirían los fashionados, pero creo que se trata de una posibilidad práctica a un problema real. Podéis ver una demo aquí

Creo que para índices de varios niveles de profundidad y/o muy extensos (como mi libro :( ), se agradecería un índice plegable y desplegable según se necesitara, que se pudiera invocar con un solo botón o sobo en la pantalla multisobable. De este modo, podríamos saltar de manera fluida entre el esquema del texto y el detalle del mismo, del árbol al bosque y de vuelta en un parpadeo. El libro como herramienta de trabajo ganaría bastante, me parece.

Entiendo que el debido estudio debería materializarse en posibilidades todavía más innovadoras que un menú en árbol como el que propongo. Pero la idea es la que cuenta. Como gritaban en la Crimson Assurance Company cuando se rebelaron
¡Levad anclas!

¡Dejad atrás deudas a las que nadie os obliga!

¡Sacad partido a los ebook! ¡Dadnos más, diseñadores! ¡Hacedles volar!

3 comentarios:

  1. Dubitador12:10 a. m.

    Si hay opcion para desactivar las emulaciones que no interesen o molesten del referente analogico, entonces a mi plim y a quien le vayan bien pues a su gusto.

    Lo mismo diria del asunto tactil siempre que no impida optar ademas por una interface mas compleja o completa gestionable mediante teclado.

    A proposito del teclado. No me costaria nada imaginar que los teclados analogicos evolucionen hacia una base tactil, como la de los touchpad de los portatiles, sobre la que cabria fijar algo de quita y pon basado en este ingenioso asunto: http://www.tenonedesign.com/fling.php
    Me puedo imaginar así un cacharro con dos pantallas que cuando convenga cumple como un portatil.
    Bajo esta perspectiva un Kno ligero y fashionudo como un Air ya no parece tan trasto.

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  2. Sí, estaría bien y además sería muy fácil. Que con un botón pudieses ir al índice y después navegar a cualquier parte del texto.

    Lo de hojear simplemente consiste en poder pasar las páginas muy rápido y tener una barra de desplazamiento para ir a cualquier parte del libro o a los marcadores (de página) que hayas definido.

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  3. La idea del índice plegable susceptible de ser llamado a través de un botón de hardware me parece excelente --un paso en la dirección adecuada. Poder recorrer un libro arriba y abajo, atrás y adelante, con velocidad y eficacia, es imprescindible en la lectura de libros de texto y técnicos, y ciertamente es una de las principales deficiencias de los lectores electrónicos actuales.

    Y es verdad que tenemos que empezar a pensar en dejar atrás las analogías con lo físico. Que el kindle 3 permita ahora visualizar números de página, ¿es un avance o un retroceso?

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