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viernes, octubre 26, 2012

Gracias a Ricardo Villalba tengo mi primer ewriter

En pocos días os ampliaremos esta información, pero gracias a los consejos de Ricardo Villalba he rooteado un nook touch, lo he conectado a mi alphasmart dana con un cable USB OTG... y escribe, amigos.

Escribe.

¡Escribe!

Escribe. En una pantalla sin retroiluminar. No es perfecto, pero es más de lo que he tenido nunca, y demuestra que el concepto de un dispositivo con pantalla e-ink y posibilidad de editar texto es muy válido. Evidentemente, no es un objeto de deseo para el usuario mainstream, pero en los últimos años muchos lectores se han dirigido a tinta-e para expresar lo interesante que les resultaría un dispositivo así. Gente a la que le gustaría escribir sin tostarse los ojos, en un parque, y centrarse en escribir. O manejar el email y otras tareas sencillas. Gente que ya disfruta de una pantalla de tinta-e para leer, y que se frustran al pensar en la comodidad que podría suponer esa misma pantalla para escribir.

En breve os explicaremos cómo montar una máquina de escribir digital a partir de un nook touch, un cable USB otg y un par de microsd donde tostar el software necesario. Mientras, os dejo con el video




jueves, enero 22, 2009

Velocidad de e-ink en los nuevos kits

Ayer comenté los experimentos de Jaya Kumar con un kit de desarrollo de e-ink. Bastante impresionante ver cómo funcionaba un navegador con una pantalla de e-ink. Hoy quería enseñaros otro de los videos que ha colgado este desarrollador

Los dueños de un iliad conocéis la velocidad de respuesta al lápiz: siendo aceptable, no alcanza a la que ofrece este kit.

En línea de lo que comentaba ayer de aumentar las posibilidades de un lector de ebooks para hacerlo más polivalente y facilitar su compra, la visión de esta velocidad me intriga sobremanera: ¿Será aceptable la velocidad de refresco si se introduce texto mediante un teclado?

Si fuera así, imaginaos: un netbook con el que editar texto como las antiguas máquinas de escribir: en vez de cansarnos la vista con una pantalla retroiluminada, "escribir" en un papel gris.

Lo malo del mercado informático es que es, paradójicamente, extremadamente conservador. Esto explica, por ejemplo, el éxito de los netbooks: un formato conocido y un precio reducido. Si alguien diera con el chiste de cómo vender un netbook basado en e-ink, sería un cambio completamente revolucionario

miércoles, enero 21, 2009

Firefox en un ebook

Me han entrado ganas de titular el post entre admiraciones, pero a) no encaja con el estilo que vengo empleando desde 2005 (cuánto tiempo...) y b) gato escaldado del agua huye, y la experiencia me obliga a ser cauto con el éxito futuro de lo que descubro.

A lo que voy: ars technica ha publicado un desarrollo que integra en un kit e-ink la versión para dispositivos móbiles de firefox, fennec. El kit está basado en vizplex, que es la última generación pública y comercial de tecnología e-ink, pero incorpora algo realmente interesante: Fast update speed - pen input, text input, basic animation and pop-up windowing.

Jaya Kumar es el desarrollador que ha puesto todo en marcha, por libre. Aprovechando desarrollos precedentes (no sólo fennec, sino el teclado en pantalla de hildon, el sistema de
escritorio para dispositivos móviles de gnome que usan, entre otros, los nokia internet tablet)

Como podéis ver, la velocidad es más que destacable respecto a lo que estamos acostumbrados con los lectores de ebooks.

Me ha parecido que es un magnífico ejemplo de que los lectores de ebooks, objetivamente, son ordenadores ultraportátiles de potencia moderada y con pantalla de e-ink. Es una buena lección, hasta un toque de atención, para los fabricantes: si venden sólo un aparato (no un aparato como front-end de una plataforma de publicación) es imposible que supere un nicho extremadamente reducido (geeks biblófilos). Si el usuario puede hacer más cosas con él además de leer libros, nunca perderá, sólo ganará. Justificará con más facilidad el desembolso de unos cientos de euros, y sólo con que se pudiera navegar, usar el email (aunque lo segundo se integra cada vez más en lo primero) y disponer de un PIM decente, estos dispositivos solucionarían buena parte de las necesidades móviles de mucha gente.

De hecho, el Irex Iliad dispone de una biblioteca de software portado por la comunidad destacable, a años luz de lo que dispone cualquier otro lector de ebooks. Lo lamentable es que IRex no se haya involucrado más en ella, porque estoy convencido de que recuperarían fácilmente lo invertido por el aumento de ventas.

De acuerdo, no se podrá jugar a juegos en 3D con un lector de ebooks, como se quejaba públicamente cierto pelagatos que no voy ni a linkar. Pero, como me comentaba un lector, si se pudiera emplear un lector de ebooks para navegar, sería una ayuda para él y para todos los que tienen problemas de vista que les impiden mirar una pantalla retroiluminada más de X tiempo.

Edito: ¿Qué tal suena un UMPC algo lento, sí, pero funcional y cuya batería duraría DÍAS? Tengamos en cuenta que el gasto principal de batería sería la radio wifi, una nadería al lado de lo que gasta una pantalla TFT.

miércoles, marzo 21, 2007

Iliad, primera parte

Adams, D (1991) Guía del Autoestopista galáctico. Barcelona: Anagrama

Efectivamente, el contenido del bolso de Ford Prefect era muy interesante, y a cualquier físico terrestre se le habrían saltado los ojos de las órbitas sólo con verlo, razón por la cual su dueño siempre lo ocultaba poniendo encima unos manoseados guiones de obras que supuestamente estaba ensayando. Aparte del Subeta Sensomático y de los guiones, tenía un Pulgar Electrónico: una varilla gruesa, corta y suave, de color negro, provista en un extremo de dos interruptores planos y unos cuadrantes; también tenía un aparato que parecía una calculadora electrónica más bien grande. Estaba equipada de un centenar de diminutos botones planos y de una pantalla de unos diez centímetros cuadrados en la que en un momento podía verse cualquier cara de su millón de «páginas». Tenía un aspecto demencialmente complicado, y ésa era una de las razones por las cuales estaba escrito en la cubierta de plástico que lo tapaba las palabras NO SE ASUSTE con caracteres grandes y agradables. La otra razón consistía en que tal aparato era el libro más notable que habían publicado las grandes compañías editoras de Osa Menor: la Guía del Autoestopista galáctico. El motivo por el que se publicó en forma de micro submesón electrónico, era porque, si se hubiera impreso como un libro normal, un autoestopista interestelar habría necesitado varios edificios grandes e incómodos para transportarlo.

Debajo del libro, Ford Prefect llevaba en el bolso unos biros, un cuaderno de notas y una amplia toalla de baño de Marks y Spencer.

La Guía del autoestopista galáctico tiene varias cosas que decir respecto a las toallas.
Dice que una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar...
Desde que leí la Guía, yo quería tener algo así. En parte, como todos, lo obtuve cuando accedí a Internet. Incluso en los años pre-web ya era bastante fascinante, hasta llegar a ser la fuente primordial de información sobre todo lo que me rodea, compitiendo con éxito (que no venciendo) con el libro.

Sin embargo, no es la Guía. Es posible que estemos más cerca de ella cuando maduren los UMPC y podamos llevar un cacharro algo menos bizarro que el que transportaba Ford Prefect, pero que haga más o menos lo mismo. Con todo,
La ubicuidad no va a traer consigo una experiencia de lectura comparable a la de un libro. Y yo lo que quería era leer la guía indefinidamente, no sólo desplazarme por sus entradas. Obviamente, sin dejarme los ojos en el proceso.

Lo que andaba buscando era un dispositivo que almacenara documentación digital (principalmente PDF) y me ofreciera una experiencia de lectura mucho más descansada para mi deteriorada vista que la de una pantalla TFT. La tecnología e-ink de philips permite exactamente eso debido a que no necesita retroiluminación para mostrar la pantalla y, por lo tanto, la luz a la que lees los textos es exactamente la luz ambiental.

Y para navidades me decidí. Apoquiné los poco más de seiscientos euros que cuesta el Iliad y su funda de aspecto intencionadamente cutre (para desanimar a los amigos de lo ajeno) y me lancé a la lectura como no lo hacía en tiempo. Pasé a llevar centenares de libros en la mochila y no uno sólo.

En próximos posts iré desgranando mi experiencia hasta la fecha. Como aperitivo, diré que no me arrepiento en absoluto de mi inversión (aunque habría sido todavía mejor si me la hubiera pagado la empresa), aunque se trata de un producto a la vez magnífico y lastrado por fallos injustificables. Sólo deciros que tiene algunos aspectos mejores que los libros de papel: no sólo es llevar n libros encima, y abrirlos exactamente donde los dejaste. No, la ventaja es que el formato del libro es cosa tuya en última instancia - veremos, p.e., como pasar de un PDF tamaño A4 a las medidas (124x152mm) óptimas para el Iliad.

Y como es cosa tuya, no tienes por qué caer en las economías que hacen los impresores y usar letra de hormiga y apelotonada. Es trivial preparar tus libros para una fuente de tamaño 13 (12 - tocha -en LaTeX).Y no hace falta tener 50 años y/o la vista cansada para apreciar y disfrutar de la experiencia de leer libros con letra de tamaño generoso.
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