sábado, abril 06, 2013

KindleBerry 2

En la última semana varios me habéis mandado posts sobre una novedad muy interesante: la segunda generación de KindleBerry, o KindleBerry The Second.


Cubrí la primera generación de Kindleberry hace 8 meses, después de que ocurriera lo mismo: que varios me fuérais mandando la noticia. Ya en aquella época era un hack muy inteligente, y ahora no ha hecho sino mejorar. En esta segunda generación, gracias a las maravillas del software libre y del procomún, un tipo llamado Max Ogden ha partido del primer diseño para mejorarlo y hacerlo wireless. Y sí, no exagero: una legión de creaciones modernas serían imposibles sin internet, sin las licencias libres y sobre todo sin la mentalidad ya madura de compartir, mejorar y volver a compartir.

KindleBerry the First era un montaje tal que así



Estoy convencido de que la kalodiofobia (aversión a los cables) o la skoinifobia (aversión a las cuerdas) son males de nuestra época. Periódicamente mi mujer emplea su tiempo en ocultar los cables a la vista, y no me queda sino batirnos, digoooo sino achantar la mú. Yo creo que tengo kalodiofilia, porque me agrada tener los cables a plena vista: son un recordatorio del poder que nos ofrece la tecnología, de que los electrones transmiten bits todo el rato, y tal.

Además, comunicar a la Raspberry pi con un teclado bluetooth (como ese churriteclado de Apple, muy inferior a mi querido y resistente Stowaway iGo, 7 años y funciona perfectamente) me impediría usar a mi nuevo amor, my cherry compact 4100, la pura perfección en teclado.

Lo que sí que veo sentido es a comunicar al Kindle con el raspberry vía WiFi. Así, ambos pueden estar recibiendo alimentación de sendas baterías, y disponer de una autonomía de semanas... o incluso conectar a ambos con una placa solar de tamaño razonable y poder escribir mientras haya sol :).

No creo que me lance a construir un kindleberry... porque ya tengo mi máquina de escribir digital (1, 2), como sabéis gracias a Ricardo Villalba. En invierno no la he empleado mucho, debido tanto a que tenía muy poco tiempo para escribir como porque su lugar natural, el parque o el campo, no eran muy acogedores con el frío del invierno mesetario. Esto es una prueba más de que el entorno natural y apropiado para el hombre es el trópico, y preferentemente el caribe, pero no todos hemos podido nacer o trabajar allí.

Sí, estaba currando. Lo prometo
A lo que voy. Con el montaje con el nook sólo tienes que llevar el teclado y el nook. Para una mañana, la autonomía es suficiente. El propio nook se puede conectar vía wifi, y tanto para correo no muy frenético como sobre todo para escribir a piñón es muy adecuado.

Sin embargo, si de lo que se trata es de desarrollar, la cosa cambia por completo. Android no es el SO más adecuado, y ahí un entorno de consola más VIM puede ser una opción muy adecuada: a cambio del minimalismo, se puede estar picando código con alegría bajo un árbol. Eso de "picar código con alegría" puede que no le encaje a quien piensa en los programadores como en monos picateclados a los que pagar con cacahuetes, pero así le va a España.

En resumen, y volviendo al post original que me habéis mandado: el meollo está en lo que nos ofrecen los fabricantes. En ambos casos, nook hackeado y kindleberry, se trata de hacks ingeniosos y funcionales, pero no de productos acabados y óptimos para producción. La tecnología ya está ahí, pero ningún fabricante le echa pelotas y lanza un ereader conectable a un teclado (USB, bluetooth) y que permita editar. No sé la de veces que he afirmado con la mano en el fuego que un dispositivo así, y actualmente por 250$, tendría una acogida decente. Seguro que no lo compraría el consumidor mainstream, pero en el mundo hay muchos miles, si no algunos millones, de personas que agradeceríamos no sólo leer sino también escribir en una pantalla de tinta-e sin cortapisas. Para muchas de esas personas, los hacks conocidos no son una opción.

Es símplemente estúpido. O mejor, es un símbolo del fracaso en la visión comercial de los ereaders. No es sólo que el dinero sea cobarde: es que los decisores al timón de los ereaders, tanto los sujetos a tiendas de ebooks (amazon) como sobre todo los que viven de vender el aparato (sony et al), no han sabido entender nunca a los usuarios principales de sus productos: a los que leemos muchas horas al día. A muchos de nosotros nos encantaría poder anotar con eficacia en los textos, y lanzarnos a escribir nuestros propios textos, o a darle al aparato un uso razonable: no ver videos, que sería estúpido, pero sí responder email, usar software social (foros sencillos, p.e.), o usar un lector de RSS que no hiciera scroll sino que pasara página.

Ya tarda alguien que se decida a lanzar un kickstarter con algo así. Estoy convencido de que decenas de miles lo compraríamos, y me quedo corto. Después de todo, si algo mucho más minoritario como es mycestro ha conseguido que miles de frikis lo compremos, el UberReader tendría mucha mejor acogida y sería un estupendo negocio para una empresa pequeñita.


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