viernes, febrero 03, 2012

Actualizando "la cultura no es un juego de suma cero"

En 2009 escribí dos entradas (una, dos) que, desgraciadamente, siguen de actualidad: la transición hacia un entorno digital de la cultura sigue siendo un juego de suma cero. En este juego, claro, no es posible que ganemos todos: o ganan los ofertantes o ganan los receptores, a cambio de lo que pierde cada uno. @acastelloes y @jaumebalmes recuperaron la idea del DRM de fuente abierta con la que culminé esas dos entradas, y visto lo visto creo conveniente actualizar la idea 3 años después.

3 años después, Amazon ha aterrizado en España. Llevamos dos años de Libranda, Google books está a la vuelta de la esquina y hay muchos proyectos interesantes más. Son tiempos convulsos, apasionantes, en los que todas las partes demandan soluciones.

Hace un mes tuve en casa a mi hermano Darío. La conversación que más se me quedó grabada orbitó en torno al miedo: el miedo como la gran barrera de desarrollar y hacer florecer nuestras vidas. El miedo que nos hace tomar decisiones que no queremos, que ante el "Y si..." nos empuja en la dirección que no es correcta para nosotros.

El miedo es uno de los factores que están haciendo de la transición a lo digital un juego de suma cero. El punto de partida es que los profesionales situados en la cadena de valor de la producción y transmisión de productos culturales ven peligrar una parte significativa de los ingresos, y ponen la venda antes que la herida. Peor, el miedo les arroja en manos de quienes levantan jaulas, de quienes frenan la competencia real (porque la competencia pura de los economistas es una entelequia) e impiden la libertad de elección. En los últimos días hemos asistido al último intento de jaula, ibook, pero no es el primero. Lógicamente, los que idean jaulas como ésa no actúan por miedo, sino por la Amazing Greed (how sweet the sound) de maximizar las ganancias a costa del resto de la cadena del libro, del creador, del editor y del lector. O del anillo único, si preferís otro tipo de referencias.

El problema del DRM propietario lo describo en el primero de los post. La solución que enarbolan muchos es que se publique sin DRM. Y aunque no se suele decir, eso lleva implícito que se fuerce la publicación sin DRM, porque el miedo a la cadena a una solución propietaria o una plataforma lleva a quien lo padece a amenazar los ingresos del creador de los contenidos que quiere leer.

Sin DRM, un ebook es un archivo de texto plano. Sin DRM, cualquiera lo puede copiar. Eso está muy bien si quiere copiarlo indefinidamente dentro de sus dispositivos. Pero si la copia va a parar a manos de terceros, la cosa cambia. El tercero puede decidir si paga o no al autor, o incluso puede no saber que el autor estaba demandando una retribución por su obra. A cambio de romper la cadena del DRM propietario se amenazan los ingresos del autor, o de todos los que han aportado realmente a la cadena de valor del libro. Porque aquí sí que hay equilibrio: el autor tiene derecho a intentar ganarse la vida con su obra. No hay obligación de comprar su libro, pero si quieres leer su libro y el autor reclama una retribución por él, lo suyo sería pagarlo.

Hay otro extremo en este caso. Si antes hablábamos del amazing greedy que construye jaulas gracias al miedo ajeno, aquí tenemos al Epic Freerider, al jeta del todogratismenoslomío, que se escuda y camufla entre los que quieren pagar por un libro pero no quieren encadenarse al DRM propietario y ataca desde ese escudo ilegítimo no al DRM, sino a la retribución a cambio de leer un libro.

Diría que estamos ante una distribución normal y que la mayoría nos encontramos en medio de una campana flanqueada por el Amazing Greedy y el Epic Freerider. Si hubiera una solución que garantizara la retribución demandada por el autor y el editor sin encadenar ni abusar del lector, la mayoría saldríamos ganando. Y el Amazing Greedy y el Epic Freerider, que se jodan.

Como recordaba @jaumebalmes, hay otras fórmulas: mecenazgo, micromecenazgo, freemium, patrocinio... que, dejando aparte si funcionan o no, son eso. Opciones. Respetables, pero no forzables. Todo mi respeto hacia quien quiere tratar de vender su obra en abierto, sin DRM, pero debería haber idéntico respeto hacia quien quisiera usar DRM para apoyar la garantía de la retribución de su obra.

Así las cosas, todos perdemos: el ebook nace con problemas y suspicacias innecesarios, los creadores de jaulas hacen su agosto y los Epic Freeriders se siguen escudando entre los que quieren seguir pagando por los libros. Es un juego de suma a cero que tiende a cero para la mayoría de los participantes.

En mi propuesta sobre un DRM de fuente abierta desarrollo una alternativa técnicamente viable y basada en tecnologías maduras. Nadie podría abusar del DRM en perjuicio del lector, el lector podría usar su ebook comprado en los dispositivos que quisiera, incluso podría regalarlo o venderlo (pero sin quedarse con una copia, porque eso es copiar, no regalar, y sólo se puede vender una vez lo que has comprado previamente). Si quisieras leer un ebook que se ofrece a cambio de un precio, tendrías que pagar ese precio. O pedirlo prestado de una biblioteca, como se ha hecho siempre, porque el DRM te impediría copiar el libro prestado. Sin cadena, sin un proveedor único de la solución DRM, el usuario siempre estará a salvo de cambios de opinión u otros abusos.

No niego que haya otras soluciones. Espero que las haya. De hecho, hablé de una solución "blanda", un DRM social. Una marca de agua que se lea en algunas páginas y que indique que tal ebook lo ha comprado una persona con nombres y apellidos, y que frenara la copia del ebook por aquello de la vergüenza torera.

Lo que es cierto, sea como fuere, es que ni el DRM propietario ni la falta de DRM son soluciones completas y aceptables para todos. Y así seguimos, con el miedo impidiendo que ganemos todos, que abandonemos este lamentable juego de suma cero.

14 comentarios:

  1. El problema es que, de repente, toda la cultura escrita, filmada y grabada del planeta está al alcance de todo el mundo --de cada uno de nosotros. Ponerle drm a eso es mostrarte el caramelo y quitártelo seguidamente. Aunque quieras, no puedes pagar todo aquello a lo que puedes acceder. Y por mucho que se esfuercen, apelando a la ley o a los principios, no lograrán impedir el acceso. Mejor cambiar el modelo.

    Ya no vale pagar por todo. Ya no vale comprar a ciegas. Vale pagar, a posteriori, por aquello que realmente has disfrutado, si quieres, puedes y eres lo suficientemente inteligente para hacerlo.

    Desde luego que es un modelo de negocio anti-negocio, arriesgado y tentativo. Es fuera-intermediarios, a-ver-si-hay-suerte y si-queréis-más-pagad-por-lo-de-antes, paga-dos-cosas-de-las-cien-que-consumas. O combinado con el crowdfunding para aquello que requiera una inversión inicial considerable.

    Ahora mismo, el problema de los que queremos pagar es que no podemos. El dni digital debería ser el enlace a paypal o similares de todos y cada uno de los que de la manera que sea crean valor añadido al conocimiento global (esto es, internet). Pongamos un botón de paypal en nuestras vidas.

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  2. Moralmente no me parece correcto. La situación correcta sería: el productor ofrece su producto en las condiciones que prefiere, y el consumidor acepta las condiciones o no. Ambos son libres y respetan al otro. Si el productor pone condiciones inapropiadas se perjudica a sí mismo. Si el consumidor no acepta las condiciones y pese a todo adquiere el producto, impide al productor ganar sus ingresos con su producto.

    ¿Que el autor no quiere DRM en su ebook? Está en su derecho de publicarlo como le plazca, gracias a Internet, e intentar que la gente le pague así. Pero está dejando el pago opcional, lo quiera o no. Es igual de legítimo que publicar el ebook con la condición de pagar antes de leer, (con un capítulo de prueba gratis o sin ellos).

    Un esquema DRM basado en FOSS (Free Open Source Software) es moralmente aceptable porque sabemos cómo funciona, qué es lo que hace, y permite que el autor que quiera publicar con DRM lo haga sin encadenar al lector. 

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  3. Roberto1:43 p. m.

    "La situación correcta sería: el productor ofrece su producto en las
    condiciones que prefiere, y el consumidor acepta las condiciones o no."

    Eso da por supuesto que el productor es el creador del ebook y el consumidor es el lector de ese ebook. Pero desde una perspectiva estrictamente económica el bien escaso no es el ebook (hay infinidad de ellos, en la práctica son infinitos porque nadie en su vida podría leerlos todos), sino que el bien escaso es el tiempo de que dispone el lector. Las alternativas son infinitas para el lector pero su tiempo no lo es. Por tanto es el creador del ebook el que tiene que compensar al lector por leer su obra, por dedicar un trozo de su limitado tiempo de vida a leer un ebook, y la única compensación viable es la de dar placer al lector.
    A partir de aquí el creador puede pensar en obtener un beneficio material, porque, dando placer a los lectores, ha conseguido atraer su atención y estos, por no perder su limitado tiempo (es decir, malgastar su tiempo con otros ebooks que es probable que no le den tanto placer), preferirán pagar por obtener los ebooks de ese autor, ya que el valor del pago monetario será inferior al coste de oportunidad del tiempo perdido en leer otro ebook que no le dé placer, sumado al interés de los lectores de remunerar al autor para convencerle de que siga escribiendo ebooks.

    Perdón por el tocho. Un saludo a todos.

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  4. Roberto: en breve voy a publicar un libro que se llamará "Las personas, primero", en papel y en digital. ¿Tengo que compensarte por el tiempo que emplees en leerlo si te decides a ello?

    Creo que el razonamiento es erróneo de partida. Es mucho más sencillo: yo invierto tiempo, energía y creatividad en crear un libro. Lo ofrezco en las condiciones que creo oportunas. Quien sepa de su existencia, puede interesarse por él o no. Si se interesa, puede aceptar o no mis condiciones. Si las acepta, puede leer el libro.

    Si pasamos a la realidad, las más de las veces se publicará por medio de un tercero, que me propondrá unas condiciones que tengo que aceptar si quiero publicar con él, y que te propondrá unas condiciones si quieres acceder al libro. Es una formulación transitiva sobre la formulación ideal, y es correcta si se respetan los derechos de todas las partes implicadas

    2012/2/3 Disqus <>

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  5. Néstor C.3:54 p. m.

    al esquema de clave pública/privada de gpg, le faltarían un par de detalles, para empezar, un formato que permitiera unir los comentarios, notas la margen, selecciones, etc a un fichero cifrado, por otra parte, habría que resolver el tema de las citas ¿cómo permites que puedan copiar y pegar partes del texto, lo limitas acaso a X palabras o líneas?

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  6. Thotdemo14:31 p. m.

    Interesante este planteamiento que se esta repitiendo por todos los escenarios de la industria cultural y de los disfrutadores y creadores de cultura, en todos sus ámbitos sean estos los que sean. Creo que todo "entrepeneur" está buscando la fórmula que le permita "vender" sus contenidos digitales con una cierta seguridad de retorno económico y, a la vez, entrar en  el festín con la sonrisa de vencedor. Una vez más, encontramos que las experiencias de distribución cultural con éxito se manejan con dos variables fundamentales: calidad y precio. O eso es lo que al menos los compradores de amazon, entre otros, articulan como fundamental: un libro bien maquetado  a un precio imbatible. DRM incluidos. Ellos aprovechan la brecha digital para que el precio de 25 US a 5 US sea tan convincente que nadie pueda plantearse que valga la pena otra cosa que no sea pagar ese precio por el libro que deseas leer o consultar...Y lo mismo desde el punto de vista de los creadores. Nuestro próximo manual a amazon  a 3 euros, es lo que tenemos pensado.Si sale bien, bien y si no... también.

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  7. Claro que le faltan detalles! Lo que pretendía elaborar es la base, el inicio, sabiendo de la improbabilidad de que se materialice por los intereses en contra de que ocurra algo así.

    Más en detalle: tus notas son tuyas. Y hay derecho de cita. En España se podría aplicar el límite del derecho a cita como base para "subrayar" (extraer información de) un texto bajo DRM abierta, y tanto tus notas como tus acotaciones quedarían en un archivo abierto (idealmente txt por su simplicidad)

    algunas referencias sobre el derecho a cita:

    http://bloguerlaw.blogspot.com/2008/09/el-derecho-de-cita-y-su-utilizacin-en.html

    http://www.bufetalmeida.com/503/el-derecho-de-cita-con-fines-docentes.html

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  8. Lo de la sonrisa de vencedor no lo pillo. Y lo de que "nadie pueda plantearse que valga la pena otra cosa" no tiene sentido: no se trata de valer la pena, sino de oferta legítima: el ofertante ofrece su creación en las condiciones y precio que cree oportuno, y el demandante decide si las acepta o no con la misma libertad

    Particularmente apostaría por un precio realmente bajo, que facilite la compra impulsiva, para el ebook. Pero es mi visión, con mis condicionantes, que se pueden o no compartir.

    El DRM propietario tiene los problemas que planteo en los post anteriores, y debería mejorarse. Pero sin que sea un juego de suma cero o, en otras palabras, ganando todos

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  9. Roberto9:01 p. m.

    El ejemplo de lo que digo lo vemos en la música. Las radio fórmulas no son más que intentos de captar la atención de los posibles compradores de música. Los oyentes no pagan por escuchar música en la radio, sólo lo hacen si les gusta lo que oyen lo suficiente como para comprar la canción o el disco o ir a un concierto. La realidad económica es así de cruel con los creadores. Los músicos han necesitado que alguien invirtiera dinero en ellos (producción, promoción, gestión de conciertos,...) para poder ganar dinero con su música. Los creadores tienen que pagar para captar la atención de sus posibles clientes. Después es cuando podrán fidelizar a sus clientes y recuperar la inversión y obtener beneficios.

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  10. Pero me hablas de casuística, mientras que yo hablo de la relación entre ofertante y demandante. El ofertante tiene todo el derecho a buscar otras fórmulas con las que ofrecer su creación, ya sea dentro de un servicio de subscripción, ya sea venta directa de las grabaciones, ya sea regalar las grabaciones para dar conciertos.

    No hay garantías, claro. Tiene derecho a intentarlo. En cuanto a la promoción y márketing, tenemos a una internet madura en la que se acaba la era de la escasez. Puede optar a distintas estrategias para llegar a su público.

    Pero también hay diferencias: el escritor no puede dar conciertos, con lo que si no vende su obra, no puede vivir de su obra.

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  11. Roberto9:34 p. m.

    Yo también creo que para el escritor la vida es más dura que para el músico, pero creo que tendrá que encontrar alguna fórmula que no se base exclusivamente en una compra-venta de un libro.
    Una forma de fidelizar clientes es ser lo más cercano y directo posible, como estás haciendo tú ahora mismo (perdón por tutearte), ¿estamos en la era de la información y comunicación? tiene que notarse también a la hora de vender libros. No todo es blanco o negro ni hay garantías de que tras una inversión lleguen los beneficios (como en cualquier negocio).
    Gracias por la libertad que nos das de expresarnos tu blog.

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  12. Pues sólo faltaba. Mientras haya respeto, todo está permitido. Lo contrario significaría que estoy en posesión de la verdad y eso sólo te ocurre cuando mueres.

    Por lo demás, el matiz está en el intento. El autor tiene el derecho a ofrecer su obra por un pago, a intentar que llegue al lector y que éste decida pagar por ello en libertad.

    Mientras sigamos en un sistema capitalista, no entiendo cómo se puede negar a los autores la posibilidad de intentar cobrar su obra.

    Intentarlo. Se puede estrellar al hacerlo por mil y un motivos, claro. Pero al menos, intentarlo

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  13. El DRM no va afuncionar; con la clave que sea si se puede visualizar en la pantalla del ordenador como Kindle PC solo tengo que darle imprimir pantalla como PDF y pasarle un OCR

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  14. Thotdemo17:55 p. m.

    Vamos por partes. Lo de la sonrisa del vencedor es una imagen que escenifica la participación exitosa en un mercado de la cultura en formato digital que es algo digno de saborear en el caso de que se consiga. Todos conocemos la fórmula: "barato y bueno". Por eso insisto en "que nadie pueda plantearse que valga la pena otra cosa" porque, poniendo un ejemplo, si vendo un manual de antropología por, digamos, 3 euros, bien maquetado, correctamente nivelado y con solidez editora, nadie va a pensar en que le compense hacerse con algo que no sea dicho Manual; por muchas copias que puedan circular con maquetaciones y cortes diferentes que, a veces, rayan en lo increible.La oferta legitima se presupone. Lo de la libertad en los mercados... pues es eso... un desideratum inexistente. Y, francamente, no creo que lo veamos al ritmo que vamossss

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