sábado, diciembre 03, 2016

reMarkable, otra oportunidad perdida

Luis y Pascual me han "regañado". O mejor, me han recordado que tinta-e sigue ahí. Y seguirá mientras tenga fuerzas. Otra cosa es que haya novedades que me llamen lo suficientemente la pena como para crear un post.

En un principio no pensaba escribir sobre el reMarkable. Y no lo iba a hacer, porque está en las antípodas de lo que me gustaría ver como futuro de la tinta electrónica. Pero caramba, comprobar que se acuerdan de uno y de lo que escribió sobre la tinta-e causa satisfacción y hace cambiar las ideas.

Como sabéis los que os sigue interesando el sector, la tinta-e ha quedado reducida a dos categorías:

1. Como appliance "tonta", que sólo vale para leer. Eso lo hacen los kindle y los kobo, y lo hacen muy bien. Sólo eso. Libros o, como mucho, artículos y posts de instapaper o pocket. Es fantástico porque la lectura sin distracciones es perfecta... pero, al tiempo, es frustrante no poder escribir.

2. Como tablet mal rematado. Los Onyx son los que se siguen vendiendo. Son dispositivos con Android, y llevan CPUs antiguas y ligeras. Irían mejor si no fuera porque el software nunca pasó de una beta inicial, está mal rematado o yo que sé. P.e., el Onyx Boox T68 de 2013 llevaba originalmente Android 4 y el software funcionaba de aquella manera. O sea, mal. A cambio, tanto el refresco de pantalla como el lag de escritura eran bastante aceptables. Con la actualización a Android 4.4., el sistema es más estable y compatible con apps android... pero tiene más lag al escribir hasta en modo rápido A2.

Los segundos siguen teniendo un gran potencial: bien rematados y funcionales, permitirían trabajar al sol y darían un mayor descanso visual. No hablo por hablar: he usado semanas un yotaphone 2 y su pantalla de tinta-e está a años-luz en fluidez y refresco que el Onyx. El secreto es evidente: sacrificar algo de autonomía a cambio de una CPU mucho más potente. No tengo noticias de que en Yotaphone vayan a dar el salto a tablets dado que, para empezar, el futuro de los tablets es cuestionable. Pero esta gente tendría la clave para ofrecer tablets en tinta-e plenamente funcionales y gozosos.

En esas estamos, cuando unos seres hipsters de la muerte sacan "the paper tablet". Ni entrenando pueden ser más pijos. Vedlo vosotros mismos



¿Qué usuario nos presentan? Chicos y chicas guapísimos, "haciendo" cosas entre paseos en bici ecológica hasta el dock of the bay, y manteniendo perfecto su look en todo momento. Los primeros segundos, incluso antes de dar al play del video, me marcaron: he sido académico, en parte lo sigo siendo... y un académico no curra así. No digo ya en su despacho: en una biblioteca va a estar rodeado del caos que le permitan, dejándose los ojos y volviéndose loco en general.

¿Cuál es el problema?

Para empezar, que me quema. Me quema comprobar cómo esta tecnología se desaprovecha desde que está madura, allá por el lanzamiento de Pearl en 2009-10. Me fastidia seguir sin poder escribir bien más que con el yotaphone (que lo tengo escacharrado, por cierto). Lo de distraction-free está muy bien, cierto... pero no tendría por qué ser tan radical como el Kindle. El término medio y eso.

Para continuar, es que es un producto presentado para posers. Demasiadas veces se descuida el realismo de los casos de uso; más aún, el problema de este producto es que antepone ideas abstractas y la forma a la función. Por ejemplo, yo escribo cada vez más en papel y a mano, al tiempo que dibujo y uso acuarelas. Pues bien, de lo visto no he encontrado nada que me justifique abandonar mi pluma y mi cuaderno de buen papel por el reMarkable.

El primer ereader del mercado, el iRex iLiad (del que tuve uno de los primeros de españa, y lo vendí), era este concepto en 2007. Un lápiz o palito wacom para subrayar y anotar. Joder, ya hace 9 años era un error: imitar literalmente la forma de subrayar analógicamente es imitar torpemente algo que funciona en papel, cuando se puede hacer mejor y más rápido con selección de texto y anotación con teclado virtual. Por ejemplo, cuando trabajo con documentos subrayo a toda velocidad con selección y dejo comentarios con teclado virtual usando Bookari en un tablet android (un note 12). Esta solución es superior en limpieza y velocidad a como trabajaría a mano con textos impresos en papel.

El lápiz está muy bien conseguido. Pero, aún así, no puede competir con un lápiz wacom con una pantalla LCD y un procesador decente... o, sobre todo, con pluma o lápiz sobre papel. En todo lo que han ofrecido, no he encontrado una respuesta que me satisfaga para la pregunta ¿Por qué gastar 500 pavos para hacer lo que hago con mi cuaderno de papel de 190 gr.?

La gran ventaja de un ereader de ese tamaño sería poder leer PDFs A4. Eso se podrá hacer... pero no le dan suficiente importancia. Por ejemplo, creo que sería mucho mejor tomar notas en papel y, si las queremos tener en digital, escanearlas con camscanner y un teléfono con una cámara decente.

No quiero quitar méritos al dispositivo. Para empezar, el sustrato de la pantalla parece que es plástico, como el Onyx max o el unicornio de sony. Eso es una genialidad, porque puede aguantar golpes que mandarían a un dispositivo de pantalla con sustrado de cristal al cielo de los dispositivos. Parece que el lápiz tiene una respuesta casi de tablet normal, y también es un logro importante. No emplear android, sino una distro Linux optimizada para el dispositivo también está´´´´´  muy bien... aunque no hay demos reales para comprobar lo que tarda en arrancar o en despertar.

Pero insisto, creo que yerran el tiro. Creo que el concepto es erróneo, y que no se van a comer un colín. No puedo entender por qué un número significativo de usuarios abandonarían su cuaderno y lápiz, o bien su tablet con lápiz (galaxy notes, ipad pro, tablets chinos con wacom a precios cojonudos). Es legible al sol, vale... pero también lo es un cuaderno, que luego puedes fotografiar.

Estos días estoy muy liado, porque tengo visitando a mi hermano de Israel. Pero lo mismo saco tiempo para poder ilustrar la tremenda ventaja que es trabajar en papel y digitalizar con camscanner.

Lo dicho, es una pena. Creo que un futuro prometedor de la tinta-e serían dispositivos de menos autonomía, pero más capaces. Ya lo sabéis, que permitieran escribir a máquina (que será más rápido y eficaz que escribir a mano), y trabajar con textos mientras se salvaguarda la vista. Algo para leer y escribir en un parque, y para abandonar por unas horas las pantallas retroiluminadas. Pero tiene que funcionar de forma estable y suficientemente fluida. Tiene que ofrecer ventajas para las que sea razonable invertir unos cientos de euros. Si no, será otro intento fallido que añadir a la larga lista, y es una auténtica pena.

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